domingo, 22 de marzo de 2026

Wounds - 2019

 


Director: Babak Anvari


Ok ok, en realidad ha pasado casi un mes desde el post anterior, el de "Wild Things", y cómo vuela el tiempo a la vez que se pasa tan lento. No he comentado películas básicamente porque estoy evitando meterme al computador, en mis tiempos libres me dedico a escribir (y nadar y hacer ejercicio), a mano por supuesto, así que trato de relegar lo máximo posible la dependencia a los aparatos tecnológicos. El maldito celular me caga un poco la onda pero estoy luchando contra su influjo. Si ahora les hablo de esta película es porque estoy en el maldito computador transcribiendo una cosa que escribí para un concurso. Nada del otro mundo, dudo que vaya a ganar, la transcripción no me dejó muy satisfecho pero igual nomás vamos a mandar el maldito texto, total me queda mañana domingo para corregir y pulir y lo que sea y el lunes lo mandamos, y luego a seguir a mano con esa novela que les conté sobre la pareja contándose historias de Halloween.

En "Wild Things" no sonaba muy animado supongo, ahora andamos mejor. No he contado mucho lo que ha pasado, creo. Bueno, ya dije que no sigo en el Kali, hace rato, el 1 de febrero ya estaba en mi nuevo trabajo. Se hizo el año nuevo y me dije "¿de verdad te imaginas en el Kali todo el 2026?", y la respuesta fue "NO", así que me puse manos a la obra. Más encima el 14 de enero despidieron a mi compañera la bartender de verdad, no es que estuviera injustificado, a fin de cuentas ya había tenido muchas ausencias y, aunque de parte de la empresa sí fueron chuecos con ella en bastantes aspectos, no es menos cierto que, si faltas al trabajo, eventualmente te echan. Al día siguiente llegó otra bartender, su primer turno fue con la novata cochina y poco profesional, así que ya se imaginan: me dijo, en su segundo día en el Kali (y su primer día conmigo, de hecho solamente trabajamos cuatro turnos juntos), que estuvo a punto de no seguir ahí debido al terrible primer día con ese maldito mojón humano. Trabajar con esta nueva compañera fue genial, mientras que con la otra las cosas iban de mal en peor. Me llamaban a entrevistas y luego no me contrataban, pero la tercera fue la vencida. Creo que en los últimos diez días de enero no tuve ninguno libre porque en mis días libres fui a sacar turnos al nuevo local, a modo de prueba, para luego comenzar oficialmente el 1 de febrero. En el Kali las cosas se pusieron locas: el 14 de febrero, día de los enamorados, día sábado, el mojón renunció, y mi compañera nueva quedó sola, tan sola que estuvo trabajando catorce o quince días consecutivos, en esos putos turnos de 10 a 22. Típico de esa empresa, ¿recuerdan que les conté que al entrar ahí yo mismo tuve que hacer trece malditos días seguidos? Al menos ella es forró, más o menos, y como estuvo sola dos semanas recibió dos semanas la propina completa para ella. Luego llegó otro compadre, de todas formas cuando llegas no recibes propina las dos primeras semanas, así que otras dos semanas en que ella recibió propina completa. Forrada. Pero he aquí el balde de agua fría: ella pensaba que, debido al esfuerzo demostrado, la considerarían para jefa de barra, a fin de cuentas por fin les habían aprobado la patente de alcohol a los del Kali (cuando me contrataron me dijeron que, ejem, "recién" se las habían aprobado y que a mediados de septiembre se agregaría la coctelería a la carta... Puras mentiras), y señales no faltaban para creer en ello. Pero el compadre nuevo que llegó, llegó en modo jefe de barra porque para eso lo contrataron, para ser el jefe. Feo, ¿cierto? Y se pone peor: la semana pasada ella me cuenta que la echaron, o mejor dicho no le renovaron el contrato. Ni siquiera fueron a decírselo en persona: le mandaron un correo con el finiquito, y adiós. Mala clase, ¿cierto? Después de todo el sacrificio que hizo para salvarles el culo con esa barra, y así se lo pagan, echándola y más encima a escondidas. Con esta compañera nos hemos mantenido en contacto, algo más o menos raro en mí, que suelo cortar con el pasado, pero no es malo cambiar y variar a veces, con ella hemos salido a tomar cervezas, comer completos y charlar de la vida, si nos vemos de nuevo la ayudaré a enchularle el currículum, a meterle literatura a su cv. Igual yo le dije: "los zorrones no son tus amigos, no confíes en los jefes". Ojalá le vaya mejor y encuentre trabajo pronto.

