Director: Jack Lee
Soñé que era Lana del Rey y que tenía un hijo árabe que podía caminar pero que en el futuro, por alguna enfermedad desconocida, no lo haría, ante lo cual lo llevaba a un tratamiento en donde mi marido, que tenía una pinta de imbécil aunque se comportó como un muy buen tipo todo el sueño, le daba masajes en la cabeza o algo así, mientras yo, arrinconada por ahí, me ponía a llorar, como nunca lo había hecho antes, sin que nadie lo notara. Creo que sucedía en la playa o algo así. Cuando desperté me sentí algo aliviado, como si el llanto del sueño hubiese limpiado algo, vaya uno a saber qué. A propósito, ¿alguien entiende este sueño? Ciertamente yo no, pero me dio gusto ser Lana del Rey y llorar. ¿A qué viene esto? A veces es necesario contar los sueños que tenemos. "Turn the key softly", podríamos decir, es una película sobre sueños y motivos para llorar; en cualquier caso, es una sencilla pero potente experiencia.
