sábado, 20 de mayo de 2017

Alpeis - 2011


Director: Yorgos Lanthimos

¡¡¡¡Campeones!!!! ¡Mi querida Universidad de Chile se ha consagrado campeón del Torneo de Clausura! ¡Yeah! Y qué importa que durante los últimos días el cielo estuviera nublado y lloviendo de vez en cuando, el sol de igual forma salió sólo para ver a la U ser Campeón en un llenísimo Estadio Nacional preciosamente teñido de azul. Fue un torneo difícil e infartante, pero como se dice, si no es sufriendo no vale. Y enorme respeto por Ángel Guillermo Hoyos, el director técnico que recogió a un equipo golpeado y que, con trabajo, perseverancia y humildad, no sólo lo sacó campeón sino que recuperó la mística del equipo más grande de Chile... Quizás no el más ganador, pero la grandeza no se mide necesariamente en la cantidad de trofeos. Ojalá la U pueda seguir ganando y, quién sabe, sería genial si Hoyos pudiera incluso superar el registro de Sampaoli. En cualquier caso a mí me alegra el sólo hecho de que la U exista y juegue domingo a domingo, pero oigan, ¡los triunfos hay que disfrutarlos, mierda! Y ahora, a hablar de "Alpeis", de Yorgos Lanthimos, que se encuentra en Cannes 2017 participando en la Selección Oficial con "The Killing of a Sacred Deer".


En "Be Right Back", un episodio de la segunda temporada de "Black Mirror", la protagonista pierde a su novio en un accidente de tránsito y la pobre queda devastada. Sin embargo, una empresa le ofrece una curiosa solución: en base a toda la información que el fiambre publicó en internet a través de las redes sociales, reconstruirán la personalidad del difunto y meterán dicho perfil en un robot que luce y se siente como el verdadero humano que fue antes de convertirse en polvo. Y ahí llega este androide que sabe dónde pasó las primeras vacaciones, cuál fue la canción de fondo del primer beso, qué plato degustó una tarde específica, pero que a la larga, ella se da cuenta, no es el verdadero novio, no es "él". No es que le falte parecido, le falta la emoción, el alma. En "Alpeis", la protagonista es una enfermera que pertenece a un grupo llamado Alpes que se dedica a reemplazar a las personas recientemente muertas con tal de que la familia, los amigos, etc., puedan superar el dolor de manera más fácil. Ellos no ofrecen la ilusión de "retorno" o "inmortalidad", solamente buscan apoyar emocionalmente a los que lloran la partida de sus seres queridos para que el vacío emocional no sea tan hondo ni irreversible.
"Alpeis", más o menos como en "Kynodontas", busca adentrarse en lo más profundo del alma humana para indagar sus cimientos conductuales, emocionales y morales, cimientos que deberían ser los mismos sin importar si el individuo se halla en situaciones convencionalmente normales o directamente extrañas, raras y absurdas, como es el caso de la presente película, cuyo argumento nuevamente nos lanza, sin explicaciones ni contextualizaciones, en un escenario atípico y, por qué no, anormal. Como digo, Lanthimos parece querer encontrar la respuesta a una peliaguda pregunta: ¿las emociones y los sentimientos son una construcción, dígase social o política o lo que sea, o son intrínsecamente únicas, existen por el sólo hecho de existir? O quizás la pregunta tenga más sentido si apunta a las relaciones: ¿los lazos familiares son emocionales o son sociales?, es decir, si alguien ocupa el lugar de la hija, ¿"el padre" amará a "la hija" sin importar quién sea "la hija", o ese padre en particular amará a su hija en particular? Una reflexión sobre la autenticidad de los afectos, sobre la esencia de los lazos sociales, vaya uno a saber (imagino que un sociólogo podrá usar términos del área con más comodidad y experticia que yo), lo cierto es que Lanthimos ofrece una interesante historia de tintes filosóficos o sociopolíticos que se vuelve aún más interesante cuando el conflicto dramático, esto es qué sucede cuando el vacío se invierte y es el sustituto quien paulatinamente pierde, confunde y tergiversa su identidad emocional, a fin de cuentas su vida, por fin se instala en el relato con mayor decisión.
Si bien Lanthimos replica esta puesta en escena fría, seca, áspera, cruda, hermética, de densa atmósfera de extrañeza, ya vista en "Kynodontas", pienso que le falta algo del desconcertante y despiadado sentido del humor visto en aquélla película, pues aunque "Alpeis" no carezca de escenas delirantes o de un constante pero débil negro sentido del humor, no es menos cierto que se carga mucho hacia la solemnidad y la seriedad, sobre todo en unos personajes (a excepción "del principal"... más o menos) poco desarrollados que, curiosamente, no son los que transmiten el discurso o la reflexión de Lanthimos, mucho más conceptual que, digamos, terrenal o humana. No obstante, como dije, luego de la exposición del grupo este, de lo que hace y cómo lo hace, Lanthimos alcanza a introducir un conflicto menos abstracto y darse a entender a través del relato, de la narración, de los elementos narratológicos.
Interesante película de un interesante director. ¿Qué nos depara su salto al cine internacional?

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