lunes, 23 de mayo de 2016

Fear the Walking Dead - Temporada 2 (parte 1)


Creadores: Robert Kirkman & Dave Erickson

Ésta sí que no la vi venir. No sabía que "Fear the Walking Dead" iba a estar dividida, pero suena lógico dado que la madre nodriza lo viene haciendo desde hace varios años. Aún así, me parece repentino todo esto. Yo juraba que los quince episodios se iban a transmitir sin pausas intermedias. Como sea, acá estamos. Iba a comentar una película, pero para ir terminando con las series mejor lo hago ahora... Y ya que hablamos de series, ¿supieron que Ewan McGregor será el protagonista (y por partida doble) de la tercera temporada de "Fargo"? Es una noticia interesante sobre una serie a la que no le tengo gran cariño, hay que decirlo. Ayer también se estrenó "Preacher" y es todo lo que yo esperaba, es decir, una puta decepción: la dupla de mentecatos (Seth Rogen y Evan Goldberg) convierte la desenfadada, satírica, inteligente y destroyer mala leche de Garth Ennis en una tonta broma de quinceañeros que por más "irónica" que se crea, no logra esconder un fondo bochornosamente conservador e intenciones desvergonzadamente planas; además, los personajes también son unos tristes remedos de lo visto en el cómic. Pero como soy un maldito tonto, seguiré viendo este desperdicio con tal de tener argumentos llegado el episodio último. En fin, volvamos a los zombis...



Cuando pensaba que los quince episodios serían transmitidos de manera continua, tenía esta idea de que la narración consistiría en tres grandes bloques argumentales (cada uno, obviamente, de cinco episodios). Esa teoría no queda descartada del todo pero tampoco es que ahora tenga demasiada fuerza. Aún así continuaré aferrado a esa idea.
El primer bloque es fenomenal, realmente impecable: luego de que los zombis irrumpieran en L.A., los protagonistas, desperdigados a lo largo de una ciudad tomada por militares, deben permanecer unidos e idear un plan sobre qué hacer, pues los militares no generan mucha confianza que digamos. Después de acontecimientos que no detallaré, nuestros personajes acaban llegando a un lujoso yate que promete seguridad, pues en alta mar los zombis no son nada. Esa era la promesa de esta temporada: conflictos en el mar, algo que no se había tratado en la serie principal ni en los cómics (aunque sí vagamente en el videojuego de Telltale centrado en Michonne). El primer bloque es, a grandes rasgos, el conflicto en alta mar. Y me gusta porque implica muchas cosas: primero, cierta claustrofobia, eso de estar no sólo rodeados del mar sino que aglutinados en un espacio poco a poco minúsculo (todo se vuelve minúsculo con el tiempo); segundo, que si el gran peligro no son los zombis, entonces lo será el hombre, y sabemos que el hombre es capaz de hacer cosas atroces. La ambigüedad que dicha posición genera, es decir sentir tanta indefensión como seguridad (el mar, arma de doble filo), está lograda magistralmente. El ritmo de acontecimientos está cuidadosamente planeado y éstos se dejan caer de manera brutal, inesperada (dentro de la certeza de que en algún punto las cosas se pondrán feas), intensa; a su vez, el tempo de la imagen también juega con una ambigüedad, la de la tranquilidad versus la inquietud, un calmo suspense. De esta forma, en todo momento uno se siente nervioso y expectante, y si a ello sumamos una ejecución formal de lo más estimulante, entonces tengan por seguro que se verán atrapados y no habrá pausa para el miedo. Siempre me han gustado las historias pausadas pero contundentes, veloces pero calmadas; para mí es garantía de personajes bien construidos envueltos en conflictos y tramas narrados con precisión. Lo que tiene "Fear..." de bueno es que además de tener tramas atrapantes, también construyen una atmósfera convincente, un ambiente putrefacto en todo sentido que afecta de manera creíble y verosímil a sus personajes. Por momentos el primer bloque plantea dilemas morales serios y difíciles.
Todo lo anterior se tambalea y derrumba cuando comienza el segundo bloque, con esta especie de villa mexicana en donde se promete seguridad total pero nos encontramos con personas extrañas y desconfiadas. No es nada nuevo, pero en el primer bloque se demostró con creces que situaciones ya vistas pueden ser tratadas y ejecutadas con ángulos diferentes e igualmente estimulantes. El problema es otro, el problema es que el cuidado narrativo se pierde por completo: en sólo dos episodios, de un momento a otro, los personajes pierden la cordura, alucinan cosas, etc. Todo ocurre muy rápido, tan rápido que pasa a llevar groseramente aquel tempo y ritmo tan atrayentes, el retrato interno y externo de personajes y el tratamiento del estado de las cosas en que están todos envueltos: el conflicto se simplifica, deviene en tic o muletilla. Es como si hubiesen perdido la capacidad de suspenso y de escritura, de crear una atmósfera, es como si utilizaran el género zombi sólo para correr y disparar y esas cosas. Lo genial del primer bloque es que su violencia era contenida, pasaba porque no quedaba otra opción y aún así conllevaba una carga moral incontestable y a veces agobiante; en cambio ahora las cosas suceden básicamente porque sí: el tratamiento de las confianzas y los conflictos es débil y atropellado, de verdad contraviene todo lo hecho en el primer bloque y la primera temporada. Además las imágenes interesantes también las encontramos en alta mar y no en suelo mexicano (por ejemplo, la visión de L.A. en llamas o los zombis bajo el agua).
Comparen el primer episodio (una verdadera genialidad) de esta temporada con el final de media-temporada; inmediatamente se darán cuenta de porqué uno sale airoso y el otro falla irremediablemente.
Debo decir que me siento desilusionado con este final de media-temporada, pero les digo que los primero cinco episodios son brutal y espectacularmente tensos. Espero que los ocho episodios restantes recuperen la senda de los cinco primeros. "Fear..." es una serie que desde el primero momento encontró su rasgo distintivo, el cual ha sabido explotar en cada episodio (hasta la posible y no deseada debacle), razón por la cual puede que no sea particularmente impactante (como dije, ha llegado un poco tarde) aunque jamás ha dejado de ser potente y memorable, dejando momentos notables. Yo la defiendo, pues todavía tiene integridad y dignidad. Que siga así, ojalá. Escúchanos, señor, te rogamos...

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