lunes, 27 de febrero de 2017

The Farmer's Wife - 1928


Director: Alfred Hitchcock

No quería hacerlo, pero bueno, como hoy he salido a la calle y todos me preguntan "Jimmy, ¿por qué no dices nada de los Oscars? ¿Es que te crees mejor que nosotros, cabrón?", supongo que he de decir un par de palabras. No ganó ni Taylor Sheridan ni Denis Villeneuve ni "Arrival" ni Jeff Bridges o Michaen Shannon ni Eric Heisserer ni Isabelle Huppert o Ruth Negga o Natalie Portman ni Bradford Young o Rodrigo Prieto o incluso James Laxton, pero por alguna razón la ceremonia de anoche no me pareció tan ñoña como esperaba, aunque sí políticamente correcta a rabiar, pero no me voy a amargar. Con respecto al tan comentado bochorno, no lo sé, naturalmente el productor de la cinta de moda iba a estar cabreado, pero dudo de su tan maravilloooso y elegaaaante gesto como acto de nobleza, digo, era lo obligado, o ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Negarse a darle el premio a "Moonlight"?, eso lo habría hecho todo más bochornoso y peor para él. Además, basta observarlo para darse cuenta de que por dentro no era tan humilde que digamos, partiendo porque le quita de manera brusca y maleducada el sobre a Warren Beatty, y ya ni hablar de cuando explica la equivocación diciendo básicamente "no es broma, así de imbéciles son estos hijos de puta, que se vayan todos a la mierda" (lo cual no deja de ser cierto aunque un poco de decoro en la derrota nunca está demás), pero nada que un tierno abrazo y palabras melosas no puedan disfrazar, ¿eh?, además, es políticamente correcto no dudar de las honradas intenciones de los pobres ultrajados. Como sea, hablemos de buenas películas, específicamente de "The Farmer's Wife", el segundo film de Hitchcock del día. Y les digo, nada me quita la satisfacción de haber visto dos joyas como las de hoy.


"The Farmer's Wife", como "Champagne", también es una comedia romántica, sólo que la presente, en vez de juguetona y coqueta, es más madura e incluso nostálgica, ciertamente más modesta, ligeramente más agridulce pero de igual forma deliciosamente ingenua e inocente, y por supuesto, tan divertida y simpática como la otra. Al protagonista se le muere la esposa y luego se le casa la hija, quedándose solo en su casa, sólo con los empleados o sirvientes o como quiera que se diga hoy en día para no herir delicadas sensibilidades. El pobre hombre, llamado Samuel, siente la soledad y poco a poco la ausencia de ese alguien especial con quien compartir la vida comienza a atormentarlo, así que confecciona una lista de candidatas para posible esposa y se lanza en la búsqueda de esa mujer con la fiebre matrimonial a tope. Lo que sigue después es un ágil y fluido discurrir de situaciones en las que el protagonista básicamente hace el ridículo, porque nadie le dijo que buscar el amor fuera algo tan condenadamente difícil e incluso humillante, y al final "The Farmer's Wife" nos dice, primero, que el amor puede estar más cerca de lo que uno piensa, y segundo, que generalmente solemos buscar el amor justo en los lugares equivocados, es decir en los bienes, el prestigio, la grandilocuencia, la abyecta comodidad, etc., cuando en realidad el amor se puede encontrar en la lealtad, el respeto, los pequeños gestos y las miradas tímidas, la admiración, en la belleza de lo cotidiano por sobre lo irreal de la idealización... Hitchcock alterna hábilmente de la más descomedida comedia física a una profunda y cuidada amargura melancólica, conformando una encantadora dramedia romántica (ahora es dramedia, perdón) que, sobra decirlo, jamás se acerca a lo cursi o meloso (la sensibilidad e integridad del relato, por lo demás auténticos, son los grandes pilares de la verosimilitud del mismo), y, por supuesto, también cuenta con la exquisita puesta en escena marca de la casa de su célebre director, y si no me creen, vean la primera escena, o, mejor aún, el travelling de poco después en el que la bella empleada interpretada grandiosamente por Lillian Hall-Davis limpia los pantalones de su empleador, un hombre de aspecto severo pero de tierno interior al que le cuesta darse cuenta de las cosas. Como siempre, Hitchcock demuestra total seguridad moviéndose en los distintos géneros y tipos de relato, y su firme mano y certera mirada no hacen más que potenciar los elementos de cada respectivo film suyo.
"The Farmer's Wife" no tiene desperdicio alguno; de hecho, estoy seguro que disfrutarán más con éste film que con la gran mayoría de manipuladoras salchichas que hoy en día Hollywood produce en masa. "The Farmer's Wife" es una película muy bien hecha, es entretenida y encantadora. Insisto: o disfrutan de su visionado o disfrutan de su visionado. No se olviden de sonreír.

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