Director: Trey Edward Shults
Love is in the air... Hoy en la piscina vi a dos pajaritos, una mujer que nadaba con la fuerza y velocidad de un huracán y un sujeto que no nadaba mal aunque claramente se creía mejor de lo que es, extraños entre sí, saludarse, conversar y finalmente organizarse para verse después de nadar, a las afueras del recinto, todo mientras yo pensaba en la vez que... en fin... Terminé de nadar, me duché, caminé a mi auto (que por ser sábado lo estacioné a un par de cuadras nada más), me subo, lo prendo y no prende, y no sólo no prende, ¡sino que parecía totalmente muerto! En las semanas anteriores ya había tenido un problema similar que pudimos solucionar, pero esta vez no lo esperaba, aunque me lo tomé con calma y con cierta resignación: bueno, de ahora en adelante habrá que usar el metro o la micro, como la gente común y corriente (pensé en ello porque yo no tengo dinero y me parecía desconsiderado de mi parte que mi padre pagara de nuevo por los arreglos, aunque él no se quejaría de ello... al menos en estos tiempos de cortesía). El caso es que había llamado a mi padre para que me fuera a buscar, con cadenas y todo (para atar mi auto al suyo e irnos así a la casa), y cuando llegó, vio que el problema era que la batería no estaba conectada bien. Yo pensé que el problema era eléctrico o electrónico, porque el auto de verdad parecía muerto, pero afortunadamente todo se solucionó de manera simple y ahora podré seguir usando mi autito, que me ha acompañado a tantos lugares, en las buenas y en las malas. Él y yo ahora planeamos llevar una vida tranquila, sí señor; en la universidad creían que el pobre era un todoterreno, pero yo, para no causar problemas ni discordias, decía "sí, no hay problema, vamos nomás".
