miércoles, 31 de mayo de 2017

A Cure for Wellness - 2016


Director: Gore Verbinsky

Esta se me apareció de sorpresa pero me pareció interesante de parecer... quiero decir interesante de ver, de visionar. Es del año pasado, no diría que es de terror, pero en fin, todas esas consideraciones van después del salto. Debo decir que pensé que me iba a encontrar con una de esas inesperadas joyas, con una propuesta diferente (algo me decía que sus casi dos horas y media iban a tener algo de sustancia, un despliegue estimulante), pero qué se puede hacer, no todo puede ser bueno en esta vida.


Si Dane DeHaan quiere construirse una carrera sólida tanto en términos artísticos como masivos, ya saben, que sea tan respetado como conocido, entonces no debería apuntarse a cosas como "A Cure for Wellness". Dudo que "Valerian", lo próximo de Luc Besson, vaya a ser un rotundo impulso o espaldarazo a sus intentos por conquistar las grandes ligas (imagino que su presencia en "The Amazing Spider-Man 2" fue un tiro por la culata). Y las películas más "independientes" que ha hecho... ¿alguien las conoce?, porque, aparte de una o dos que cuentan con un director más o menos conocido (no para el populacho, claro), el resto de su filmografía es francamente olvidable. "The Place Beyond the Pines" es lo último realmente bueno que ha hecho (debo admitir que no he visto "Life", pero no pondría mis manos al fuego por esa película), y de eso ya han pasado cinco años. Ojalá se recupere, después de todo es un buen actor... y apareció en "True Blood", con un personaje que, si mal no recuerdo, formaba parte de esos paletos que se transformaban en panteras y que secuestraron a Jason Stackhouse para violarlo repetidamente. Como sea, Dane DeHaan es el protagonista de "A Cure for Wellness"...
...Realmente pensaba que esta película podía ser una experiencia interesante y satisfactoria. De verdad pensaba que el hecho de que durara casi dos horas y media significaba que, a lo mejor, tenía bastante que contar. Honestamente pensé que algo bueno había detrás de estas imágenes tan pulcras y limpias y refinadas, con superficies relucientes e impolutas, con encuadres preciosistas en su mayoría simétricos. Sinceramente pensé que su decidida elegancia, su culta y docta banda sonora, su afectado amaneramiento, tenían algún trasfondo. Francamente pensaba que había cierta mala leche y una feroz crítica social de fondo, a raíz de ciertos elementos soeces (aunque hoy en día cualquiera puede hacer bromas sobre el tremendo chorizo que te van a meter en la cárcel). Pero, al fin y al cabo, "A Cure for Wellness" es mucho menos de lo que aparenta... porque vaya que aparenta: aparenta ser de esas películas con vocación comercial pero trascendentes, simbólicas, inteligentes; de esas películas que desean con todas sus fuerzas que, luego del visionado, el espectador diga cosas como "súper buena la película, está súper bien hecha, súper loca y enferma de la cabeza, aunque no entendí mucho... pero por eso mismo me parece tan genial... Hay que verla de nuevo... ¿está en Netflix? ¿No? ¿Dónde demonios se compran películas entonces?". Así, progresivamente uno se da cuenta que esta película es pura impresión y sugestión; al inicio la propuesta parecía funcionar, pues uno estaba "ok, esto puede tomar rumbos interesantes o convertirse en el típico producto convencional con delirios de grandeza", pero como digo, los minutos corren y el cuidado envoltorio revela un interior bastante hueco. Y es que el director parece querer tocar demasiadas teclas sin tener en mente la armonía u orquestación apropiada.
Para que se hagan una idea: la película trata sobre Dane DeHaan, un ingeniero comercial (supongo) que trabaja en una de estas inmensas y frías agencias financieras que es mandado a un sanatorio en Suiza para convencer al CEO de la empresa, un ricachón con sentimientos de culpa que no quiere saber nada del mundo moderno y sus algarabías, que vuelva a New York a encargarse de ciertos asuntos que necesitan su firma y su directa presencia. DeHaan tiene serios problemas personales, traumas del pasado y esas cosas, y cuando llega al sanatorio, ve que el asunto es medio turbio, un tanto tenebroso, raro, extraño, creepy, y que todo gira en torno al rollo de la desconexión y la relajación. La verdad es que no vale la pena seguir contando. "A Cure for Wellness" acarrea un mensaje antimaterialista y, me imagino, anticapitalista; también desarrolla un ángulo psicológico, porque el protagonista comienza a recordar traumas y etcétera, a tener visiones, a hundirse en secuencias oníricas; y también el relato tiene toques del género de terror, con científicos locos e instituciones espeluznantes, coqueteos (o simples guiños) al body horror menos cronenbergiano, y hasta asuntos semi-ocultistas. Y entre medio tiene un misterio que a partir de la media hora queda absolutamente claro. Con todo, si uno es indulgente, la película se puede ver porque, aún así, es incluso pasable, básicamente porque no hace el ridículo de manera tan estrepitosa. Pero el desenlace, toda la secuencia final, es simplemente penosa: a pesar de una escena verdaderamente retorcida y enfermiza (a mí se me hizo más desagradable porque pensé que la actriz que interpreta a la típica chica rara y trastornada era Angourie Rice, que tiene 16 años...), y una que otra imagen violenta, la película demuestra su convencionalismo y falta de ideas de una manera tan explícita que no queda otra opción más que repudiar el metraje previo.
¿Es mala? No lo diría de manera tan tajante; lo que sí, es mediocre, falsa y engañosa. Como dicen, por la boca muere el pez...
Y yo pensé que me saldría una entrada corta y que me demoraría su buena media hora nada más...

Lo mejor es esta canción que suena en la escena del bar. Y no, no me tomen por fan del metal industrial (de hecho, la canción enlazada es la única buena canción de esa banda de mierda), pero no se puede negar que hay excelentes canciones del género, ¿ein?

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