sábado, 11 de febrero de 2017

Hacksaw Ridge - 2016


Director: Mel Gibson

El loco Mel siempre es bienvenido en este blog, así que en algún momento había que ver y comentar "Hacksaw Ridge", que no es tan potente ni memorable como esperaba, pero que al menos sirve para pasar un, durante casi todo el tiempo, desasosegante rato. Para la otra me gustaría ver a un Mel más desatado, pero por ahora no me voy a quejar demasiado. Esta es la segunda entrada del día, para que no se salten "Nocturnal Animals".


Sorpresa, "Hacksaw Ridge" es una americanada con todas sus letras. En realidad, tal como varias películas antibélicas, lo que el loco Mel realza no es tanto los valores estadounidenses y todas esas patrañas como los férreos principios de un hombre que se niega a tomar un arma y, más importante, matar a otra persona, pero a fin de cuentas es la misma cosa, pues es un chico de Estados Unidos y que la Constitución respeta los derechos de todos y blablabla. Al final el tufo patriotero igual se siente, por más que se critique el sinsentido de la Guerra y la miopía de los altos cargos militares o de los acólitos que ciegamente van a morir por ideales maleables pero, ojo, estadounidenses. Así, el protagonista deberá enfrentar no sólo las brutalidades del campo de batalla, sino que también las afrentas y el acoso de otros soldados de igual o mayor rango que ven con malos ojos que un zarrapastroso campesino, creyente total, no se arme hasta los dientes, tildándolo de cobarde. El mensaje es fuerte y claro, y el guión no tiene problemas en recurrir a los mecanismos más previsibles y esquemáticos para enaltecerlo, así que, por supuesto, no se extrañen cuando todos quienes humillaban al protagonista luego se traguen sus palabras y lo alcen como el mayor héroe estadounidense de la Historia, o cuando los amigos más especiales del protagonista sean alcanzados por las balas, o cuando el protagonista sea el único que se queda en el campo de batalla para ayudar a los heridos, o cuando lleguen las secuencias gloriosas e inspiradoras con ciertos burdos simbolismos, o que el enemigo no sea más que una somera masa de japoneses salvajes, o cuando la moralina aleccionadora nos colme los pulmones, o... bueno, ya me entienden. La gracia de "Hacksaw Ridge", al menos, es que el héroe en cuestión no es un asesino ni nada por el estilo (tipo "el hombre que mató él solo a más de cien soldados enemigos"), sino que un sujeto que salvó a gran cantidad de soldados aliados e incluso enemigos. Por lo demás, "Hacksaw Ridge" repasa la vida del protagonista desde cuando era niño hasta que es considerado un héroe nacional, y se concentra en tres etapas: cuando se ve impactado por el mandamiento ese de "no matarás", cuando decide enrolarse al ver que tenía madera de médico, y cuando llega a Okinawa a hacer Historia. El principio parece ser un ameno drama familiar sobre las consecuencias de la guerra (siendo el padre un veterano de la Primera Guerra Mundial), luego viene el drama militar-cuasi-de-corte-de-justicia, y finalmente llega la guerra con toda su carnicería, algo que el loco Mel sabe rodar, se nota, si bien al final pierde un poco el tono cuando ya todo es victoria y optimismo. Como sea, me quedo con el inicio de la carnicería, cuando, cubiertos por la niebla (o el humo, el polvo, una mezcla de todo), numerosos soldados comienzan a caer muertos debido a un enemigo invisible; los gritos, las balas, el fuego, la tierra... realmente era impactante, pero luego uno se acostumbra. No es que uno se vea desafiado o interpelado, sólo se trata de palomitas, y yo no siquiera como palomitas.
"Hacksawk Ridge" se ve bien, pero no es nada del otro mundo ni nada que no se haya visto antes.

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