sábado, 3 de septiembre de 2016

Bronson - 2008


Director: Nicolas Winding Refn

Muy bien, damas y caballeros, a raíz del reciente visionado de la espectacular "The Neon Demon", decidí que era buena idea repasar los últimos cinco títulos que nos faltaban de la filmografía del danés Nicolas Winding Refn. Retomamos el camino dejado hace más de un año; en aquella ocasión cerramos la primera mitad con "Pusher III", y ahora nos metemos de vuelta con una que no me gustó la primera vez que vi y que me ha gustado menos ahora que la vi por quinta, perdón, segunda vez. Y es que, en serio, ¿qué demonios le ven a la maldita "Bronson"?



No, pero es que de verdad pregunto en serio, ¿realmente dicen que "Bronson" es una película? A mí más bien me ha parecido un conjunto de sketches hechos por el canal más mediocre de la televisión, con mal gusto y un insufrible y pueril sentido del humor hilados pobre y desordenadamente. El exceso por el exceso, lo grotesco como excusa y ser "loco" o "malo" porque sí, por las puras, como si con sólo eso bastase, como si hacer cualquier estupidez fuera ser anarquista o anti-sistema. En este sentido, "Bronson" es la película perfecta para el protagonista, un sujeto llamado Michael Peterson (más conocido como Charles Bronson) que se hizo conocido por ser el criminal más famoso o violento de Inglaterra debido a que su solo interés es pelear y pelear y pelear y así sucesivamente hasta el infinito... un sujeto sin lógica ni principios ni propósito real obtiene una película sin estructura ni consistencia ni construcción. Yo creo que lo que Winding Refn quería era ser famoso a como de lugar, pero si hacemos de cuentas que verdaderamente pretendía hacer una película, entonces... mmm... ¿un estudio psicológico del tal Bronson? ¡Bah!, patrañas... Al final lo quieren hacer pasar por artista atormentado pero no se lo crean, "Bronson" es un montón de escenas inconexas que nos muestran al protagonista golpeando y siendo golpeado sin parar. Entre medio hay espacio para la cháchara, pero no hay caso, no hay nada que contar. Así, sin unidad dramática ni coherencia interna, lo que vemos es una "narración" a trompicones y sobresaltos cuyo ritmo y tempo obedecen a la musiquita de fondo y no a la integridad de la imagen, aunque integridad es lo que menos tiene esta porquería plana y vacía y, miren ustedes, a pesar de su pose de chico malo y actitud incontrolable, completamente inocua. Le quitas las peleas y no tiene nada de nada, un vacío cegador, una inanidad y anodinia que casi me hizo dormir. "Bronson" es un ejercicio tan deleznable como esa cinta que Kinji Fukasaku hizo sobre un famoso y real preso japonés que también se las daba de anarquista y cool, aunque no era más que otro criminal de poca monta y violador que por alguna razón tuvo su peliculita para hacerse el genial. Bronson no tiene cerebro, "Bronson" tampoco. Los adolescentes de las películas de Lukas Moodysson son más auténticos que este pedazo de mierda de Bronson, persona y película (no encontrarán autenticidad: no la hay, ni siquiera en la frágil masculinidad que le cuelga entre las piernas), pero el tipo da un par de puñetazos y grita como burro con problemas mentales y ¡bum!, se gana a su público fiel y sumiso... Nooooo, pero si es taaaaaan transgresooooora y divertiiiiiida... Mis pelotas.

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