jueves, 3 de noviembre de 2016

Fritz the Cat - 1972


Director: Ralph Bakshi

¿Quieren reírse de buena gana durante horas y horas? Entonces les recomiendo encarecidamente que sigan los chascarrillos de la federación boliviana de fútbol (vaya contradicción de nombre... por lo de fútbol, digo) y la hipócrita prensa argentina, probablemente los mayores hazmerreíres que Sudamérica ha tenido el último tiempo, especialmente esta semana que aún no acaba, regalándonos un espectáculo lleno de ignorancia, ridiculez y patetismo. Todo comenzó cuando la FIFA castigó a Bolivia por alinear erróneamente a un jugador (¿qué, no saben leer acaso?... las reglas, digo), otorgando la victoria por secretaría de 3-0 tanto a Chile como a Perú, sólo que como Perú está bien en el fondo de la tabla, toda la atención recayó en los pobres chilenos que con los dos puntos extras subieron dos puestos (afectando a los vecinos trasandinos, ahora fuera del mundial, que parecen no creer que su selección le pueda ganar, en calidad de visitante, a Brasil). Desde ahí los argentinos han llorado como nunca antes (mucho más de lo acostumbrado, a decir verdad), y hoy la FIFA mandó una carta ratificando que a Bolivia no se les va a devolver los puntos, sólo que la federación boliviana lo entendió todo mal (insisto: ¿saben leer?) y pensaron que, adivinen... ¡les iban a devolver los puntos! Al final no fue nada de eso y el presidente de la federación dijo que tal mala noticia era como un tsunami... de lágrimas tendrá que ser, de qué más si no. Y bueno, los argentinos comenzaron a celebrar como locos hasta que la verdad les cayó como balde de agua fría (siempre les duele) y volvieron a esa dudosa sentencia de "con Grondona esto no habría pasado". Vaya pajarito al que invocan. ¿Qué sigue? Si no ganan otro mundial ¿salen con que "con Videla esto no habría pasado"? Por favor... Oh, bueno... Uno pensaría que el cabreo de ayer se me pasaría hoy, pero miren lo que estoy comentando, "Fritz the cat", opera prima de Ralph Bakshi y adaptación del cómic de Robert Crumb, la cual es con toda seguridad la antítesis de los personajes y las desventuras creadas por el gran historietista estadounidense. Por suerte, siempre hay un mañana. (Mentira, el mañana no existe en lo absoluto). A propósito del no future, ¿no les parece que el trailer de "Trainspotting 2" es una completa belleza? A mí me recordó lo que es el amor... jojo...


Vamos, no estoy cabreado, ustedes me conocen, en realidad me estoy divirtiendo que te cagas... El pelirrojo debe estar rojo como un tomate, pero no sería la primera vez. Como sea, me estoy divirtiendo pero "Fritz the cat" sigue siendo una ¿película? muy pero que muy mala, incluso agotadora y soporífera para sus escasos (aún así aletargados e innecesarios) setenta y pico minutos. Pero, ustedes sabrán, lo peor no es la total falta de cohesión, unidad y coherencia narrativa del relato, que sólo se limita a pegar a tontas y a locas las distintas historias protagonizadas por el gato Fritz en los cómics de Crumb como si fueran un todo, sino la falta de inteligencia y sentido del humor, la ausencia de principios y ética profesional. Ok, dudo que el primerizo Ralph Bakshi haya tenido malas intenciones, pero no deja de fallar en varios aspectos de manera bastante sospechosa: primero, no por mostrar animales antropomórficos desnudos y cometiendo excesos de dudosa categoría se es antisistema o contracultural, después de todo cualquier chico listo puede dibujar penes en las paredes del colegio, y al final el "ingenio" deviene en cansina y vacua repetición; segundo, no por trasladar de manera más o menos literal las páginas del cómic a la imagen cinematográfica vas a darle vida al espíritu y al discurso que empapaban las historias del autor original, pero es que acá ni siquiera hay respeto por el material del que se bebe; tercero, si quieres pretender que vas a ser fiel, entonces no hagas, conscientemente, cambios que atentan por completo contra la dignidad y la identidad de la obra que adaptas, y me refiero a ese desagradable episodio en el que el gato Fritz, junto a unos amigos que protestan en contra de la brutalidad de la sociedad capitalista, golpea y viola a una mujer hipopótamo sin detenerse, incluso gritando "métanle una botella en la vagina" así como si nada. Eso era el cómic, y aunque no estoy diciendo que eso era algo que quisiera ver, su ausencia me acabó por demostrar la alevosa y vendida cobardía de Bakshi, que sólo hizo esta película para impresionar a unas cuantas personas pero sin querer quedar mal con nadie (ni rastro de los palos que Crumb le daba a los negros... y a todos en realidad, si el historietista es un misántropo de tomo y lomo, como me gusta). Y por ello "Fritz the cat" (la película) no tiene nada que ver con su original comiquero, porque el gato Fritz es un inconsciente pero encantador hipócrita que se colgaba de cualquier tendencia sin conocer el contenido (como gran parte de la sociedad, y la juventud, que Crumb critica tan salvaje y afectuosamente) para al final darse cuenta que es un don nadie amoral y aprovechador (así dicho a la rápida, claro), no este simple y conservador vago que aparenta desinterés pero que en el fondo se asusta ante cualquier muestra de marginalidad y al final acaba siendo una suerte de mártir social... hay que cagarse... ¡Fritz el gato escupiendo, solapadamente, moralina cursi y barata!
Este esperpento representa todo lo que Crumb odia, y no se engañen, la opera prima de Bakshi es un quiero y no puedo del todo descafeinado, dominado por la corrección más rastrera y, peor, carente de principios y discurso, de vida a fin de cuentas. Es un despelote sin cerebro, nada más.
Pero hoy he visto el traíler de "Trainspotting 2". Hoy ha sido un buen día. Véanme sonreír y disfrutar la vida.

