domingo, 8 de noviembre de 2020

19

 


Parece que ya terminó la teleserie gringa, al menos el... no lo sé, ¿segundo capítulo? Falta la tercera parte: la agonía del payaso, una agonía que ojalá no arrastre consigo víctimas innecesarias. El payaso parece dispuesto a todo, ¿no? En lo personal estuve unas horitas asustado porque ayer encontré un libro rarísimo y deseadísimo por mí, a muy buen precio, un regalo prácticamente, y lo compré de inmediato, pero la puta página no cargaba y por lo mismo, por seguridad, luego no me dejaban comprar el maldito libro, así que cancelé la compra y luego lo compré otra vez, y lo mismo. Por lo tanto decidí que debía pagarlo no con transferencia, sino que con efectivo en modo depósito, pero luego la dueña del libro canceló la compra. Así las cosas, me fui a dormir, amargado, amargado con todo, tan amargado que estuve tres putas horas dando vueltas en mi cama. Cuando desperté, a primera hora de la mañana, volví a comprar el libro y por fin funcionó la maldita transacción, ¡por fin!, por lo que tranquilo, me fui a dormir de nuevo, hasta las 13 horas, claro que sí. Qué otra cosa se puede hacer, salvo dormir. Qué otra cosa, si no puedo (ni quiero, me da cosa) ir a nadar, tampoco ir a la Biblioteca Nacional (que abrió pero con aforo reducido y con reserva de horarios, pero demonios, no voy a ir allá en transporte público), y tampoco voy a trabajar todavía, primero por razones obvias, segundo porque por el maldito toque de queda (¡todavía toque de queda!) obviamente los bares o pubs o restaurantes nocturnos no pueden abrir en horarios decentes, y ese es el horario que más me acomoda para trabajar, no de día. Ya veremos qué tal las cosas el otro año, puto 2020. Mientras pueda volver a la piscina y encontrar un buen trabajo que pague bien por hacer lo que sé hacer bien (es decir: lavar platos, utensilios de cocina, vasos, cubiertos), me doy por conforme supongo, así me financio mis bajos placeres y mis elevados placeres (como los libros), después de todo, cuando ya no quedan grandes sueños, uno debe disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Como tomar un vasito de agua helada, o hablar de Stray Bullets, la obra magna, la obra maestra de David Lapham. O jugar Among Us, lo que dicte el momento. Después del salto, por supuesto.

jueves, 5 de noviembre de 2020

18

En Estados Unidos, a diferencia de casi todo el resto del mundo, miden las distancias en millas; se miden a ellos mismos en pies; se pesan en libras; usan galones y no litros; le dicen soccer al fútbol (quizás lo más desagradable de la lista); no miden la temperatura en grados Celsius y; para colmo, eligen a sus autoridades políticas no a través de un sistema de participación directa, sino que a través de representantes electorales, que es todo un enredo de mierda, como se puede ver ahora mismo. Obviamente ese remate podría ser terrible si, no lo sé, hubiese ganado Trump, lo cual sigue siendo incierto, porque aunque Biden va a sacar más votos propiamente tal, gracias a ese sistema de representantes electorales la cosa está para morderse los dedos, especialmente ahora que los de Trump están peleando los votos en Nevada, que al parecer será el estado que lo decidirá todo (quizás para el fin de semana recién, según aventuran algunos). En todo caso no lo creo, no creo que el payaso anaranjado gane, por algo está haciendo el ridículo de denunciar un fraude electoral y todo eso, los últimos aletazos de ahogado. Pero en fin, así son los gringos, así de "especiales" son. Así es el mundo, un mundo loco. Qué mundo, ¿no? Vaya mundo, en efecto... En todo caso quizás los gringos no estén tan locos, quizás no sean tan malos, después de todo no son ellos los que eligieron a un payaso ladrón dos veces, no como otros, ejem...

