La primera vez que me encontré con algo de este director holandés fue en la televisión por cable, cuando en una ocasión dieron "The last days of Emma Blank", una excelente comedia negra que trataba sobre una tipa llamada Emma Blank, dueña de una fastuosa mansión en la cual esclaviza a todos los que viven con ella, quienes esperan prontamente su muerte anunciada por una enfermedad terminal, de la cual se espera con ansiedad que finiquite de una vez por todas a la malvada señora. Era una ácida mirada sobre la burguesía que dejaba a estas personas como seres ridículos y carentes de toda moral. Inhumanos en extremo. Parte de esa mirada sigue en este filme, aunque acá hay un tratamiento distinto, más familiar y amigable incluso, pero que no esconde su naturaleza satírica. Eso lo convierte en un fresco y entretenido visionado. Alex van Warmerdam es un director con el que hay que ponerse al día más pronto que tarde -¿otro más? Debería permitirme un descanso ¿Un descanso del cine? Perdón, no quise decir eso-.
miércoles, 23 de julio de 2014
Borgman - 2013
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Alex van Warmerdam
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