4 comentarios :

  1. Jajaja. La recuerdo muy bien, amigo. Ahora me ponto a pensar en esas películas de animación de la Pixel o Walt Disney, con argumentos estúpidos y diálogos para besugos. Así están los críos. Además, aquellas películas estaban dibujadas a mano y no ahora que un aburrido informático le está dando movimiento a un estúpido bicho a la vez que se está rascando los huevos. Hay para meter la cabeza dentro del váter, como aquel personaje de Trainspotting. Sí, pongámonos a reír y a comportarnos, de vez en cuando, como el licencioso y caradura Fritz, el puto gato.

    Abrazos, amigo.

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    1. Quién sabe si los niños siguen viendo películas, y de animación siquiera!
      Supongo que abaratará costos, y lo tradicional siempre tiene su encanto, pero la magia depende de cada quién, aunque es cierto que muchos utilizan lo digital para hacer mayor espectáculo visual nada más, sin embargo siempre nos queda Miyazaki y sus amigos. (Admito que veo muy poca animación, así que no sé mucho al respecto, jaja).
      ¿Como el gato Fritz del cómic? Por mi no habría problema (a excepción de un par de arrebatos reprobables), pero es que el tipo nunca terminaba lo que comenzaba!
      Abrazos.

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  2. Quieres decir de verdad que no te pasa algo raro? ;)

    Comienzas esta crítica con un asunto futbolero que me pilla demasiado lejos para poder apreciar la magnitud de tal desastre de los puntos quitados a Bolivia, del que no tenía ni idea. Ya de por sí soy poco futbolero y menos en lo que pasa al otro lado del charco (no sé muy bien por qué, pero te situaba por Galicia, pero tras esta divagación futbolística latinoamericana me hace dudarlo).

    Y luego reivindicas que el espíritu del cómic no se ve reflejado en la película de Bakshi, a la que creo entender que le achacas falta de cohesión, y una intención bastante light comparado con el espíritu crítico de Crumb.

    Quizás tengas razón, pero me pasa como al que ve simplemente una película basada en un libro, del cual desconoce, y al que todos los lectores se quejan diciendo que no sé parece nada al libro. Pues bien, eso no lo sé porque nunca he leído los cómics de Crumb, pero a mí la película no me pareció pesada.

    Quizás la viera ahora después de varias décadas y vete a saber… pero la ví en mi adolescencia encontrándomela de casualidad de madrugada, y la película me fascinó: un gato que solo pensaba en el sexo con todo tipo de animales, unos cuervos que parecían unos gangsters paseándose por ahí, y unos trazos de dibujo de líneas curvas que se desdibujaban en el espacio como si fuera un chute de LSD (no sabría ahora explicarlo mejor). La verdad es que esta película en su momento me fascinó.

    Tu texto me parece algo críptico a lo que acostumbras… aunque tiene su gracia… algo extraño como el chiste ese: “tu gato parece un perro” //es un perro// “pues tu perro parece un gato”. Igual no te entendí, pero eso… que tu crítica parece un gato. :)

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    Respuestas
    1. Oh, es que acá en el blog no tengo ataduras, jaja. Igual prefiero cuando voy directo al grano, pero es que uno necesita quitarse algunas cosas del pecho de vez en cuando, especialmente con gente tan caradura y desinformada como los periodistas deportivos argentinos.
      La verdad es que no puedo evitar hacer comparaciones. Ni idea de si esta peli me habría gustado de no haber leído el cómic, pero en última instancia lo peor de Fritz the cat (la peli) es que está muy mal narrada y que desaprovecha sus elementos, esa pulsión primaria que parecía querer transmitir.
      De todas formas me parece interesante el resto de la filmografía de este director, haciendo animación "para adultos" (habría que ver, después de todo una cosa es serlo y otra, parecerlo)
      Y qué mejor que parecer un gato justo en una película sobre un gato cabrón!
      Saludos.

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