En cuanto a mí, en este nuevo trabajo, debo decir que me gusta mucho la barra y la dinámica: es atención directa con el cliente, se sientan a la barra y los atendemos. Se conoce gran cantidad de gente, es la mar de agradable y es trabajo de bartender de verdad, nada de putos milkshakes de mierda. Lo que no me gusta, lo dije, es la administradora, una niña estudiante de medicina histérica e ignorante que no sabe ni mierda de barra pero que por algún pituto debe estar a cargo de un maldito local. ¿Es que le toman el peso a eso? Eres dueño de un local de comida y barra y se te ocurre "¿y si le damos la administración a una estudiante de tercer año de medicina?". ¿Tiene sentido? ¡¿TIENE SENTIDO?! Bueno, no sé que tienen en la cabeza los dueños a veces. Los dueños así, en general y en genérico. La tipa se ha ido calmando un poco en cuanto a su manejo del estrés, pero sigue siendo un estorbo que causa más incordios que soluciones. A veces le rogamos que no pida hielo, le vale, el maldito hielo llega igual y no tenemos espacio dónde dejarlo, así que ahí, se pierde hielo, pero luego le da con que tenemos que manejar el presupuesto con inteligencia y las bolas (una vez hizo erupción por una botella de vodka que pedí, "para qué quieres tanto vodka no te lo apruebo mira el presupuesto"... Igual lo pidió y vaya que fue necesario, la de moscow mules que salieron ese fin de semana). Cuando yo llegué había un tipo llamado Rodrigo, hermano menor de un compañero que tuve en uno de los tantos colegios a los que me hicieron ir. El compadre sabía, tenía experiencia, sí, pero no en restaurantes de alta demanda, se notaba, y además era sobrado, se le notaba lo tenso a veces además, pero sobre todo sobrado. Cuico tenía que ser, para qué andamos con cosas. Luego he ido notando que no lo querían mucho ni en cocina ni en front. El compadre renunció, estaba chato de la administradora. Pa que vean. Todo eso fue más o menos cuando subí el post de "Wild Things", creo que ya estaba con compañero nuevo, un tipo mucho más agradable y simpático. La barra funciona mejor entre nosotros dos que conmigo y Rodrigo, de hecho. Y ya llevamos casi todo marzo, sobreviviendo a la administradora, que no está ni tan terrible como cuando yo llegué. Esas dos primeras semanas, maldita sea, casi tiro la toalla, más o menos como me pasó con el Kali, como les conté, ¿recuerdan? En fin, así son las cosas. Al menos el trabajo en sí es bueno, es una barra en la que me gusta estar, y además las propinas son buenas, nunca había recibido propinas semanales tan buenas de hecho. Y yo estoy yendo a nadar, haciendo ejercicio en mi casa, ganando peso y músculo, y escribiendo mi maldita novela, esperando salir de esta vida asalariada, que tampoco es tan mala, no me quejo, pero para qué estamos con cosas, quién demonios quiere vivir así, cumpliendo horarios, siguiendo órdenes. Extraño mi cesantía, mi vida de monje. La otra vez hablando con una señora llegamos a eso, lo maravilloso de ser dueño de tus 24 horas, de tu tiempo. La señora también me alabó mis Ramazotti Spritz, me dijo que era el mejor que había probado. ¿Le creemos? Supongo que sí. En general a la gente le gusta como preparo las cosas, yo siempre digo lo mismo: es cosa de seguir la receta y respetar los principios básicos de la coctelería y listo, no deberían fallarte los tragos. Pero mantengámonos humildes, no hay que creerse mucho el cuento. También habrá gente a la que no le gusta mis tragos y se lo guarda. Bueno, qué importa, de todos modos es gratificante recibir buenos comentarios.

Ahora hablemos de "Wounds", segunda película del iraní Babak Anvari, que con su opera prima llamara la atención de, bueno, la gente del cine. Ustedes saben como funciona esto del cine de terror y con las voces que "elevan" el género con propuestas, ejem, diferentes y arriesgadas. No he visto esa opera prima, de hecho me acerqué a "Wounds" porque vi que el protagonista es un bartender cuya vida comienza a irse un poco a la mierda, así que me dije "órale mi wey". Después de "Wounds", en todo caso, Babak Anvari, una de esas esperanzas del cine de terror que tanto arroja la marea, ha caído en una especie de ostracismo y/o irrelevancia de la que dudo que salga. Así que vamos, no me mientan, ¿acaso saben qué ha hecho Anvari en los últimos seis años, después de esta "Wounds"? ¿Les dan ganas de ver sus películas posteriores? Sean honestos, vamos.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...