sábado, 18 de marzo de 2017

Man on Fire - 2004


Director: Tony Scott

Nunca había visto "Man on Fire" pero siempre oía buenos comentarios sobre ella, ya sea de mis padres o de los compañeros del colegio que podían ver tele hasta tarde, usualmente el horario en el que daban todas las películas o series de las que hablaban al día siguiente. Como tengo en buena estima a Tony Scott, pensé "por qué no", y acá estamos con "Man on Fire", que luego tuvo un remake indio aunque no fue la primera película basada en la novela homónima, ya que a fines de los ochenta se hizo una cinta italiano-francesa protagonizada por Scott Glenn. Dudo que las vea, con la de Scott basta y sobra.


A estas alturas del partido ya nos conocemos el despliegue visual de Tony Scott, pero debo decir que me sorprendió, y no del todo gratamente, lo desmesurado de la puesta en escena de "Man on Fire". Está claro que estamos ante un thriller de acción de ritmo supuestamente trepidante, pero no estoy muy seguro si el exceso de ángulos rebuscados, movimientos de cámara, enfoques y desenfoques, entre otros trucos, le insuflen al relato la intensidad con la que ya cuenta de forma intrínseca; es más, pienso que la ejecución formal resulta redundante. En cualquier caso el principal atractivo de "Man on Fire" es su inagotable caudal de impulsos y fuerzas primarias o atávicas, esa desbordante furia con que Denzel Washington emprende su despiadada y brutal venganza: matarlos a todos. Y debo decir que me gusta ese impulso, esa intención, de hecho nos deja escenas verdaderamente notables, como eso de meter una bomba en el recto de un cabrón corrupto o el viejo pero siempre efectivo método de ir cortando los dedos uno por uno... es básicamente hacer que los hijos de puta obtengan su merecido, pero con eso no basta porque a pesar de la violencia empleada y de la que Scott no rehuye, el guión me parece bastante conservador y tímido (esperaba más de Brian Helgeland, por alguna razón), por no decir un poco forzado, en especial respecto a esos giros nada sorprendentes ni impactantes y que más parecen obedecer a un cierto canon moralizante en donde los buenos triunfan (ya sean manteniéndose vivos o con sendas redenciones dependiendo de cada quien) y los malos no, en vez de seguir la línea de la integridad y coherencia narrativa: todo lo que vemos son cosas del guión, pero ¿por qué suceden de tal forma?, ¿a qué visión responden, a qué intención? Puede que le esté dando demasiadas vueltas a una simple película de acción en donde Denzel Washington se deshace de los malos con especial virulencia mientras nadie parece poder detenerlo, y eso que todos tienen los ojos puestos en él... en una ciudad estadounidense a este tipo lo encuentran en menos de lo que canta un gallo, porque sí, "Man on Fire" transcurre en México y Denzel Washington hace de guardaespaldas de una niña rica (interpretada por Dakota Fanning cuando tenía mejores papeles y actuaba mejor) y los malos son secuestradores y organizaciones gubernamentales corruptas. En efecto, le estoy dando demasiadas vueltas a algo que, a pesar de su vertiginoso despliegue visual, es mucho más simple de lo que parece. "Man on Fire" es una efectiva película de acción que se hace un poco larga en su redundancia pero que no se agota por completo y que acierta al construir la relación entre Washington y Fanning al inicio, digo, de alguna forma había que explicar por qué el primero se enoja tanto cuando secuestran a la segunda. Como sea, "Man on Fire" está bien, pero las he visto mejores y Tony Scott las ha hecho mejores.

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