lunes, 6 de marzo de 2017

Ankokugai no bijo - 1958


Director: Seijun Suzuki

Más recientemente murió Seijun Suzuki, inquieto director japonés que comenzó su carrera bajo el alero del estudio Nikkatsu, para el cual hizo casi cuarenta películas, de entre las que destacan especialmente sus títulos de yakuzas, hasta que, eventualmente, los peces gordos del estudio se cansaron del estilo cada vez más "extraño" de Suzuki, reconocido por su singularidad estética, y lo despidieron debido a que sus películas ya no ganaban dinero. Ya hemos hablado de Seijun Suzuki en este blog de la mano de "Take aim at the police van", película que, tras revisar mis viejos comentarios (no sin sufrir su buena cuota de sonrojo... ya les digo que para mí es tortuoso releer posts antiguos), no me gustó mucho que digamos. Como no confiaba en mi yo de aquel entonces, volví a ver aquélla, y volvió a no gustarme; me imagino que estaré plenamente de acuerdo (o casi) con los argumentos que alguna vez expuse. De momento, y para homenajear a Suzuki, me parece justo y necesario comentar "Underworld Beauty", precisamente la película con la que comenzó a firmar sus títulos bajo el nombre que todos conocemos, y es que, si no lo sabían (yo no lo sabía), el director nipón vino al mundo como Seitaro... Seitaro Suzuki.


Bueno... así como homenaje, quizás la presente entrada deja mucho que desear, pues lo más apropiado habría sido comentar una película que, en primer lugar, me llegara a gustar (que no es el caso), y, en segundo lugar, que debido al primer punto, me permitiese comentar con entusiasmo las grandes virtudes de Suzuki como realizador. No obstante, ya he dado el porqué elegí ver "Underworld Beauty", y además, ¿cómo demonios sabía que no me iba a gustar?
En cualquier caso, no es mala película "Underworld Beauty", solamente es demasiado esquemática y, en consecuencia, blanda y previsible para su propio bien, careciendo de alguna marca o visión potente y reconocible. A mí me parece otro thriller criminal más, aderezado, eso sí, con indicios o destellos del sello estético de Suzuki, pequeños retazos de su sentido del humor, pero nada que logre salvar la función ni mucho menos hacernos saltar de la emoción. Quizás no sea de extrañar considerando que, en un principio, Suzuki hacía su trabajo en Nikkatsu de manera ejemplar, siguiendo las fórmulas y todo ello, pero no lo sé, eso ya es especular. Lo concreto es que esta historia, que parte de una premisa potencialmente interesante, presenta un desarrollo tan somero como anodino y un desenlace aún más desapasionante y nada novedoso.
Todo comienza cuando X (dejémoslo así) sale de la cárcel y visita a sus amigos Y y Z, con quienes, hace varios años atrás, robó unas joyas. X sale de la cárcel y no tiene nada, Y es lisiado y vive casi en la indigencia, y Z es el jefe de un clan mafioso. La realidad ha golpeado a cada uno de manera distinta, pero a la vuelta de X las joyas vuelven a adquirir una importancia capital y los tres viejos amigos sucumben ante la codicia, el egoísmo y la violencia. Entre medio está la joven hermana de Y, y todo lo que ofrece "Underworld Beauty" es un ir y venir de falsos apretones de mano, traiciones y venganzas producidas por esos malditos diamantes. Aparte de que el relato es soso y predecible, el mayor desacierto es, justamente, poner énfasis en el entuerto de los diamantes, mientras que el drama humano de fondo brilla por su ausencia. Por momentos yo pensé que íbamos a ver una suerte de balada sobre personajes fracturados y humillados por la sociedad, sobre profundas amistades y valores éticos amenazados por la sed de dinero y la corrupción moral, un amargo noir existencial más o menos al estilo de "The Set-Up", de Robert Wise, en donde los entuertos criminales son el McGuffin de potentes reflexiones envueltas en una tremebunda atmósfera de desencanto, nihilismo y ambigüedad moral. Sin embargo, los personajes de "Underworld Beauty" no son más que simples muñecos sin entidad propia que van de allá para acá de manera forzada y obvia, sin nada de naturalidad ni fluidez, y aunque al final nadie sale ganando, las pasivas mirada y ejecución formal de Suzuki no logran generar desolación, tristeza, amargura, etc., sólo indiferencia. Si bien el guión es claramente mediocre, lleno de giros cuestionables e inverosímiles (¿por qué un personaje le haría saber al antagonista dónde están las preciadas joyas?), redundante y carente de ideas propias, se podía haber esperado más de Suzuki, una vuelta de tuerca a esta soporífera historia de perdedores para convertirla en una tragedia intemporal, qué sé yo.
En fin, a "Underworld Beauty" le falta coherencia interna, una intención de fondo y una propuesta cinematográfica más arriesgada y le sobra convencionalismos y formulismos contraproducentes. Aunque adolece de todo lo que he dicho, el visionado, afortunadamente, no se hace pesado ni cargante, si bien lo decepcionante no se lo quita nadie.

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