viernes, 10 de febrero de 2017

Toni Erdmann - 2016


Directora: Maren Ade

¿Van a hacer un remake de "Toni Erdmann", really? ¡¿Y con la mentecata de Kristen Wiig?! Al menos va a tener a Jack Nicholson, pero eso no quita que esta nueva versión gringa sea completamente innecesaria. Como sea, había mano para ver "Toni Erdmann", y como está nominada a Mejor película de habla no inglesa, aprovecho de matar dos pájaros de un tiro: por un lado, satisfago la curiosidad que causa una de las películas más alabadas y resistidas del año pasado, y por el otro comienzo a estar al día con los Oscars de este año (al menos con esta categoría, que la principal no me interesa en lo más mínimo).  Y estaba claro: la cosa no era para tanto.


No es una gran película "Toni Erdmann", de hecho diría que tampoco es una buena película, pero me voy a tomar un respiro y seré más o menos benévolo e indulgente con ella. Me parece que las intenciones de Maren Ade ensombrecen el resultado final, pero eso sería un pequeño factor nada más. "Toni Erdmann" trata sobre un padre que pone patas arriba la vida de su hija, que trabaja en Rumania en empresas relacionadas con el petróleo y esas cosas, ya saben, hay en juego mucho dinero y mucho prestigio y lo que menos se necesita es que un payaso llegue a romper moldes o qué sé yo (a propósito, ¿por qué demonios la hija invita a su padre a una recepción llena de ejecutivos y peces gordos?), pero parece que en algún punto de la vida la misión de los padres es avergonzar a los hijos, después de todo éstos se lo merecen después de lloriqueos en el supermercado, vómitos en los viajes en buses y comentarios inocentemente desubicados en las reuniones familiares. En cualquier caso, estoy divagando. ¿Qué nos quiere decir Maren Ade? Enumeremos: primero, que en la vida hay que tomarse un respiro; segundo, que la vida es mucho más que un simple trabajo; tercero, que en la vida hay que pasarlo bien; cuarto, que la vida es demasiado corta para desperdiciarla en cosas fútiles; quinto, que lo mejor es destruir los grandes símbolos y órganos capitalistas desde dentro; y sexto, que para conocer y liberar nuestro verdadero "yo" hay que despojarse de los disfraces, de las máscaras, etcétera. Una película bastante fácil de leer (no es que profundice en sus postulados, tan sólo le basta con enunciarlos), y seamos justos, tampoco es difícil verla, a fin de cuentas, con tanta tontería junta el tiempo se pasa volando y de vez en cuando hay escenas verdaderamente incómodas, tiernas, un poco interesantes y hasta algo divertidas, si bien el tránsito es irregular, inane y superficial. ¿Se puede ver? Sí, con casi tres horas de metraje y todo, se puede ver, que tampoco es pedante, cargante y pesada; al contrario, es demasiado leve y ligera para su propio bien, pero en última instancia lo que menos ayuda a esta película es su esquemático, nada sorprendente y algo reiterativo guión, que realmente no rasga en la superficie de las cosas (los personajes son unidimensionales y simplones que te cagas, y para qué decir sus acciones), y además, la sosa y poco inspirada puesta en escena de Maren Ade tampoco ayuda a solventar estas falencias (más que cine, "Toni Erdmann" luce como estas series de comedia "negra" que abusan del cámara en mano -o simplismo formal por antonomasia- y la improvisación -o simplismo narrativo por antonomasia... ignorando si la presente recurre a dicho mecanismo, aclaro-, tales como las de Larry David o Louis C.K., que a mí nunca me han hecho mucha gracia que digamos pero que encanta en ciertos círculos por su tufo de "humor intelectual", y es que la vacua verborrea de éstos pasa por exquisita e inteligente oratoria... me cago en Dios), aunque es de agradecer que la directora no sea tan descarada y efectista con las escenas "emocionantes" o "conmovedoras", aunque dudo que alguien se emocione o se conmueva con una película tan plana y poco original.
En definitiva, ¿es mala película "Toni Erdmann"? No lo es tanto, pero tampoco es para hacer vítores y declarar el advenimiento del nuevo nuevo cine alemán o a Alemania como nueva capital de la comedia cinematográfica. "Toni Erdmann", inocua y superflua, se ve tan rápido como se olvida. En un mundo ideal no debería ganar el Oscar, pero qué puede saber alguien que no es miembro de la Academia (gracias a Dios que no lo soy).

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