Por lo demás, hoy ha sido un día entre agotador y delicioso, porque al parecer tenía tres sustanciosos descuentos en Uber Eats, tan sustanciosos que de hecho me hice tres pedidos contundentes que me salieron gratis, a excepció del envío, que en comparación es la nada misma. Comer de esta forma es agotador, pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada. Comer de esa forma, ¡y prácticamente gratis! Ojalá pudiera ganarme la vida haciendo artículos tan fáciles como sacar treinta fotos del instagram de Margot Robbie o alguna otra actriz famosa, eso es dinero regalado, ja, ja, ¿no creen? Demonios, demonios. Por cierto, ¿que Mia Goth no tiene película mala? ¿Y A Cure for Wellness qué es?, no me dirán que es una buena película, porque ciertamente no lo es. No la pondría en una lista de lo peor del año pero habría que estar loco para ponerla en una lista de lo mejor del año, en todo caso eso pasa cuando le das poder de palabra a fanáticos, a simps, como se diría ahora. Simp for Mia Goth. Vaya, Mia Goth nació 27 días antes que yo.

Bueno, aparte de incoherencias y esas cosas, de digresiones y asuntos sin pies ni cabeza, hoy hablaré rápidamente de Young Liars, otro cómic escrito y dibujado por David Lapham, publicado bajo el sello de Vertigo Comics, que consta de 18 números. Francamente, no hay mucho que decir. Es una historia que muta y se transforma de la manera en que lo haría una película de Lynch, pero de manera mucho más descontrolada. El protagonista es un muchacho tímido que quería ser una leyenda del rock pero que termina viviendo en un basurero de New York junto a su novia Sadie, que es una muchacha de armas tomar, muy alocada y sin miedo al peligro, yendo de fiesta todas las noches junto a otras personas. Sadie es hija de un millonario famoso y excéntrico que de repente la quiere encontrar, y así el muchacho, Sadie y los demás caen de lleno en una sangrienta y violenta persecución/huida que con cada página se pone más inverosímil y azarosa, con hechos escabrosos eso sí, como violaciones y penes cortados, y luego hay otro escenario que se derrumba, y todo tiene que ver con una realidad fracturada que intenta rearmarse de una manera placentera para aquella persona cuya vida es una mierda, más o menos como lo haría Lynch, pero sin la complejidad o trasfondo crítico de Lynch, cuyas historias son lo que son, sí, pero mucho más, es decir son historias de traiciones y amores rotos y todo eso, pero esas traiciones y amores (rotos) representan otras cosas como, no lo sé, la inocencia artística versus la máquina devoradora de Hollywood, que consume a los soñadores a través del placer, a través del comercio de placeres. En Young Liars hay algo de eso: cuando pillamos el truco sabemos que todas las estupideces que vemos (que no son atractivas ni imaginativas en lo absoluto) son alguna reinterpretación de hechos que no conoceremos porque lo que importa, según Lapham, es lo que reflejan: la cobardía, la obsesión, la locura, etc., de algún personaje en concreto que no se atreve a enfrentarse a sí mismo por lo que es. Sin embargo, todo es tan plano e inocuo que es imposible encontrarle algo de sustancia a este desaguisado galimatías en donde las cosas primero existen y luego no, para luego ser más o menos así o asá, en fin, un enredo de los mil demonios. Además hay temas recurrentes y provenientes de Stray Bullets que en comparación palidecen, pues en su obra magna Lapham refleja mejor sus intereses e inquietudes. Por ejemplo, el muchacho enamorado de una muchacha de armas tomar, eso ya lo vemos en Stray Bullets con Orson y Beth, o la fantasía/alter ego que un personaje se hace de sí mismo, por ejemplo en Stray Bullets la niña Virginia se imagina como Amy Racecar, acá el muchacho tímido se imagina como una especie de David Bowie, pero a lo mejor esta joven estrella de rock retirada es la "realidad" y todo este asunto de adolescentes fracasados y perseguidos por mafiosos es la fantasía... Es una lástima porque me encanta David Lapham y Young Liars tenía pinta de ser algo con onda y actitud, y con potencial, pero, como ya les dije, es una tontería sin pies ni cabeza que decepciona casi de inicio a fin, aunque entre medio tenga interesantes y rescatables (aunque contadas y acotadas) partes. Por cierto, aparentemente Young Liars fue cancelada, es decir no alcanzó su final correspondiente, lo que explica que no se entienda nada aún con los 18 números. Bueno, hay tres partes bien diferenciadas, cada una de seis números. Yo pienso que la más interesante y más o menos correcta, o sólida, o redonda, es la que va del número 7 al 12, porque es la que más se acerca a ser una historia o relato que, a su vez, parece contener ecos o sombras de una verdad mayor. Si se animan, ya me dirán ustedes. Yo no pienso volver a leer Young Liars. Siempre puedo leer mil veces Stray Bullets, esa sí que es una obra maestra.

