martes, 18 de agosto de 2015

My darling Clementine - 1946


Director: John Ford

  Primero que todo, ni se imaginan el sueño que tuve anoche, y no voy a relatarlo, pero era más o menos así: trataba sobre Marion Cotillard haciendo una película dirigida por los Dardenne, sólo que una muy diferente a lo que nos tienen acostumbrados los hermanos belgas, una muy perversa y en extremo salaz, y para que se imaginen, Cotillard estuvo desnuda el sueño entero recibiendo de todo y no consejos. Lo curioso es que desperté limpio, sin siquiera una pizca de... bueno, en fin. Correspondería comentar "They were expendable", pero un pequeño problema técnico me impidió de su visionado, así que para no romper la racha de comentarios de Ford, damos un pequeño salto a la película que le sucede, "My darling Clementine", el regreso de Ford al western luego de siete años, que visto en retrospectiva tampoco es mucho tiempo.


  Un hombre (Henry Fonda) y sus hermanos se encuentran transportando ganado desde su pueblo natal hasta California, largo camino que comienza a ver interrupciones cuando llegan a un pueblo llamado Tombstone, en donde los hermanos encontrarán varios problemas que colmarán su agenda. Oh, a propósito, Fonda es Wyatt Earp.


  Resulta curioso, hasta gracioso, que (para mí) lo más reprochable de la película, lo que más le juega en contra sea Clementine, la mujer que llega por la mitad del metraje y que vendría a ser un importante elemento generador de tensión ya que de inmediato se convierte en el interés romántico de Fonda, si bien lo que motiva la visita de la dama es buscar el afecto de otro hombre (Doc Holliday), una suerte de amigo-rival de Fonda, lo que en determinado momento desencadenará la espiral de violencia final. Eso en términos formales, estrictamente narrativos. Si nos ponemos más complicados y rebuscados, Clementine podría ser perfectamente algo metafórico, un simbolismo (su nombre es tema central de la canción que abre la película), aunque francamente no se me ocurre qué podría significar ya que, para qué mentir, no le veo mucho sentido a su grácil figura, ni como elemento simbólico ni como elemento narrativo. Y puede que haya destripado el rol de Clementine en la trama, pero si lo pensamos bien, la dama podría haber sido reemplazada por cualquier otro elemento de tensión, pues la relación entre Fonda/Earp y Doc Holliday siempre estuvo al filo de la cordialidad y el enfrentamiento; la confianza nunca fue del todo fuerte como el acero. Naturalmente que detalles posteriores (como la mujer celosa, lo del collar, etc.) nacen del conflicto que Clementine trae consigo, pero, insisto, pudieron haber sido suplidos sin mucha complicación por algo más afín a la atmósfera de hombres rudos que impera en Tombstone, como un juego de cartas o una lucha de egos. Y digo suplir fácilmente pues Clementine es un personaje creado exclusivamente para la película (por algo su nombre está en el título, claro), decisión cuestionable ya que no me parece esencial en el relato ni en la sustancia del relato (aunque dicen que Clementine es la representación de las dos mujeres más importantes en la vida de Earp y Holliday).
  Saco todo esto a colación porque "My darling Clementine" demostraba fiereza y tremenda personalidad hasta la aparición de Clementine, con un conflicto de fondo (la pérdida del ganado, con una familia de indeseables como principal sospechosa) que iba in crescendo con toda fuerza mientras Earp comenzaba a acostumbrarse a sus labores como marshal, clave para conseguir lo primero, amenazado por otra imponente figura que inspira tanta autoridad como Earp, nada menos que Doc Holliday. Así, el relato lograba aunar a la perfección la búsqueda de justicia de Earp con los medios (y sus dificultades) que tomaba para conseguir dicho propósito. Pero cuando llega Clementine el relato se pausa, deja de lado el conflicto de fondo (olvidando a los sospechosos momentáneamente) para centrarse en la relación Earp-Holliday, ya no en su vertiente de conflicto viril (la autoridad no la daba el cargo, sino la hombría) sino como un soso triángulo amoroso que, irónicamente, no descansa en el deseo viril, pues la implicación de las partes es todo castidad: una está interesado en uno que no le presta atención, otro está interesado en una que le presta atención a otro. Luego el relato retoma su cauce natural, que sería el enfrentamiento ya no por el ganado sino por el orgullo, con toda la intensidad inicial, con secuencias llenas de acción y un fluir entre acontecimientos que hacen del último tramo una gozada que se pasa volando. Pero todo el segmento dedicado a Clementine supone un paso en falso, una fractura más o menos irreparable; separa lo previo de lo posterior de manera bastante profunda, por lo tanto podría decir que el conjunto adolece de irregularidad así como las impresiones y sensaciones finales. ¿Cómo sentirse cuando no se pueden vincular dos partes importantes separadas por un lánguido abismo? Y es desafortunado que una película que es en su mayoría el desarrollo de un intenso feudo familiar se sienta tan lastrado por una dama cuyo peso sigo sin entender ni dimensionar, especialmente cuando su segmento es de alrededor de veinte minutos nada más.
  Con todo, "My darling Clementine", si bien no tiene el guión más pulido, sí tiene todos los ingredientes que hacen grande al cine de Ford, entiéndase el siempre agradable festín de variopintos personajes, la infaltable exquisitez audiovisual, la construcción de un paisaje humano y socio-histórico, la precisa conjunción de humor con drama y/o seriedad, y mucho más. Una buena película, aunque admito que me da no sé qué no estar completamente entusiasmado por una película que, revisando una pequeña parte de internet, es considerada como uno de los mejores westerns de Ford. Ya diré más adelante (me faltan un montón de westerns), pero creo que "Stagecoach" y "3 Bad men" son mucho mejores (más redondas, más míticas, más significativas) y memorables. En cualquier caso no tiene desperdicio, pero si le hubiésemos quitado todo lo relativo a Clementine, creo que estaríamos ante una verdadera obra maestra. Y no me puedo ir sin antes elogiar las interpretaciones de Fonda como Earp y de Victor Mature como el severo e imponente Doc Holliday; un excelente tándem conforman ambos actores, muy resistente y carismático y vigoroso. En fin, hasta la próxima.

6 comentarios :

  1. Maravillosa película. Maravilloso Fonda... Y qué canción más bonita...

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    1. Es una gran canción para abrir una peli, sin duda, y de Fonda no se puede decir nada malo: me gusta mucho la calma pero potente energía que insufla a sus personajes.
      Es una gran peli, la escena en que Holliday termina de recitar lo que el actor no pudo continuar es genial... aunque sigo sin entender mucho a la chica Clementine (aunque los tímidos acercamientos de Fonda son notables, ja, apenas la invita a bailar).

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  2. por que criticas el actuar del personaje de Fonda. Que hubieras hecho tu cumpa?

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    1. hermano yo no entender en qué momento yo criticar a Earp. El tipo hace lo que debe hacer, con ingenio, principios y mucho valor. Yo creer que hubiese hecho lo mismo, y yo poder decir que quizás yo no me haber fijado en Clementine, pero a veces los encantos de las damas son irresistibles. Grande Fonda, gran personaje su Earp, vivan las empanadas...

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    2. algo deslumbro de tu pensar, no te habrás azarado?.¿ que son las empanadas?

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    3. La empanada es una delicia que consta de una masa rellena con carne o soya o queso... (lo que sea) y que luego se fríe o se hornea. Para mí es difícil de definir (me es más visual), lo hice lo mejor que pude. No son caras. Y no pienso mucho realmente, intento comentar las películas lo mejor que puedo, ¿con qué fin?, siempre me lo pregunto.

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Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

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