viernes, 11 de abril de 2014

Cruising - 1980


Director: William Friedkin

  Otra película que quería ver de hace tiempo, esta vez de la mano del director de Killer Joe y To Live and Die in LA, las únicas de Friedkin que he visto -me estoy poniendo al día, claro que sí-. Las dos mencionadas me gustaron mucho, ya que son brutales, arriesgadas, y van directo al hueso. Esta, en cambio, debo decir que terminó decepcionándome, ya que a sus estupendos minutos iniciales le siguen otros llenos de sopor y momentos mal aprovechados. De todas formas, es bueno escribir sobre películas que no me hayan gustado del todo -o nada de nada-, ya que es bueno ponerme malo de vez en cuando, y que no parezca que me gusta todo lo que veo. Como digo, Cruising no es mala del todo, pero en lo que falla es lo que la termina sepultando, y eso que tiene el mismo riesgo acostumbrado de su director -al menos en la premisa, en el blabla-.


  En Cruising veremos como Al Pacino es un policía que debe volverse un agente encubierto para así atrapar a un asesino en serie que sólo mata gays. Para ello deberá, más o menos, fingir ser uno, y meterse en el ambiente gay de la ciudad, ya sean parques o bares o cines, con el claro objetivo de atraer/encontrar al culpable de los asesinatos, y así terminar con la ola de miedo. En base a esto, estamos ante una película medianamente lograda en la cual -al menos- se genera una fantástica atmósfera tórrida de todo el submundo en el que Pacino se mete. La fotografía me parece genial, y Cruising es un policial correcto y efectivo, pero que pierde porque, desde mi parecer, ya bien entrada la película, esta comienza a decaer y decaer, y desaprovechar las posibilidades que tan interesante propuesta argumental sugería.


  Quizás algún día de estos me ponga a ver Sorcerer -del mismo director, claro- y To Live and Die in La -para hacerle su respectivo post-. ¿Por qué digo esto? Porque la segunda me gustó y es bueno escribir bien de las películas que me gustan, y porque creo que la primera también me va a gustar. Por cierto, la segunda tiene unas secuencias de persecución alucinantes, que te meten ganas de tener que esquivar y acelerar y frenar y esas cosas tan geniales de andar en auto.
  Ya de vuelta en Cruising, que de paso hace alusión a esa actividad asociada mayoritariamente a los gays en la cual van a cualquier lugar -dicen que principalmente a los parques- para tirar fácil y bonito y sin compromiso -también puede aludir a irse de crucero, o a los patrullajes policiales, pero claramente no es ninguna de estas...-, es... perdón, no sabía que me iba a ir tanto por las ramas, pero a veces es bueno divagar ¿A qué iba? Ah, sí. Cruising es una película con una premisa tremendamente atrayente; el hecho de que Pacino tenga que meterse a los bares gays para atrapar al asesino de gays daba muchas posibilidades, tanto estéticas como argumentales, aprovechando el riesgo que en esos años involucraba filmar una historia así, y no caer en clichés y lugares comunes con los típicos giros que a estas alturas ya todos nos sabemos ¿Qué era lo que pedía antes de ponerme a ver esto? Riesgo y un poco de originalidad a la hora de esclarecer quién es el culpable y la forma en que es atrapado y luego todo terminado. Lamentablemente, encontramos riesgo únicamente en su premisa y en la soberbia ambientación, pero la trama se va estancando y termina volviéndose cansina, acomodándose en temas y soluciones comunes; y por lo tanto, poco arriesgadas y estimulantes.


  (Antes de seguir con el resto del post, quiero aclarar lo siguiente, para evitar escribir demás: cuando me refiera a la primera parte, quiero decir los primeros 70 minutos; cuando diga la segunda parte, quiero decir los 25 minutos siguientes; y cuando diga los 10-15 minutos finales, entonces quiero decir los 10-15 minutos finales).

