Director: Charles Laughton
A lo largo de esta semana, y en lo que respecta a ver y comentar películas, intentaré, con sumo esfuerzo y estricta disciplina, mantener la línea que la película de hoy, la primera y última del actor Charles Laughton, impondrá al resto de la semana. ¿Cuál es el tema en cuestión al que nos abstendremos, cuál es el orden? Oh, amables lectores, no es que me las dé de misterioso y coqueto, pero dejaré que ustedes se vayan dando cuenta en el camino. Hasta, quizás, ya lo hayan hecho. En fin: la primera parada de esta ordenada y planificada semana es nada más y nada menos que esta tremenda película a la que le tenía un ferviente deseo desde tiempos inmemoriales. Y vaya película, dios santo. Una genialidad, una puta genialidad.
