Director: Lewis Allen
Hoy fue un buen día, claro que sí lo fue. Tanto que la estupidez reinante de los ciclistas no enturbió mi temple en ningún momento, aunque no por ello la convicción de "el único ciclista bueno es el ciclista muerto" no cesa de aumentar. Como sea, luego de un satisfactorio y relajante primer tramo de día viernes (entre otras cosas, volví a nadar, y vaya nado, sacando toda la energía contenida por la puta universidad), mientras iba camino a donde pierdo el tiempo cada día (así es, la universidad de mierda), en la radio suena nada más y nada menos que West Coast, alucinante obra maestra de Lana del Rey, una canción que había pedido hace un par de semanas en el sitio web de la radio, y debo decir que fui feliz: me sentí transportado, y es que no importa si escucho esa misma canción al menos una vez al día, cada vez que aparece en la radio de manera azarosa, es como si fuera una experiencia nueva, una canción diferente pero incluso más fascinante, como cuando dejó huella en mi cabeza por primera vez. Queda claro que es bueno que las radios a veces escuchen la voz del pueblo, y pensándolo más, ¿no les parece un puto milagro? Ya saben, que en ese acotado tiempo en que suena la radio y de entre todas las canciones existentes aparezcan aquellas que nos maravillan... eso prueba que dios existe, ¿cierto? ¡¿CIERTO?! En fin, toda esta felicidad se complementa con que "The Uninvited", opera prima de Lewis Allen, además de ser una excelente película, es la entrada número 500 de este blog. ¿Qué se puede hacer si no celebrar? A propósito, también les recomiendo la versión radio mix de West Coast; para escucharla tendido en una hamaca, bebiendo un sabroso batido de chocolate madness, observando el atardecer mientras nos susurra la brisa marina... Uy, qué hermosa visión...