  ¿Por qué la primera parte es la mejor en comparación con la segunda -y, más que eso, bastante buena por sí misma-? Pues porque el misterio está inteligentemente introducido: lo primero que vemos es a un par de sujetos encontrando cuerpos en el río, luego vemos como otro gay es asesinado, y finalmente con Pacino teniendo que infiltrarse en un ambiente que claramente le incomoda -pero que le sirve para dar el salto en la fuerza-. No es todo, ya que en los minutos posteriores continuamos observando los métodos de Pacino para dar con el culpable, mientras de vez en cuando vemos otro asesinato -en secuencias fantásticas-. Básicamente, esta parte del metraje está perfecta porque estamos ante una historia que va por dos bandas: la del policía infiltrado y la del asesino desconocido. Sin ser tan directo, es un tira y afloja en el cual no sabemos quién va a perder primero ante las manos del otro. Hay tensión porque vemos al protagonista y al antagonista en sus respectivas actividades, y porque a nivel general Friedkin sabe filmar bien y logra generar incomodidad en el aire. Pero, claramente, siempre estas historias tienen que ir resolviéndose de alguna manera, y es en estos instantes -los de resolución- cuando la película comienza a fallar, y Cruising a volverse algo mucho menos interesante de lo que al principio sugería.

  ¿Por qué la segunda parte no está a la altura y falla en sus intenciones de resolver y atar los cabos sueltos decentemente? Porque, básicamente, desde cuando toda esta oscura trama de asesinatos de gays comienza a dar luces de lo que realmente sucede y quién comete los asesinatos, se pierde lo que volvía a la primera mitad algo tan interesante: el misterio. Dado que las cosas están mucho más claras, ya no vemos a un Pacino que se mete en terrenos desconocidos para encontrar o no al en ese entonces presunto culpable, o a un asesino que, cómodo por la seguridad de su impunidad, comete asesinatos a vista y paciencia nuestra. Ninguna de las dos cosas siguen, y en lugar de eso,  sólo vemos un desaliñado juego del gato y el ratón entre Pacino y el culpable, juego que no tiene la tensión y misterio necesario como para mantenernos pegados a nuestras sillas. Simplemente se siente tedio y sopor, ante una historia que lamentablemente se estanca en lo mismo durante los cerca de 25-30 minutos que dura esa parte -además se introducen con calzador un par de justificaciones de lo más ridículas, lo que ayuda a que la película pierda su norte inicial-.

  Por suerte, el final -los últimos diez minutos- termina con mejor fortuna, ya que nuevamente el misterio y tensión se eleva tanto como en la primera parte. Nuevamente vemos como las cosas se tornan difusas; pero no es suficiente, ya que a mi entender, el final-final y la gran solución que presenta me parece una vuelta de tuerca demasiado forzada y poco convincente, especialmente la manera en que se visualiza el descubrimiento, demasiado obvio. No obstante, tengo que aclarar esto: no estoy muy seguro del final, porque al principio creía tener certeza de lo que la resolución nos mostraba, pero luego me llené de dudas, y ahora no sé si lo entendí todo mal, o estoy en lo correcto. Como sea, sigo insistiendo en que su final me parece obvio y con una vuelta de tuerca poco convincentemente rebuscada. Pero de que hay tensión y misterio antes de ello, claro que sí.


  Ahora, si me preguntan las cosas buenas, sin pensarlo dos veces les digo que la estética desplegada por Friedkin me parece deslumbrante, al igual que en las otras dos películas de él que he visto. Varias de las imágenes que vemos en la película me parecen sensacionales, al igual que la banda sonora usada para ambientar los bares gays, o los momentos de mayor tensión, misterio y violencia. Claramente, la estética desplegada es mucho más interesante y sugerente en la primera parte y en los últimos 10 minutos, en los cuales todo es mucho mejor a nivel global. La dirección de Friedkin me parece bastante buena -descontando el segmento deficiente mencionado-, en otras palabras.
  Lo que me parece débil es el guión, escrito por el mismo Friedkin, ya que no logra estructurar equilibradamente la trama relatada. Lo mejor está al principio y en los diez minutos finales. Es en esos instantes cuando el guión cobra fuerza, pero luego se cae simplemente porque ya se habían gastado los mejores cartuchos. ¿Entonces cómo es que los diez minutos finales son interesantes y buenos -a pesar de su final tan convencional y rebuscado? Porque nos presentan una nueva problemática, con nuevas preguntas y todo -preguntas que son las que buscan cerrar la historia-.