martes, 3 de noviembre de 2020

17


Bueno bueno, he estado bastante flojo estos últimos días, debe ser el maldito calor, calor que me derrite el cerebro y las ganas de moverme y hacer cosas, calor que dopa, maldito calor. Maldita primavera, que oscila entre los días fríos y los días calurosos, no hay días frescos, o es lo uno o lo otro. Y cuántas cosas han pasado en el mundo, qué locura.

Pero en fin... Si pudiera ver algo, y aunque ya digo que me cansé de las series, siempre existen las excepciones y, ya digo, si pudiera, vería "The Queen's Gambit", de Scott Frank, de quien también vería "Godless", y supongo que estaría viendo la cuarta temporada de "Fargo", no tanto porque me guste esa serie del tipo más sobrevalorado de la industria televisiva (y quiere meterse en la del cine, si ya dirigió una película con Natalie Portman, película que a nadie le gustó), sino porque como es de gángsters y a mi me gustan los mafiosos y esas cosas, además es de época y tiene (supongo) esa deliciosa atmósfera del pasado. Además, aprovechando las ofertas del Cybermonday, me iba a comprar un libro, en realidad dos tomos de unas obras completas que estaban baratos, pero me ganaron y quedé amargado. Terriblemente amargado. Tan amargado que me digo: ese soy yo, llegando tarde a todo. Soy el Internet Explorer de las oportunidades. Quizás deba convertirme en escritor, aunque no tenga pasta de escritor y mis ideas no estén en la literatura. S. Craig Zahler trabajaba cocinando en una empresa de catering y escribía de noche; el tipo tenía disciplina, que no quepa duda. El tipo escribe y escribe, tiene no sé cuántas novelas escritas (que no publicadas) y ha vendido varios guiones cinematográficos. Por cierto parece que no se sabe mucho de la película que iba a dirigir Chan-wook Park en base a un guión de Zahler. Lo único que se supo fue que el coreano iba a dirigirla, y hasta algunos tantearon el casting, pero nada confirmado. Quizás se canceló, quizás ha quedado en espera, quién sabe... Me lo preguntaba porque hace unas semanas leí que Chan-wook Park ahora va a dirigir un thriller romántico coreano, curiosamente titulado "Decision To Leave".

Como sea, hablemos de uno de los autores de cómic que más me gustan: David Lapham. En realidad hablemos de tres títulos suyos, porque de Lapham no sé mucho, salvo que tuvo una infancia/adolescencia turbulenta y que si se salvó fue gracias a los cómics. Su obra magna, esa épica criminal que es "Stray Bullets", tiene mucho de autobiográfico, aunque sus cómics en general tienen aspectos de su vida y la de su esposa, Maria Lapham, que es su partner in crime en esto del cómic. Más adelante hablaremos de "Stray Bullets", una absoluta obra maestra, hoy hablaremos de tres títulos que, a decir verdad, no me gustaron demasiado y hasta me parecieron algo decepcionantes. Mis opiniones y mucho más, después del salto:

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