sábado, 25 de junio de 2016

Dark City - 1998


Director: Alex Proyas


Mientras comentaba "Death & the Compass", de Alex Cox, me asaltó un pensamiento, o quizás una serie de divagaciones sin mucha sustancia a decir verdad. "¿Cómo hubiera sido 'Dark City' de haber sido dirigida por Alex Cox y no Alex Proyas?". Sobra decir que ya había visto "Dark City" hace unos cuantos años, por lo que ya conocía todos sus trucos y trampas, si bien el núcleo de la cuestión va por otros lados que no tengo muy claros, pues tampoco es muy noble ver (o revisionar) una película con la sola intención de compararla con otra cuyas similitudes son tan rebuscadas como arbitrarias, y ya ni hablar de sus diferencias, a veces insalvables. El punto es que el impulso de volver a ver "Dark City" fue más fuerte, y aunque la primera vez no me gustó mucho, pienso que ahora me agradó un poco más, aunque mis opiniones no han cambiado tanto, y todo el asunto de Alex Cox o Alex Proyas tampoco da para mucho.


John Murdock es un hombre que despierta sin saber quién es ni cómo llegó al lugar; de hecho, tiene amnesia así que hay muchas cosas que no recuerda. Lo peor es que en la habitación hay una mujer muerta y todo apunta a que él fue el asesino, pero algo en su interior le indica que no lo es y, por lo tanto, buscará las respuestas que tanto necesita... digo, si no lo hace, entonces ¡bam!, a la silla eléctrica.



La gran similitud, además de que tanto Proyas como Cox se llaman Alex, es que los dos construyen mundos algo irreales, surreales, caóticos, distópicos... En "Death & the Compass" el mundo construido era una sociedad desenfrenada y descontrolada, sin orden establecido, mientras que en "Dark City" el mundo en cuestión es una sociedad rígida y hermética, no realmente totalitaria aunque con un aire dictatorial innegable. Sin embargo, en ambas subyace una suerte de ansia de libertad. La diferencia es que la ciudad de Cox es punk para sus cosas y sus métodos apuntan a la subversión, mientras que la ciudad de Proyas es más sentimental y sus métodos ni siquiera rozan la acción, sólo la abnegación. En todo caso, por último para zanjar esta cuestión Proyas-Cox, mi interrogante inicial no aludía tanto a lo sustancial (después de todo, ésta es un blockbuster absolutamente comercial y la de Cox es una cinta marginal que no claudica en nada) como a lo formal, lo estético, el tono de cada film respectivo, y es que cuando recordaba "Dark City" de inmediato pensaba "es muy Wachowski para su propio bien", es decir, apuesta más al vacuo y pueril espectáculo visual que a la intensidad e integridad narrativa. Ahora bien, mientras veía "Dark City" me daba cuenta de varias cosas: primero, que Proyas no necesita ser otro, pues la marca Proyas se nota y se disfruta tanto en la oscura ambientación como en una puesta en escena no impresionante pero sí atractiva, propia, segura; segundo, el mismo fondo sustancial del film necesitaba del "rigor" y cierta obediencia de Proyas y no tanto del desenfado de Cox, pues, de nuevo, éste es cine comercial de tomo y lomo; tercero, "Dark City" encierra al menos dos facetas en su relato, y las mismas son, en mi opinión, irreconciliables. La faceta buena es la que se nutre y potencia gratamente del estilo Proyas; la faceta mala es la "Wachowski". Y es que "Dark City" es, dentro de todo, una especie de sci-fi fantástico con ínfulas metafísicas y existenciales poco verosímiles y convincentes; sin embargo, gran parte del relato del film se narra con lógicas detectivescas, noir, conspirativas, en las que, curiosamente, lo metafísico queda bastante bien. La película no se demora en mostrar su cara fantástica sobrenatural sci-fi (aunque nunca deja de causar estupor), pero el gran fuerte es su historia de fugitivos y detectives. Así, comenzamos con el amnésico John Murdock que intenta reconstruir sus pasos, mientras un impecable William Hurt intenta resolver el caso del asesino en serie, para lo cual será crucial Jennifer Connelly, la bella esposa del sospechoso. Por encima de ello, unas criaturas extrañas buscan... bueno, cosas sobre la comprensión del alma humana y todo eso, ningún spoiler acá (de verdad). El punto es que en el ámbito humano del relato, es decir, cuando el protagonista busca comprender si es un asesino o no, todo el tema de la memoria, los sentimientos, etc., queda muy bonito y de verdad supone un insuflo narrativo, algo que potencie y otorgue fondo al relato... cuando Connelly dice que "no se puede fingir el amor" queda todo claro, incluso conmueve. Por desgracia el relato noir-detectivesco es una fase y al final todo es vacuo espectáculo, y bueno, qué más da... El final-final no está mal, pero no dejo de pensar que "Dark City" es tramposa y desaprovechada, y es que tampoco había que inventar tanta locura para hablar sobre la naturaleza humana y esas cosas. Como sea, se disfruta gran parte del metraje y el sabor que deja no es tan, tan malo. El punto es que es algo interesante, tiene lo suyo, vale la pena, etc... Si hubiera sido cyber-punk sería mejor, claramente...


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