sábado, 17 de enero de 2015

Over the Edge - 1979


Director: Jonathan Kaplan

   1979 debió haber sido un año movido y algo complicado en relación al cine -¿cuándo mierda no?-, sobre todo para los padres aprensivos y las autoridades conservadoras que, ante la numerosa oferta de películas sobre jóvenes rebeldes y pandilleros carismáticos, no escondían sus furibundos deseos de que varias de ellas fueran sacadas de los cines y olvidadas por completo. "The Warriors", "Boulevard Nights", "The Wanderers" y "Over the edge" son los grandes ejemplos de este asuntillo, aunque la única verdaderamente afectada fue ésta última que ahora les comento, ya que al ser estrenada después de las dos primeras -las más ruidosas, acusadas de instigar crímenes violentos y así...-, sufrió el boicot de los padres organizados. ¿El resultado? Una timorata y casi nula exhibición. ¿Ganaron los padres? Eso es lo divertido: ni por asomo. De hecho, el lío este no deja de ser extrapolable a lo que la película misma explicita: el mal enfoque a la hora de enfrentar los problemas. En este sentido, "Over the edge" es una genialidad que además de notable película, también es un furioso grito de ayuda. No bromeo al decir que ésta es una película ideal para ver en familia. ¿Por qué? Porque no deja títere con cabeza.


  En la aparentemente paradisíaca comunidad de Nueva Granada, donde la calidad de vida es envidiable y el ambiente inmobiliario no puede ser más estable, los jóvenes viven la vida loca, causando caos allá donde vayan. ¿Libros, verduras y uniformes? Ni loco: drogas, sexo y rock & roll. Carl, Richie y los otros amigos comienzan a hartarse cada vez más de la apatía y el abuso de poder de los adultos, alimentando la semilla de la rebeldía hasta límites que no se imaginan -y que, les garantizo, será de total agrado ver una vez se siembre lo cosechado-.


  Como "Boulevard Nights", pero ni tanto. La única frase posible que logra organizar un poco el montón de ideas en la cabeza. Huelga decir que ni una ni la otra banaliza la violencia juvenil o instiga al espectador a volverse un maleante. No hagan caso a las asociaciones de padres que no son capaces de encontrar la solución aunque la estén mirado de frente. Esta película va para ellos... y muchos más.
  Digo que "Over the edge" es como "Boulevard Nights" porque ambas están muy bien dirigidas, con avivados directores que, en base a sus certeras miradas, posan sus cámaras en el lugar preciso para capturar la esencia de la historia. De esta forma, si "Boulevard Nights" era un drama familiar rodeado de violencia pandillera latina, "Over the edge" es un drama social-juvenil con todas sus letras. Por lo demás, drama social perfectamente transmitido a través de las desavenencias de su protagonista, un niño que pasaba todo el tiempo con su padre pero que luego de mudarse a Nueva Granada ve cómo éste se vuelve un indiferente hombre de negocios. Como notarán, el tema que explora y desnuda "Over the edge" no es la delincuencia juvenil -término muy tajante e injusto en este caso- sino el abandono y la apatía provenientes de los adultos, o mucho mejor dicho, del sistema -porque hay padres atentos con hijos desastrosos y viceversa, mientras que el sistema es el mismo en ambos casos-. Kaplan se da cuenta del verdadero origen del problema y va hasta las últimas consecuencias con tal de demostrarlo, y tal como Pressman con su "Boulevard Nights", el tratamiento desplegado es de un convincente y crudo realismo, convincente por nunca perder el norte ni mucho menos dar el brazo a torcer*, y crudo por lo directo y sin concesiones con que se desmembra el sueño americano; por lo demás, realismo y crudeza que se complementan a la perfección y van ganando en potencia dramática conforme avanza el relato. Qué más se puede pedir... ¡Ah, claro! Cómo dejar de lado esa despiadada ironía, notable sobre todo cuando a los alumnos les muestran un documental sobre el "buen comportamiento".

  *(No da su brazo a torcer ni en lo conceptual ni, acá el verdadero punto de dicha expresión, en lo cinematográfico, con una realización por parte de Kaplan que podríamos considerar atípica, tomando en cuenta el estándar mainstream estadounidense a la hora de hacer películas -especialmente de este tipo, tendientes a la moralina y sensiblería barata-. Por el contrario, similar a lo hecho por Pressman en "Boulevard Nights", Kaplan se maneja con un tempo pausado y más preocupado de la pulsión que de la somera acción, fomentado una tensión in crescendo que desemboca de forma natural en los hechos que ya verán... en definitiva, sin estridencias que resten autenticidad).

  Pero lo que hace todavía más memorable y genial a "Over the edge" es la manera en que expresa lo que quiere decir, el cómo; y vuelvo a elogiar a Kaplan por saber posicionarse: no desde una mirada adulta y "analítica" sino desde la vereda opuesta, la auténtica y emocional furia adolescente que, de paso, es palpable en cada fotograma de la película. Y dicha furia es la que poco a poco va alimentándose hasta el apoteósico, catártico y asombroso final, elocuente a más no poder: uno discierne de inmediato qué es lo que se necesita y qué no con tal de ir avanzando hacia una convivencia mejor -no deja de tener su toque simbólico, ojo-. Para seguir destacando, un relato construido con notable sentido crítico y narrativo, logrando que tanto el sentimiento de fondo como el conflicto que le da voz vayan fluyendo y potenciándose entre sí, sin forzarse en ningún momento ni contraviniendo sus propios principios morales/cinematográficos. La progresión narrativa avanza con seguridad, sin sobresalto alguno, funcionando sin duda alguna a la hora de dar sentido al devenir de la trama, plenamente justificada. Súmenle a todo lo anterior una banda sonora para el recuerdo, desenfadadas actuaciones de los jóvenes -entre ellos un debutante Matt Dillon-, y la ya mencionada furia que impregna cada fotograma, cada mirada y cada golpe. Coherencia pura.

  Definitivamente las asociaciones de padres se enfocaron mal a la hora de enfrentarse a películas tan necesarias como ésta, que por desgracia reflejan un hecho que es sintomático dentro del problema que feroz y de manera tan explícita crítican. O sea, si esos padres no saben leer esta película -u otras de intenciones similares-, muchos menos se darán cuenta de dónde surge el problema ni, por ende, cómo encontrar una solución verdadera.
  "Over the edge" es una película notable -sabiamente ejecutada- y memorable. Se las recomiendo sin pensarlo dos veces.

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