lunes, 19 de junio de 2017

American Gods - Temporada 1


Creadores: Bryan Fuller & Michael Green

No se preocupen, lo de ver la filmografía de Ben Wheatley sigue con paso firme, pero hoy aprovecharemos de comentar "American Gods", la serie que ayer emitió el último episodio de su primera temporada (con una segunda ya confirmada), basada en la novela homónima de Neil Gaiman, que pertenece a la cadena Starz (una de las pocas confiables que quedan en Estados Unidos, en compañía de HBO y Showtime), y que fue creada para la televisión por Michael Green, que ahora último ha ejercido de guionista en importantes películas, y Bryan Fuller, el más conocido de los dos, el creador de la serie "Hannibal" (entre otras), de la cual aún tenemos pendiente su tercera temporada (la empecé a ver pero me pareció insoportable... algún día me extenderé al respecto). Francamente no estaba emocionado con "American Gods" pero la vi por curiosidad, y, palabras más y palabras menos, he quedado igual de entusiasmado que antes de verla. Detalles a continuación.


¡¡Y al final ni siquiera llegaron al maldito Wisconsin!! Me recuerda a la primera temporada de "Black Sails" (también de Starz), que trataba sobre un capitán que quiere encontrar el Urca de Lima pero que para ello debía hacerse de una tripulación que creyese en su ambiciosa empresa y de un barco que pudiera resistir los embates de los océanos más inclementes, y uno pensaba que, si bien no iban a emprender el viaje de inmediato, por lo menos la serie no se iba a tomar ocho malditos episodios (toda la temporada, exacto) en zarpar a destino: hay una clara diferencia entre una narración pausada y una trama con puro relleno, estática, en donde poco y nada sucede más allá de unas pocas acciones.
Sobre "American Gods", lo que me gusta es lo siguiente: 1.- las secuencias que nos introducen a las viejas deidades (o seres mitológicos) que eventualmente aparecerán en la trama, tanto por la apuesta formal con la que cada una está ejecutada como por las lecturas que ofrecen sobre cada mitología particular (en especial por la forma en que dialogan con el estilo de vida occidental contemporáneo); 2.- los episodios que son más road movie que... que esta ampulosa y recargada (saturada) bacanal de efectos especiales y slow motions y atmósfera "onírica" de cartón que francamente no transmite ni expresa ni narra absolutamente nada, un "estilo" hecho sólo para epatar a la galería; 3.- la representación visual y discursiva de cada dios o criatura mitológica, como por ejemplo (a) el tridente conformado por el dios de la globalización, la diosa de los medios y el dios de la tecnología, quienes claramente simbolizan la banalidad a la que ha caído la condición humana (así muy en simple), las relaciones humanas, el conocimiento humano, la cultura humana engatusada por mucho brillo carente de significado, o (b) esta diosa del amor, en un inicio completamente independiente y poderosa pero que, con el paso de los siglos, y gracias a los hombres, se convierte poco menos que en mercancía sexual; 4.- el absorbente opening; y 5.- esa maravillosa escena del capítulo cinco en la que vemos por primera vez a Mr. World... y también 6.- Ian McShane, pero no hace falta decirlo.
Lo que me parece más atractivo es el rollo este de la guerra entre dioses y la representación que alberga cada cual. Lo más innecesario son todos los otros momentos, más humanos, con personajes cabrones que de repente demuestran tener un corazoncito y cosas por el estilo. Y también está el hecho de que los episodios serían por lo menos diez minutos más cortos si no abusaran tanto de la cámara lenta, recurso que en este caso es pura exhibición. En otras palabras lo bueno corre por cuenta de Mr. Wednesday y Shadow Moon y lo malo se lo debemos a Laura Moon (ojo al personaje del duende y cómo se comporta con unos y luego con los otros). A lo mejor esto va de que todos los dioses son unos bastardos y que los humanos y sus principios morales son los buenos y por eso Laura Moon, por alguna razón, acarrea este improbable halo de bondad (versus la sordidez de... de Odín). En todo caso lo que menos me gusta es el empalagoso y artificioso lucimiento técnico, que en este caso no es la construcción de una narrativa. Pero por lo menos "American Gods" tiene mala leche, tiene intenciones, tiene actitud, busca romper moldes (supongo), tiene una mirada que ofrecer. A propósito, me voy a quejar de algo:
En su momento vi el primer episodio de "Legion" y no me gustó nada: vacua grandilocuencia formal, un envoltorio bonito para un contenido inocuo y casi inexistente, el típico truco de hacer que un mojón luzca como un diamante a través de ángulos imposibles y banda sonora chic y fotografía colorinche y un montaje desvergonzadamente enredado... la clase de cosas que a la gente le molesta en las películas (tachadas de pretenciosas, pedantes, esnobs) pero que, vistas en una inflada serie de televisión, merecen calificativos como "elegante", "alucinante", "inteligente", "compleja". Me sucedió lo mismo con lo que vi de la tercera temporada de "Hannibal", cargada de planos detalle en una cámara excesivamente lenta y de imágenes de frutas (u otros objetos "simbólicos") interpuestas entre sesudos debates sobre teorías psicológicas que se tragaban el argumento, ¡y adivinen!: personas que tratarían al cine de Wong Kar-wai de "aburrido" (excelente argumentación, compadre) se corren la paja ante tamaña obra de arte sofisticada y refinada y qué sé yo. Gracias a dios (al que sea) que esas páginas ya están prácticamente muertas...
Como sea, "American Gods" se puede ver. Su conjunto no me termina de convencer (porque no termina de cuajar) pero tiene elementos que, por sí solos, merecen el visionado. Y hasta es entretenida cuando se dedica a desarrollar la trama en vez de gastar tiempo y energías en un ejercicio visual tan excesivo como inútil. Oh, y ni idea de qué tan buena adaptación es...

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