martes, 5 de julio de 2016

Thunderbolt and Lightfoot - 1974


Director: Michael Cimino

En los últimos días se ha notificado que tres directores han muerto: Robin Hardy, director de "The Wicker Man", su gran obra; Michael Cimino, director de obras maestras pero conocido, sobre todo, por llevar a la quiebra a United Artists con su "Heaven's Gate"; Abbas Kiarostami, prolífico cineasta iraní que ganó la Palma de Oro en Cannes con "El sabor de las cerezas". Resulta casi inconcebible que tengan que morir para que yo me decida, por fin, a verlos nuevamente para comentarlos en el blog. No obstante, así son las cosas. Acá ya comentamos "The Wicker Man", así que el homenaje a Robin Hardy sería insistir en que dicho filme es una inquietante, enfermiza e hipnótica genialidad. Hoy, como ven, vamos con la opera prima de Michael Cimino, "Thunderbolt and Lightfoot", protagonizada por Clin Eastwood y un joven Jeff Bridges. Mañana, con Abbas Kiarostami, ya veremos qué traeremos a colación.


Las vidas de Thunderbolt (Eastwood) y Lightfoot (Bridges) se unen cuando al primero lo persigue un asesino a sueldo y, en la huida, acaba metiéndose en el auto del segundo, que es un joven vividor, un descarado buscavidas que nota de inmediato que su cercanía con el veterano significarán interesantes aventuras y, por qué no, un valioso botín.


En primera instancia llama bastante la atención el desenfadado y ameno sentido del humor con que Cimino desarrolla su relato, sentido del humor visto en pequeños momentos de deliciosa y relajante distensión (sobre todo por la manera en que Bridges saca de sus casillas a los más veteranos) como en fenomenales secuencias enteras en donde predomina la tensión narrativa (nuevamente Bridges, vestido como mujer y llevando a cabo las tareas más hilarantes de, por lo demás, un plan serio y peligroso: ambivalencia que se mantiene de inicio a fin, a pesar de todo). Supongo que esto se debe a que, en esencia, "Thunderbolt and Lightfoot" es un buddy film y no un thriller ni un heist propiamente tales, aunque en su relato Cimino incluya, con precisa ejecución, ambos elementos. En realidad la película, como todo buddy film, va de dos compadres, colegas, amigos que se embarcan en una serie de desventuras que toman lugar en parajes rurales de Estados Unidos, en esas carreteras y pastizales eternos que, de vez en cuando, ofrecen un banco o algo que tenga un poco de dinero. Eso sí, Cimino se enfoca especialmente en Eastwood y Bridges: El viaje de los personajes es un viaje por sus propias entrañas, una mirada al interior, un (re)encuentro con el pasado y quizás la huida definitiva de él. Cimino prescinde de sentimentalismos, pero su imagen contiene una innegable poesía, un carácter catártico y nostálgico indescriptible por lo subyacente del mismo, como si las risas y las bromas fueran el disfraz de una despedida, una herida a punto de cicatrizar. No por nada la ejecución formal, la puesta en escena de Cimino se acerca más a lo anticlimático y a lo revisionista, como si lo que verdaderamente impulsa al relato no fuera un simple instrumentalismo o formulismo narrativo como un auténtico tratamiento humano que le dé sentido y entidad a la imagen: aunque no parezca, Cimino de verdad está diseccionando y analizando personalmente a sus personajes, indagando en sus acciones y decisiones, sus personalidades. Acá, el motor narrativo del relato es el hombre, la persona, y no la trama o el argumento: son las relaciones humanas, pero relaciones algo atípicas en contextos algo atípicos: cómo salir de ésta juntos, como seguir siendo amigos. Es compañerismo puro y duro, en sus altas y bajas, en sus orígenes y en sus finales. Sorprendente que con una película a priori tan esquemática, en donde deberían primar pulsiones violentas y herméticas y unidimensionales (la codicia, la venganza), alguien como Cimino pueda otorgarle intensa profundidad, ese aire único, vulnerable y poético (poesía algo sucia y malsonante, pero si hay que romper esquemas, que se haga a fondo). Es que, claro, Michael Cimino no era un guionista ni un director común y corriente...
Impecable, peculiar y recomendable película esta "Thunderbolt and Lightfoot". Para ver más de una vez: su esencia no se pierde con los años ni con los visionados, al contrario, se potencia...

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