(No olviden visitar mi nuevo blog, The Calamari Attitude. No llevo muchas entradas -de hecho, llevo una-, pero ya voy a agarrar ritmo, y es un proyecto al que le tengo tanto afecto como este blog. De antemano, les anuncio que se vienen cosas interesantes en este nuevo blog).
El que podría pensarse es uno de los primerísimos filmes del maestro Bergman, es, en realidad, su cinta número doce, nada menos. Lo que sí se puede decir es que está dentro de su primera etapa filmográfica. De este genial cineasta sueco ya he comentado en este blog las que pertenecen a esa trilogía informal llamada "la trilogía del silencio de Dios", que son Como en un espejo, Luz de invierno y El Silencio, todas excelentes experiencias cinematográficas. Sin más palabras, adentrémonos en el mundo que esta excelente película nos sumerge.



