viernes, 11 de noviembre de 2016

Edge of Tomorrow - 2014


Director: Doug Liman

Vamos llegando al final de esta retrospectiva al cine en el cómic y viceversa, aunque si se me da la gana podría alargarse un par de días más. Habrá que ver qué nos dice el calor, como decía el Bart Simpson latino. Doug Liman es el director de "Go" y sólo por ello ya me cae bien, pero tampoco vamos a ensalzarlo demasiado... Lo que señalo es que Liman siempre tendrá cierto crédito conmigo, y ojo, que el tipo tiene películas interesantes en su horizonte, a saber: "American Made" (previamente titulada "Mena"), con Tom Cruise, la que interpreto como una especie de rebuscada respuesta a "Sicario" (ciertamente mis teorías suelen ser rebuscadas); una película sobre la Liga de la Justicia Oscura (confío más en él que en los previamente encargados Guillermo del Toro y la dupla de "Big Bad Wolves") que luce de lo más interesante (y cómo no, con esos personajes); y una continuación de la que hoy nos ocupa, "Edge of Tomorrow", adaptación del manga de Hiroshi Sakurazaka titulado All you need is kill. Sobre la continuación que se viene, Liman ha dicho que es algo completamente nuevo en el mundo de las secuelas, y que sería como una especie de precuela-secuela o secuela-precuela; el tipo de verdad está emocionado y yo confío en él, después de todo la presente es un entretenimiento de calidad asegurada.


"Edge of Tomorrow" toma la premisa base del manga y la lleva al terreno de la acción pura y dura, sin altibajos, con un sentido del humor sorprendente (este tipo de producciones o son muy serias o no tienen gracia cuando lo intentan) y que además prescinde de ciertas convenciones que nunca acaban bien, como por ejemplo los romances melosos o la moralina barata. Hasta cierto punto "Edge of Tomorrow" es un producto bastante atípico considerando de donde viene, y gracias al amor de todo lo que es bueno que no terminó siendo como "Oblivion", por ejemplo, la cual vi en la tele sólo porque en ese entonces mi computador estaba malo y las únicas películas que podía ver las encontraba en los distintos canales del cable. Así, luego de una extrañamente divertida introducción protagonizada por Brendan Gleeson y Tom Cruise (parecía una sitcom, qué quieren que les diga), el segundo se mete de lleno en el campo de batalla, lugar en donde descubre que, tras morir, retorna siempre al mismo punto temporal, lo que podría ser una maldición o una bendición, pero esa discusión no viene al caso. Lo cierto es que lo importante es vencer a unos extraterrestres llamados mimos (por eso Cruise va al campo de batalla, olvidé mencionarlo, jojo) y, con ayuda de Emily Blunt, se encargará de salvar al mundo (y específicamente a europa, que en la película parece un colador de tantos aliens que se le infiltran). El guión, escrito con solvencia, aprovecha a su favor el recurso de la repetición y, a pesar de que el metraje entero es básicamente pura batalla, se estructura de determinada forma que constantemente los objetivos varían y así el relato no resulta iterativo mientras se evita evidenciar alguna posible carencia de recursos narrativos. Lo que digo es que no perderán el interés o, en el peor de los casos, no bostezarán ni mirarán el reloj. Mucho se ha discutido sobre la pertinencia de explicar el porqué ocurre el retorno temporal de Cruise, pero, en mi opinión, si el asunto se hubiese dejado sin respuesta o sin explicación (como algo que pasa y nada más), entonces habría sido la mar de complicado encontrar un cierre coherente al conflicto, después de todo, el asunto de los alfa y el omega van atando cabos y dirigen la narración hacia su controlable y delimitado desenlace; por lo demás, tampoco se hace un gran lío, sólo se indica que hay que hacer tal y cual cosa con tal de vencer y listo, nada complicado, ¿cierto?
Con todo lo efectiva y entretenida que resulta la película, debo decir que lo mejor del manga era su ligero componente filosófico y metafísico (no es pura acción, como se ha dicho), con un protagonista que además de enfrentar su nuevo poder con la intención de ser un soldado de puta madre, también va reflexionando sobre la arbitrariedad del tiempo, de la vida y de las probabilidades: las cosas nunca saldrán 100% bien, y lo que saldrá mal siempre será una incógnita: algo trágico, sin duda, lo inevitable de la muerte y de las preguntas sobre cuánto poder tiene la determinación humana sobre su destino. ¿Estamos a merced de fuerzas externas e inasibles? Además, admito que me encantó el romance entre el protagonista y Rita (¿no les parece genial su apodo, full metal bitch?), especialmente por estar sazonado con el clima de extrañeza propiciado por la cosmovisión filosófica de estos dos, quienes, como ustedes sabrán, han vivido en carne propia el peso de muchas vidas e incontables muertes. Eso sí, la película funciona bien sin ambos componentes; si los hubiese tenido, capaz que terminara siendo algo más como "Oblivion".
Y bueno, con respecto a Emily Blunt como chica dura, ustedes saben que a los japoneses les gustan sus heroínas tiernas y menudas... y con armas del doble de tamaño que ellas (de paso se explica por qué usa su hacha gigante, no es algo meramente decorativo)... Qué se puede hacer, salvo contratar a una actriz que dé el ancho.
Si no quieren calentarse la cabeza y relajarse con dos efectivas horas de acción, entonces vean "Edge of Tomorrow"; y recuerden, no dejen para mañana lo que pueden hacer hoy.

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