  Acercándome al final del post, les quiero dar algunos datos interesantes en torno a esta película, como el hecho de que fue increíblemente difícil rodarla, ya que gran cantidad de gays de la ciudad salieron a manifestarse y boicotear esta película, ya que ante sus ojos los retrataba como "depravados, imbéciles, cosas que incentivaban aún más al odio y al asesinato". Veían esta película como una incitación a la violencia y una burla hacia ellos.
  Lo otro fue la otra polémica generada, ya que se rodó mucho material donde había sexo explícito entre hombres, algo bastante arriesgado para la época. Dicho material nunca se incluyó en el montaje final; hecho que, curiosamente, no molestó a Friedkin, ya que él mismo admitió en entrevistas posteriores que rodar esas escenas sexuales era "un mero capricho" suyo, que era "sólo pornografía, y que no servía narrativamente a la película". Un tipo honesto. Como sea, igualmente es interesante que en las secuencias donde Pacino entra a los bares y clubes gays, la ambientación -ya elogiada por mí, si mal no recuerdo- era tan buena, que los tipos que en el fondo se ven tirando realmente estaban tirando, ya que no son actores, sino gays de tomo y lomo, verdaderos regulares de esos lugares. Friedkin nada mas les dijo "hagan lo que siempre hacen", y listo -genial ¿no?-. Quizás sea por eso que a Pacino se le vea tan incómodo; al menos todo en esas secuencias luce natural, si lo vemos desde esta perspectiva.
  (si quieren profundizar más en los problemas de rodaje y mucho más, lean este artículo, que está muy bueno).


  En fin, Cruising es una película con una premisa que daría para mucho, pero que termina diluyéndose y decepcionando, primero porque no se arriesga de verdad -no más que decir que hicieron una explícita y violenta historia de gays en tiempos conservadores-, y segundo porque la trama se va volviendo mucho más convencional de lo que sugería al inicio, y se caen en lamentables lugares comunes argumentales.
  Una lástima. Realmente pudo haber sido una buena película, pero no lo fue. No se puede solazar en su deslumbrante y sugerente primera parte. Simplemente, es una película desequilibrada y mal construida -por eso trato de concentrarme mayormente en su primera parte-. Ah, sí. Antes de olvidarlo, quiero decir que a pesar de que Cruising repunte cerca del final, dicho repunte se ve socavado por la resolución tan rebuscada y un tanto previsible. Aunque iba para terminar bien, ni siquiera Cruisig puede presumir de ello. Debo admitir que me da un poco de pena que no me haya terminado gustando a pesar de que casi el 80% de su metraje está bien logrado, pero si una historia no se logra cerrar bien y memorablemente -como debería ser siempre-, entonces hay que ser honesto y decir que no cumple del todo.
  De todas formas sigo apreciando enormemente a Friedkin, un director diferente y arriesgado, y que al menos vale la pena ver.

Y como prueba de que la primera parte es buena, vean esta escena en la que Pacino se pone a bailar. Realmente alucinante e incluso emocionante.
...[Lluvia de capturitas]...

2 comentarios :

  1. Esta película inició el declive de Friedkin, el director que había deslumbrado en los 70, empezaba a perder fuelle y eso que "Cruising" lo tenía todo para triunfar de nuevo. El director corrió muchos riesgos, como rodar sexo real, pero al final eso parece más un intento de llamar la atención que algo que ayude a la película.

    El final me parece de lo mejor de la película, muy sutil, sugiriendo que Pacino mató a su amigo, por la represión que siente por sus inclinaciones homosexuales. Un final demasiado sutil para una película hasta ese momento demasido grpotesca.

    No es un film a olvidar, pero como dices, podría haber salido algo mucho mejor.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Leí además que causó polémica por su temática paradójicamente dentro de la comunidad homosexual de la ciudad, que veía la película como un ataque o una caricatura contra ellos, por lo que boicotearon el rodaje y la distribución en varias ocasiones. Ciertamente lo tuvo difícil.
      El final-final no recuerdo muy bien, pero sí el último tramo del relato, mucho más de sigilo y silencio, contraste que me contrarió bastante y que me pareció contraproducente, y que a lo mejor es demasiado sutil para lo frontal de su primera parte.
      Con todo, pienso en ella y me deja sensaciones positivas. No estaría mal darle un nuevo visionado.
      ¡Saludos y gracias por pasar!

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