lunes, 6 de abril de 2026

The Monkey - 2025

 


Director: Osgood Perkins


Qué lástima que no haya escrito esta entrada antes, principalmente porque ya llevamos siete rondas del Torneo de Candidatos y el joven uzbeko Jakhovir Sindarov lidera, con contundencia y rotundidad, con un puntaje de 6/7, que para los que siguen ajedrez saben que es una cifra impresionante, sobre todo en un torneo de esta categoría. Digo que lástima porque me habría gustado dar mis predicciones antes de que los resultados comenzaran a darse. O sea, por ejemplo, Caruana siempre es favorito, y de hecho está en segundo lugar con 4.5, lo cual no es imposible de remontar en términos numéricos o matemáticos (otra cosa es que Sindarov está en una racha aparentemente imparable), así que claro, yo habría dicho, ojo con Caruana que, como siempre, la va a pelear y puede que esta vez vuelva a ganar el torneo. ¿Nakamura? A pesar de ser un ajedrecista fuerte y de los mejores del panorama, yo no habría apostado por él porque, tal como lo han dicho muchos otros ajedrecistas de primer nivel, no compite demasiado en torneos de elite y eso pasa la cuenta, porque por conocimientos, a estas alturas todos estos ajedrecistas tienen sólidos y profundos conocimientos de aperturas, endgames, tácticas, posiciones, etc., lo cual se está demostrando con los resultados obtenidos por Nakamura y, sobre todo, por la manera en que se dan, como si su intuición, esa clase de intuición que se desarrolla sobre el tablero, ahí en el estrés de los torneos, estuviera fallando. Ya he hablado de Esipenko y definitivamente iba a decir que era uno de los competidores que podía dar la sorpresa, y tan lejos no estaba, porque a pesar de sus malos resultados (no ha ganado ninguna partida) sí ha logrado obtener posiciones ventajosas en sus enfrentamientos, sin embargo esto no cuenta mucho cuando, quizás por nervios o lo que sea, no logra convertir esas ventajas en triunfos claros. Le pasó en el primer round, justamente frente a Sindarov, a quien tenía completamente controlado, sin embargo un paso en falso le permitió al uzbeko ir recomponiendo su posición, ir colocando piezas importantes en cuadros clave, y finalmente darlo vuelta en unos cuantos movimientos. Y como todo en la vida, de nada sirve el "lo tenía pero... hubiera ganado de no ser por...". Esperemos que esto le sirva para ir mejorando, porque su filosofía de "simple chess", dentro de todo, le funciona, sólo necesita afilar la espada. Y bueno, también habría apostado por Sindarov, desde su inapelable victoria en la World Cup del año pasado, si bien, me parece, no ha ganado otros torneos, sí ha estado obteniendo notables resultados de manera más que consistente, tanto en partidas clásicas como rápidas, lo cual era, literalmente, imposible de ignorar. Así que por ahí habrían ido mis apuestas: Caruana, Sindarov y Esipenko. De Anish Giri, Wei Yi, Pragg y Blubaum para qué hablar, a pesar de ser ajedrecistas de alto nivel, tal como se ha visto, no los veía más que como pertenecientes a la medianía de la tabla. Pero como dije al inicio, de qué sirve ir con esto si ya es muy tarde. Igual, demos por hecho que Sindarov está hambriento y que seguirá obteniendo resultados. Sería muy catastrófico que no gane esta edición del Torneo de Candidatos y que luego no pudiera vencer a Gukesh. Por cierto, aunque los veteranos suelen hablar sobre que a los ajedrecistas jóvenes les falta esto o lo otro, ya se ha visto que son los jóvenes los que han estado dominando el panorama ajedrecístico en todos los formatos. Sólo Magnus Carlsen se mantiene a flote recolectando medallas y trofeos, y eso que no todos. Por ejemplo hoy día el joven Vincent Keymer fue coronado vencedor del festival de ajedrez freestyle en Grenke. Carlsen, tan sólo a medio punto del vencedor, quedó en cuarto lugar o algo así. 

En otras noticias, el otro día, yendo al trabajo, me apareció una canción de Sublime que no conocía, Until the Sun Explodes. La canción me pareció preciosa y me llamó la atención que no la conociera, habiendo escuchado Sublime hasta el cansancio. Pensé "bah, ¿será alguna canción perdida que fue rescatada?". E investigando no tardé en descubrir que no, que dicha canción es nueva, recién salida del horno. Pero cómo, pensé. Si es como si viniera directamente de los años noventa, cuando Bradley seguía vivo. Y resulta que es el hijo de Bradley el que está al frente de la banda ahora. Bueno, hace rato, pero estaba un poco alejado de las noticias musicales. Y pensé, mierda, el hijo de Bradley suena igual a Bradley. ¿Escucharon la canción? ¡Suena igual! Es increíble. Llega a ser conmovedor. El respeto, el amor que Jakob le prodiga al legado de su padre. Y viejo, he estado viendo actuaciones en vivo de Jakob con Sublime y, de nuevo, canta igual que su padre. What I Got, Wrong Way, Caress Me Down...

