martes, 3 de enero de 2017

Soy mucho mejor que voh - 2013


Director: Che Sandoval

Pues sí, ayer me pasé todo el maldito día haciendo cosas del trabajo y, muy a mi pesar, no pude ver ni comentar nada. Eso lo vamos a subsanar ahora mismo con dos trabajos del Che Sandoval. En su momento quería comenzar el 2017 con "Soy mucho mejor que voh", segundo largometraje del Che, porque si bien no se ambienta en Año Nuevo y nadie anda celebrando cosas, sí hay gente tomando alcohol y fijándose metas o cambios personales que luego nunca serán llevados a cabo. Hace no sé cuánto tiempo comentaba "Te creís la más linda (pero erís la más puta)", que es la opera prima del Che, y quedábamos más que conformes. Lo mismo sucede ahora, así que todo bien, ¿no? A todo esto, vaya títulos los de las películas del Che, ¿eh? Escuché por ahí que su próximo largometraje se titulará "Mucha ex, poco sex". Ya estoy interesado.


"Soy mucho mejor que voh" sigue las mismas lógicas narrativas y temáticas que "Te creís...", es decir, en primer lugar son películas fuertemente basadas en el diálogo como motor dramático; en segundo lugar, ambas se estructuran hilando una serie de variopintos personajes que interactuan con el protagonista (en este caso, el Naza) de distintas formas, cada uno dejando su marca particular en nuestro amigo; finalmente, el relato es un extenso recorrido externo (por las calles de la ciudad) que también es un viaje introspectivo, porque mientras el protagonista va de un lugar a otro a lo largo de la noche y la mañana santiaguina, también va dialogando consigo mismo, enfrentándose a sus aspectos menos halagadores y llegando a darse cuenta de porqué está donde está, es decir, en la misma mierda. Podríamos decir que son películas hermanas; de hecho El Naza aparece en "Te creís..." cuando el protagonista de aquélla le pide que le dé un golpe en la cara. "Soy mucho..." comienza más o menos ahí, ciertamente en el mismo lugar, con dos mujeres que tienen una hilarante conversación sobre sus preferencias y sus necesidades sexuales. En cualquier caso, comienza la travesía del Naza, su particular descenso a los infiernos personales, y es que, ya les digo, la noche que pasa este sujeto desmoralizaría a cualquiera: sin mencionar sus constantes fracasos sexuales, todos lo encaran por lo perdedor que es y genera rechazo allá donde pone un pie. Lo interesante de la película es que aunque el Naza sea nuestro protagonista, el sujeto es un personaje totalmente nefasto: claramente tiene serios problemas con las mujeres (las quiere sólo para que ellas lo satisfagan a él, tiene envidia de su esposa), es un arrogante que se precia mucho de sí mismo y vive en una burbuja, es un charlatán descarado y un cobarde, sus modales dejan mucho que desear, tiene conductas discriminatorias (ya sea xenofobia o clascismo)... Un modelo a seguir, vamos. El mismo Che señalaba que el Naza conjuga lo peor (y relativamente normal) del chileno común y corriente. Y claro, el Naza no es gracioso ni simpático, pero el tipo da risa porque es un chiste, y el Che parte de su patetismo para narrar la película y mostrar su punto de vista de una parte de la sociedad chilensis. Sin embargo, aunque se le acuse de superficialidad, tanto en ésta como en "Te creís..." se ahonda en la personalidad del personaje central, algo mucho más notorio en el Naza, típico sujeto que intenta amoldar la realidad a su conveniencia para parecer la víctima, no una actitud que se deba tomar a la ligera. Así, poco a poco, el Che va indagando en las formas y características de este sujeto instalando una intimidad que lo desnuda por completo y que lo muestra como un sujeto necesitado de afecto pero temeroso del mismo, o temeroso de admitir que ha perdido y que eso le afecte su imagen, su masculinidad, qué sé yo. Lo cierto es que hay una construcción y tratamiento de personajes (el retrato del Naza es tan despiadado como amargo) que se inserta a la perfección en un relato divertido, dinámico, fluido y natural... quizás algo exacerbado, lo admito, pero que no pierde el foco del asunto ni mucho menos que se deja engullir o deformar por el arma de doble filo que es el desmadrado sentido del humor y el relato en forma de pequeñas y semi-autoconclusivas cápsulas argumentales.
Su valor cinematográfico será acotado (una fotografía al hombro, poco tratada, circunstancial; un montaje que corta y pega nada más; un sonido meramente referencial...), pero como sencillo y mordaz divertimento cumple su cometido con creces. No sé si la definieron de esa forma en los medios, pero, si quieren ver esta comedia negra santiaguina, lo pueden hacer mediante este enlace. Disfruten y aprovechen los subtítulos, que no son neutrales pero de algo servirán...

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