jueves, 21 de abril de 2016

Let's get lost - 1988


Director: Bruce Weber

  De no ser por Lana del Rey no me hubiera enterado de la existencia de "Let's get lost", y esta semana documental nunca habría llegado a concebirse. Fue gracias a una bella entrevista en Complex, en donde la artista neoyorkina señala que el documental de Bruce Weber fue una gran inspiración para el alucinante videoclip de "West Coast" (no se pierda la refrescante versión radio mix); de hecho, pueden compararlo con la primera secuencia del documental y verán que la influencia es casi literal, lo que a mí me parece notable. Qué genial lo que uno puede ir descubriendo, ¿no? "Let's get lost" nos muestra la vida de Chet Baker mientras mediante entrevistas a conocidos se repasa su obra y personalidad, y es curioso el aura que ganó el presente film cuando un año después Baker muere en Ámsterdam, manifestado sobre todo en frases del tipo "muestra los últimos días del gran trompetista" y similares, como si hubiese sido premonitorio. Y es que hay últimos días y últimos días... algunos son relativamente anunciados y se viven con plena consciencia de ello mientras que otros se viven como cualquiera... ¿Habrá visto venir Weber el destino de Baker?



  Un pequeño aviso antes: a partir de ahora dejaré de lado los brotes ampulosos de las entradas previas, principalmente porque la acumulación de lo mismo ya me estaba comenzando a cansar un poco, incluso a volver loco, me estaba afectando el coco, comenzaba a perder el foco, se me caía un moco... ejem, perdón...
  Similar a "The James Dean Story", el documental de Bruce Weber es un mosaico de su figura central, en este caso Chet Baker, construido a partir de archivos y entrevistas que rememoran hechos importantes de su vida y el significado que éstos tuvieron tanto para él como para sus cercanos, en un sentido más trascendental que factual, así como de filmaciones "del presente" en Cannes, estudios de grabación y salidas a la playa y demás, sumado a unas cuantas conversaciones que Weber sostuvo con Baker de manera íntima. En cierta forma, lo de Weber es un proceso para entender y comprender la figura de Baker, mejor dicho a la persona que vive tras la imagen de ser famoso (la que llega a convertirse en un muro): los sueños, las inseguridades, las decepciones, etc. A riesgo de sonar repetitivo, no estamos ante un documental informativo ni a un correcto y casi impersonal homenaje, por el contrario, veremos un intenso (en cuanto a contenido) diálogo y confrontación de miradas entre el admirador (Weber) y el admirado (Baker). Ciertamente no es nada conflictivo ni acentuado o negativo; el retrato es siempre sentimental y algo nostálgico, melancólico, doloroso y esperanzador, como enfocándose en el paso del tiempo y cómo éste actúa sobre el artista y la manera en que es recordado y percibido, preguntándose cuál será su futuro (lo cual queda claro en el intercambio final, que personalmente me dejó helado por su repentino pesimismo y algo de violencia en la voz); no creo que el contraste entre el Baker de los inicios (el mito) y el Baker de antes de su muerte (la realidad ¿?) conlleve un discurso crítico o irónico, en realidad me parece que es, simplemente, la manera en que Weber busca entender casi desesperadamente al sujeto que tiene frente a su cámara, porque puede que, quizás, también se haya encontrado con un Baker distinto del que se imaginaba: quizás abatido, con un fuego en su interior, quizás cansado, con un brillo en sus ojos... No lo sé. Lo cierto es que "Let's get lost" trata tanto sobre Weber como Baker, si bien el primero opta por quitarse de la ecuación y la narración (a excepción de cuando lo escuchamos hablar con el trompetista), aunque claramente el director se halla en la imagen y su sentir. En realidad todo es muy personal, se nota de inmediato. Y como si la historia narrada no fuera genial, Weber demuestra un sentido del espacio y el tiempo fenomenales, primero por lograr transportarte a los lugares que retrata (a las épocas, a las sensaciones) con sus atmósferas tan bien construidas, y segundo por el sereno y evocador tempo de la imagen, la narración, como inspirado en la música que caracterizaba a Baker. "Let's get lost" transporta, transmite y expresa un montón a lo largo de sus exquisitas dos horas de metraje (con impecable banda sonora, sobra decir), en definitiva, es un placer y delicia de documental, muy cinematográfico (lo que siempre se agradece).

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