lunes, 17 de abril de 2017

Dwaejiga umul-e ppajin nal - 1996


Director: Hong Sang-soo

Ayer comenzó la tercera y última temporada de una de las mejores series de todos los tiempos, "The Leftovers", y el miércoles hace lo propio una de las más sobreestimadas y sobredimensionadas, "Fargo". Veré las dos, por supuesto. Y... siguiendo con la puesta al día de Cannes 2017, es momento de ir completando, de una buena vez (pero no a lo bestia, con calma), la filmografía del surcoreano Hong Sang-soo, a quien también conocí casi un año antes de comenzar este blog en un pequeño festival de cine que, entre otras cosas, exhibió "In Another Country", encantador filme que me maravilló de una manera que no les puedo describir porque en ese entonces no imaginaba que se pudiera hacer una película tan libre, tan inteligente, tan desenfadada, tan encantadora, etc. Increíblemente han tenido que pasar más de cinco estúpidos años (aunque hemos visto buenas y grandes películas, no me digan que no, la vida no ha sido tan mala) para, por fin, acercarnos al desafiante y estimulante cine de Hong Sang-soo. Comenzamos, naturalmente, con su opera prima: "The Day a Pig Fell into the Well".


Hong Sang-soo comenzaba su filmografía con esta historia, la de un puñado de personajes envueltos o enredados en pequeños grandes conflictos que van conformando una suerte de cartografía de las miserias, insatisfacciones, infelicidades, frustraciones, pero también de los deseos ahogados y los sueños pospuestos del humano común y corriente, invariablemente atado al perpetuo discurrir en los recovecos de la ciudad, de la intrincada sociedad, de la vida moderna y sus problemáticas. Con una puesta en escena seca, directa y punzante, una puesta en escena que es signo de la mordaz y aguda mirada de su director, Hong Sang-soo parece extraer, o mejor dicho buscar disimuladamente de forma desesperada, probablemente también proteger y defender, esa ingenua y candorosa humanidad que busca librarse de tanta presión, de tanta expectativa, que cae sobre sus hombros amenazando con hacerle ceder, estallar, colapsar. Paradójicamente, este puñado de personajes parece estar al borde del precipicio, sin embargo, viven respetuosamente dentro de los límites de la rutina: del matrimonio vacío, del fracaso constante, de la maldita mala suerte, del patetismo y la soledad: nada del otro mundo, pero de igual forma abismal: el abismo bajo la superficie de normalidad. Cuando los acontecimientos se descarrilan aunque sea un poquito, no esperen que las cosas sigan marchando sobre ruedas.
Me ha gustado la estructura del film, también me ha gustado que Hong Sang-soo coquetee con ciertos toques surreales e incluso de thriller (éstos más sutiles y contados). Me ha gustado su negro sentido del humor y su visión desencantada, cínica si cabe, de las relaciones y de la vida moderna, pero también ese halo de melancolía e introspección. Me ha gustado que, tomando como base notable cantidad de contradicciones, Hong Sang-soo construyese una historia tan coherente y natural en su narración como en la mirada que alberga, la visión que expresa, y es que, a todas luces, el director coreano demuestra desde ya su gran talento para (1.-) dirigir actores, (2.-) armar relatos múltiples e individuales y, sobre todo, (3.-) para capturar y exponer el borrascoso torrente de emociones y pulsiones del ser humano, para leer rostros, miradas y gestos, para hallar lo escondido, para cuestionar el estado de las cosas y rasgar su superficie, para armonizar el vacío con las promesas, para ver la vida en donde sólo parece haber despojo.
En "The Day a Pig Fell into the Well", las vidas cruzadas de amantes y solitarios arman una cuidada pero fluida y sobre todo auténtica red de amarguras, desconciertos y desavenencias.
Hemos dado inicio a la retrospectiva del cine de Hong Sang-soo... Intenten detenerme, vamos...

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