miércoles, 24 de agosto de 2016

Auto Focus - 2002


Director: Paul Schrader

No sé ustedes, pero ahora me dieron ganas de repetirme "Cowboy Bebop" y "Neon Genesis Evangelion". Supongo que después de ver ciertos animés ya no es necesario ver otros, o al menos así me siento yo. Podría repetirme la primera "Full Metal Alchemist" que hicieron, pero esa es más larga y creo que ahora mismo prefiero más un buen the real folk blues. Hace unos cuantos meses me dieron ganas de ver todas las Gundam de la franquicia, pero ésa sí que sería una tarea titánica, ¿no creen?, aunque lo interesante no se lo quita nadie. Supongo que con un poco de orden se puede lograr, espero...



"Auto Focus" está basada en la vida y muerte de Bob Crane. Es una especie de biopic, pero no como los típicos biopics ñoños con sed de premios que intentan presentarse con una objetividad y solemnidad soporíferas y desapasionadas. "Auto Focus" tiene personalidad y estilo. Aunque no está escrita por Paul Schrader, tiene todos los elementos que a éste interesan sustancialmente. Bob Crane es un simpático y saludable actor, felizmente casado y padre de tres luminosos hijos, que vive sin grandes problemas gracias a su empleo en una radio de L.A. Un buen día le llega una oferta de la televisión, y de ahí comienza el estrellato, la fama, los excesos. En el fondo es otro de esos descensos que tanto hemos estado hablando en estos días: la tentación a la que se ven sometidos los valores del protagonista, creyente y hombre de una sola mujer, y la doble vida que comienza a vivir. "Auto Focus" es la historia de la mutación y transformación de este afable señor que lo perdió todo debido a su adicción al sexo, aunque si me permiten la interferencia, yo diría que su mala administración lo llevó al fondo y no necesariamente su gusto por tirar todos los días con bellas señoritas. Y es que, no lo sé, si de un día para otro yo comienzo a tener una vida en donde puedo tirar todos los días con voluptuosas mujeres, entonces dudo que me convierta en una persona huraña y desagradable, al contrario, me imagino que andaría más feliz que perro con dos colas (después de tirar me siento como en las nubes). Como sea, Bob Crane entra en la espiral descendiente y poco a poco se queda sin nada, se descontrola. Demás está decir que Schrader no se pone a moralizar ni aleccionar; su interés no radica en lo valórico de las acciones como en la ambigüedad inherente de la que parten y cómo esa ambigüedad, literalmente, fractura la vida de una persona, y es que a veces se necesita un mal día para convertirse en un monstruo... o quizás no... Dicha ambigüedad está expresada interesantemente a través de la dirección de Schrader, que al comienzo de la película, y durante gran parte de la misma, es más bien luminosa, colorida y amena, la simpática historia de un hombre que comienza a triunfar y explorar las cosas que le gustan; sin embargo, con el correr del metraje, tanto el tono como la ejecución formal se oscurecen y la película se transforma en una especie de thriller psicológico, la desesperada búsqueda de un adicto, con luces e imágenes más distorsionadas y desbalanceadas. Me ha gustado la representación de la debacle psicológica, personal: la persona devorada por sus vicios.
"Auto Focus" es una buena película, bien escrita (aunque su relato recurra a fórmulas narrativas conocidas de auge y caída) y mejor dirigida e interpretada (Greg Kinnear está notable; su labor se aprecia más una vez su personaje se quiebre). No es lo mejor de Schrader pero es una digna película de este buen señor, además tiene un toque cochinón y depravado que me encanta, y como biopic destaca por no ser condescendiente ni políticamnte correcto con el retratado. Por lo demás, también aparece Willem Dafoe interpretando a un personaje llamado John Carpenter. Pero no el John Carpenter que todos conocemos, claro, sino que otro John Carpenter (es divertida la confusión inicial, en todo caso). No dejen que otros les digan cómo divertirse...

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