lunes, 13 de febrero de 2017

The Last Stand - 2013


Director: Kim Jee-woon

Aprovechando el tirón de "A Bittersweet Life", quise saldar mi deuda con "The Last Stand", película que Kim Jee-woon hizo el 2013, año en que otros dos destacados cineastas coreanos, Park Chan-wook y Bong Joon-ho, también decidieron salir de casa para hacer sus respectivas propuestas, "Stoker" y "Snowpiercer" (aunque ésta no deja de ser una co-producción entre Corea y Francia con estrellas gringas). En fin, con un amigo siempre hablábamos sobre lo jocosamente llamativo que era que el bueno de Kim Jee-woon se fuera a Gringolandia a hacer una película con Arnold Schwarzenegger y Johnny Knoxville, y nos imaginábamos que fue a puro pasarlo bien, entonces ¿por qué nosotros no? Yo al menos lo pasé endiabladamente bien.


A ver, ¿a quién pretendemos engañar? "The Last Stand" es un desenfadado, desmedido y excesivo divertimento de tomo y lomo, y si quieren que lo diga de otra forma igual de redundante, "The Last Stand" es una gozada pura y dura. Kim Jee-woon lo sabe, los actores lo saben, el espectador lo sabe, así que ¿para qué mirarle los dientes al caballo regalado? La excusa es la siguiente: van a trasladar a un poderoso narcotraficante al corredor de la muerte, pero el trayecto no estará exento de problemas que eventualmente acabarán en un pequeño pueblo fronterizo en donde el sheriff, Arnold Schwarzenegger, no dejará que nadie le pase por encima. En resumen: una película de acción de ritmo endiablado rodada con la mano maestra de Kim Jee-woon, quien, como podrán apreciar, nos deleita con geniales secuencias de acción que combinan a la perfección el rudimentario y cándido espíritu B con el firme oficio de los curtidos en el género, y con un nutrido puñado de personajes que si bien no son el mayor ejemplo de complejidad, sí destacan en algo importante: explotan sus características a la máxima potencia, lo cual es más que suficiente para una "The Last Stand" que derrocha simpatía, personalidad y seguridad en esta alocada fiesta de sangre, tripas, balazos, explosiones, lo que se imaginen (¡hasta abuelitas asesinas hay!). Desde luego, lo mejor es la batalla final en el pueblo, en donde Kim Jee-woon tira la casa por la ventana y hace que la pasemos en grande con sus imaginativos tiroteos, muertes, persecuciones, etc., e incluso con clichés a los que el director coreano retuerce con su particular y negro sentido del humor. Todo el estupendo reparto se lo pasa en grande (incluso me pareció ver a Harry Dean Stanton por ahí), e insisto, ¿por qué demonios nosotros no? Vamos, despreocúpense y disfruten sin complejos, que en eso "The Last Stand" gana por goleada.

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