lunes, 5 de diciembre de 2016

The Ring - 1927


Director: Alfred Hitchcock

De vez en cuando hay que retornar a la filmografía de Hitchcock, de quien he visto muy poco, deuda que intentaré subsanar paulatinamente a lo largo de los años de manera cronológica, es decir, una por una, desde la primera hasta la última (de acuerdo a lo que esté disponible, claro). Toca el turno de "The Ring", película de 1927 también escrita por él a la que le fue muy bien en aquellos días, aunque, a día de hoy, a este humilde perdedor no le ha gustado mucho que digamos.


Una mujer que se debate entre dos hombres, dos hombres enfrentados por el amor de una mujer, un enfrentamiento que se lleva a cabo de la única manera que ambos conocen: sobre el cuadrilátero, boxeando mano a mano. Un triángulo amoroso de esos en donde no sólo entra en juego la autenticidad de los afectos sino que también la seguridad material, clásico conflicto que Hitchcock ya ha tratado en sus películas previas, ya sea "The Pleasure Garden", en donde una bailarina con sueños de grandeza debía elegir entre el amor verdadero o el desalmado éxito, ya sea "Downhill", en donde un jovencito de clase alta veía cómo una falsa acusación derrumbaba su mundo de falsas apariencias. En "The Ring", un boxeador de poca monta trabaja en un circo peleando con incautos y envalentonados sujetos que quieren ganar un dinerillo extra, pero es feliz porque tiene una bella novia que parece ser del todo fiel y abnegada, sin embargo, otro boxeador, nada más y nada menos que un campeón de su categoría, también se enamora de la muchacha, bastante impresionada con el estilo de vida acomodado que se permite. Desde luego, el conflicto se cocina pausadamente, en especial porque el boxeador de feria tarda bastante en darse cuenta de que su novia prefiere estar con el campeón, pero, entre dimes y diretes que se suceden a lo loco, lo peor de esta película es ser previsible y, más aún, no ofrecer una propuesta sólida en torno a este triángulo bastante soso y normalito, por lo que el aletargado relato genera poco interés y lo que vemos tampoco tiene una carga dramática muy apasionante y cautivadora. La pelea decisiva no está del todo mal, pero uno ya se sabe las etapas y, al final, todo termina tal como uno lo había pensado casi al inicio. Si acaso hay que destacar algo, eso sería el recurso de distorsionar la imagen para representar la embriaguez de los personajes así como su deteriorado estado durante las peleas, en donde los grandes focos y las personas parecen confluir en un gran y sinuoso retazo de confusión. Y, además, de ser así, me parece interesante la ambigüedad que guarda el título, porque claro, está el ring como cuadrilátero, pero también ring como anillo. Tampoco voy a darle tantas vueltas al asunto, mejor me voy a dormir. Sin embargo, no paremos de buscar y buscar ni mucho menos resignarnos a solamente ver "lo mejor" (lo que los que dictan tendencias han visto nada más): como siempre digo, lo quiero todo... para mí y para ustedes. No lo olviden.

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