Director: Danny Boyle
Debo andar muy perezoso en estos días de re-visionados, de volver a ver aquellas películas que en su momento me gustaron, me inspiraron. "Trainspotting", segundo largometraje de Danny Boyle, adaptación de la novela homónima de Irvine Welsh (una vez un compañero de colegio me dijo que me la iba a prestar pero luego se le "olvidó" y me quedé sin una lectura que considero obligatoria), la vi en la tele hace ya bastantes años, probablemente seis o siete, desesperado por poder tachar uno de los tantos títulos escritos en una pequeña lista de imprescindibles que confeccioné, para así poder pasar al siguiente, aunque todo era bastante desordenado toda vez que dependía de la programación de la tele, que no funciona de acuerdo a mis deseos, claramente. Vi "Trainspotting" y yo, que apenas tenía unas cinco películas en mi haber, sentí que estaba dando grandes pasos, recorriendo grandes distancias, cumpliendo grandes metas. Supongo que por alguna parte debemos empezar, y ahora que la he vuelto a ver puedo decir que me sentí igual de entusiasmado que aquella primera vez. "Trainspotting" no envejece. "Trainspotting" tendrá la misma incontenible energía en cincuenta años más. Ver "Trainspotting" es adentrarse seriamente en los vastos terrenos del cine, aunque sea a la mala y a empujones. A veces no hay otra forma de hacerse ver y oír.