domingo, 5 de febrero de 2017

The Affair - Temporada 3


Creación: Hagai Levi & Sarah Treem

3/4. Acá hemos comentado las dos dispares temporadas previas de "The Affair", por lo tanto era de esperar que la tercera, que terminó la semana pasada, también recibiera su respectivo post. Ha llegado el momento y es hora de afrontarlo, ya no hay vuelta atrás: una vez pasado el punto de no retorno es inútil luchar contra ello. Así que sin más preámbulos... Oh, y aunque parezca obvio, nunca está demás decir, especialmente en estos histéricos tiempos, que habrán detalles argumentales de las dos temporadas anteriores que tendré que mencionar para poder explicarme de manera más o menos decente, pero descuiden, que de la presente temporada no diré nada salvo su inicio y lecturas más profundas que chismes sobre el argumento. Aclarada esta cuestión, y como dijo el dermatólogo, vayamos al grano.


La segunda temporada de "The Affair" no me gustó nada porque era, en esencia, un somero culebrón que perdía de vista aquello que hizo que la primera fuera tan memorable y tristemente preciosa. La primera temporada trataba sobre un grupo de personajes infelices e insatisfechos con sus vidas que necesitan un respiro, un cambio, pero que temían hacerlo tanto que llegaban a paralizarse. Sin embargo, Noah, el gran protagonista del show, se atreve a dar ese salto al vacío y se enamora, mientras está de vacaciones con su familia en un tranquilo pueblo costero, de una camarera que también tiene sus serios problemas y que de igual forma ruega por un cambio. En el fondo tenemos personajes deseosos de ser felices, desesperados por encontrar auténtico bienestar, atrapados en el circuito social y sus a veces crueles mandatos. Alrededor de esta aventura, no obstante, también se cuece una historia policial y complicados feudos familiares, pero no deja de ser el telón de fondo frente al cual estas almas descarriadas buscan su propio camino mientras se cuestionan sus vidas y sus decisiones, además de enfrentarse a sus propios demonios personales, sus miedos e inseguridades. Es una temporada centrada en sus personajes, en sus sentimientos. Por desgracia la segunda prefiere centrarse en el laberinto de muertes y misterios, y en fútiles y soporíferas peleas entre quién obtiene la custodia, quién se queda con quién, quién se acuesta con quién, quién se escapa y quién confiesa, etc.; un ir y venir de informaciones que sólo nos separa del núcleo personal de los personajes. Llega la tercera temporada y me sorprendo, pues ésta no comienza en donde termina la segunda, sino que cuatro o cinco años después: una elipsis, cuya ventaja inherente es perfectamente coherente con lo que estos personajes necesitaban: la elipsis es, en determinados contextos, comenzar de cero: evitar el relleno y continuar la historia, pero desde otra perspectiva, habiendo digerido los momentos álgidos y ya habiendo pensado o reflexionado sobre las dificultades ocurridas.
Han pasado cinco años, las cosas se han calmado un poco, si bien los personajes siguen afectados y dañados. En este aspecto no hay mucho que hacer salvo intentar sanar: Noah sale de la cárcel, Alyson vuelve de su retiro, Cole construye su futuro, Helen sobrevive a su caótica vida. El eje central de esta tercera temporada de "The Affair" es la reconstrucción, el cierre de ciclos, dar vuelta la página y comenzar a escribir una nueva historia. Ecos fantasmales, las sombras de la memoria, un estado melancólico: la búsqueda de estabilidad, de afecto, de amor propio. "The Affair" no renuncia a los elementos que la han caracterizado en entregas anteriores, es decir el interés psicológico y el elemento thriller/misterio/policial, pero éstos ya no son el pilar central del relato sino que simbólicos medios de expresión, y aunque el giro revelado en el episodio noveno se haya visto venir desde bastante temprano en la temporada, lo interesante de este ángulo narrativo era el modo en que hacía que Noah se enfrentase consigo mismo, que se desnudase y pudiese encontrar su verdad. Todos los personajes buscan su verdad, buscan encontrar la respuesta a tan complicada pregunta: ¿qué quieren en la vida? Así, el décimo episodio es una verdadera y preciosa maravilla de corte intimista y de una sensibilidad y honestidad abrumadoras. Los personajes, al fin, parecen encontrar un poco de paz, parecen reencontrarse consigo mismos. No es un final que ata cabos o que concluye las cosas de manera tajante, más bien es una etapa cerrada que da inicio a otra: la vida continúa, y ahora ¿hacia dónde se dirigen?
Excelente, bella temporada. Si no han visto las dos primeras, quizás no sea tan necesario hacerlo para entender mínimamente esta tercera, que como ya digo, no busca ser una continuación exacta del argumento sino que una profunda y transparente exploración en los sinuosos y complejos interiores del ser humano. No se pierdan "The Affair", damas y caballeros.

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