Y mucho más no se me ocurre qué contar. En el trabajo todo, digamos, ok. ¿Les conté que los indecentes del Kali echaron a la compañera que reemplazó a la otra compañera, a pesar de que les salvó el culo en la barra trabajando catorce o quince días consecutivos esos turnos de 10 a 22? Todavía está buscando trabajo, hizo un par de turnos de prueba en un reconocido local vegano de la ciudad, se supone que uno de estos días deberían llamarla para confirmarle si queda contratada. De hecho el dueño de ese local está abriendo otro local en el mismo sector donde estoy trabajando, es decir a lo mejor, ella piensa, que si la contratan, se la llevan para ese nuevo local, que al parecer debería inaugurarse a mediados de abril Podríamos ser vecinos. Qué loco, ¿cierto? Qué entretenido, además. Ya veremos.

Y hablemos de "The Monkey", la adaptación que Oz Perkins, el director menos interesante que puede haber no sólo en el cine de terror sino que en el cine en general (¿por qué conchetumadre es tan prolífico y por qué chucha Neon le ofrece todo en bandeja de oro si siempre hace la misma película de la misma forma -a todo esto, no he visto ninguna película de Perkins a excepción de ésta-?), hizo de un relato mediano de Stephen King, el cual, por cierto, lo comentamos en el otro blog. La vi mientras me comía un helado San Francisco condimentado con Chubis y bebido junto a una Limón Soda.




Bueno bueno, ¿le tenía fe a esta película? No lo sé. Lo que queda bien escrito con letras en un libro puede que no quede igual de bien en una película, con imágenes. Es decir, tomarse demasiado en serio el relato de King no era el camino, y supongo que Perkins lo sabía, por lo cual, de momento, la decisión de convertir una historia sobre traumas familiares y vitales en una sangrienta comedia negra se eleva como todo un acierto. Si en las páginas de King enfrentarse al mono era otra más de sus metáforas sobre enfrentarse a las mortales trampas de la vida explorando de paso las complejidades de crecer en tal o cual lugar junto a familias más o menos disfuncionales, intentando reparar los errores de tus propios padres con tu propia familia (nadie quiere hacerle a sus hijos lo que sus padres le hicieron pasar, ¿cierto? "Yo no cometeré esos mismos errores") sólo para que los fantasmas y traumas del pasado, representados en un cochino mono de juguete que anuncia y provoca muertes, regresen para tirar por la borda todo tu esfuerzo como padre consciente y deconstruido, todo esto, en la película de Perkins no podía haber quedado para nada bien. Así que lo transforma, en palabras del propio King, en un batshit insane espectáculo de muertes a cada cuál más grotesca e imaginativa. Igual mantiene un poco de todo este rollo sobre traumas familiares pero en plan comedia negra, como si en lugar de sufrir fuera mejor reírse sobre resentimientos fraternos y esas cosas. Y la película se mantiene a flote durante gran parte de su metraje, manteniendo cierto equilibrio entre el desfile de muertes gore (siempre gore) y el anti-coming-of-age del protagonista, quien jamás pudo resolver sus problemas con su matonesco hermano gemelo y tampoco es el padre ejemplar porque no quiere traspasarle a su propio hijo su maldición (como si llevara el mono consigo a todos lados). La película, manteniendo su buena factura técnica, comienza a desbarrancarse en su tercio final, cuando empieza a atar los cabos y te das cuenta que este feudo entre hermanos gemelos es una ridiculez que no tiene mucho sentido, y que menos sentido tiene usar al mono como arma o como objeto, en lugar de como metáfora, que de algo servía. Pero oigan, a pesar de todo eso, "The Monkey" es divertida si te la tomas aún menos en serio de lo que ella misma se toma, sin embargo, para qué estamos con cosas, su tramo final es torpe, mediocre y ridículo. Y predecible, claro. Entonces no sé si esta película es recomendable o no. Supongo que no porque, si le quitas las muertes, entonces qué queda. Nada. El mono es simpático eso sí, pero Perkins no sabe escribir y aunque su puesta en escena no es para nada mala, tampoco es muy humana que digamos. Perkins dirige como si él mismo se creyera una IA. Una vez Rivette criticó a Kubrick, de manera bastante jocosa, diciendo que tenía sentido que un robot desalmado dirigiera a otro robot desalmado (por "2001"), pero él se refería a tener sentimientos o empatía. No dudo que Perkins tenga sentimientos o cierto sentido del humor bien adolescente y escatológico, pero viendo esta película (o re-viéndola, sacando capturas), en serio, es como si el compadre fuera un software de carne y hueso eligiendo los planos "estadísticamente" más apropiados. Bueno en fin, hay gente a la que le gustará así de verdad. 



No hay comentarios. :

Publicar un comentario

Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...