miércoles, 1 de junio de 2016

Pain and Gain - 2013


Director: Michael Bay

Oh, el viejo Michael Bay. Si quieres pasar un par de horas viendo una película ligera y de fácil digestión, supongo que a él recurres, pero tampoco pondría mis manos al fuego por ello. No, mejor no lo hago; es una mala apuesta. Entre medio de las películas que conforman la saga de "Transformers", Michael Bay como que se anduvo aburriendo un poco de hacer cosas tan grandes y dijo que quería dedicarse a algo de bajo presupuesto, una historia criminal en clave comedia negra, y de esos nobles deseos surge "Pain and Gain", una pequeña producción de 25 millones de dólares que tiene cosas criminales y un filtro "gracioso", aunque no la llamaría comedia negra, probablemente una de las etiquetas que se pone con más facilidad en estos días: te ríes de algo y ¡bum!, comedia negra a la vista. "Pain and Gain" la vi hace bastante tiempo y en ese entonces la disfruté, en cambio ahora no tanto, pero es que algunos platos no vale la pena repetírselos.  Algunos platos ni siquiera tienen sabor, ahora que lo pienso.

(Que conste: no pretendo hacer publicidad, pero la captura que encabeza esta entrada es la única que tuve la energía de capturar).


Mark Wahlberg trabaja en un gimnasio como personal trainer, pero quiere aspirar a más, así que no tarda en reclutar a otros dos fortachones y planear el secuestro de un cliente con mucho dinero. Las cosas no saldrán como lo esperado, claramente. Oh, aprovecho de decir que ésta es una historia real, con licencias según los irascibles conocedores (se enojaron porque en la película el millonario reconoce al protagonista por su perfume, mientras que en realidad lo reconoció por la voz... ¡Valor!), pero real al fin y al cabo.

En realidad el conflicto de la película es algo profundamente existencial, digo, lo que mueve al protagonista no es el vulgar culto al dinero y al exceso, más bien el puro deseo de superación, de llegar a ser la persona que uno quiere, debe y está destinado a ser. Como tú o como yo, Wahlberg se mira al espejo y se pregunta en dónde está, filosóficamente hablando; qué es su vida, qué será su futuro... Además, el tipo es un estadounidense hasta la médula, ¿cómo aguantar que un judío nacido en Colombia sea más exitoso que él? No sólo es una ayuda a sí mismo, también es una ayuda a Estados Unidos, alias "América", país al que hay que hacer grande de nuevo. No deja de ser divertido cada monólogo de este desdichado entrenador. La película, además, no deja de ser una feroz y ácida crítica a la moral capitalista que domina a Estados Unidos, a los delirantes defensores de los inciertos valores patrios y a tanta superficialidad y estupidez, obra y gracia de las drogas y el sexo y todas esas cosas tan repugnantes, que por lo demás han sido convertidas en negocio de tomo y lomo. Hay una tesis en internet que dice que "Pain and Gain" es el lado B divertido y fiestero de "Killing them softly"; la veloz y cocainómana respuesta de Bay al filme de Andrew Dominik, tratando de emular todos los artilugios del segundo pero con la visionaria, soleada y caliente visión y ejecución del primero. ¿Por qué dejar que Estados Unidos sea un gris negocio cuando puede ser una psicotrópica fiesta? Todo es, en realidad, una alegoría del camino que ha tomado el mentado país. Sabemos que Michael Bay ama a Estados Unidos con todo su corazón, que lo lleva en la sangre y que sus venas casi que revientan de lujuriosa pasión, no es de extrañar que haya hecho esta película donde se defiende el carácter multicultural del suelo norteamericano, entre otras cosas, y se ataca la perversión de algunos elementos prescindibles que ensucian la tierra y contaminan el aire que todos respiran libre y gratuitamente.
La crítica no fue benevolente, pero jamás lo es con tipos arriesgados. Para que vean: alabaron las actuaciones (increíble, ¿no? Me pregunto si los críticos venían recién saliendo de una obra teatral montada e interpretada por infantes. El contraste, admito, puede ser sorprendente, cosa de perspectivas, se sabe...), el guión (formidable, con unos diálogos punzantes y unos personajes densos y elaborados, y qué decir del relato, dinámico y exultante) y la cómica química del conjunto (reír es la clave de la felicidad y la calidad suprema); en el otro extremo, criticaron la violencia, la dirección y las licencias históricas. No lo sé, lo último es un poco rebuscado, ¿no? ¿De repente todos los críticos se saben los hechos de memoria? La dirección, la violencia... Es que no había otra forma de hacerlo, ¿tan difícil de entender es? O se hace o no se hace, ser visionario no se puede explicar.
Lo cierto es que "Pain and Gain" se hace un poco larga porque luego de unos cuarenta o cincuenta minutos pierde la gracia (que no era la gran cosa pero tenía lo suyo), y el resto se vuelve algo repetitivo, una burda reiteración de la misma cosa, es decir, tres tipos musculosos metidos en problemas, gritando y moviendo el esqueleto de manera histérica. Un guión formidable, sin duda alguna. Pero no nos ensañemos con él, miren que Bay igual tiene responsabilidad como director: usa y abusa tanto de su estilo que ya a los quince minutos el desgaste es irrevocable. Pero si apagamos un poco el cerebro y nos desconectamos por completo, "Pain and Gain" entretiene y listo. Nah, ni yo me creo esa... "Pain and Gain" es mala, vacía y estúpida, no le alcanza ni para divertimento. Ni idea de por qué me gustó cuando la vi hace tanto tiempo... De seguro creía que agitar la cámara y ralentizar la imagen y subir el volumen era la definición de entretenimiento. Mejor comienzo a buscar el diccionario...
(Lo mejor es Bar Paly. Su instagram, en un sólo click).

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