jueves, 30 de abril de 2026

Barbarian - 2022

 


Director: Zach Cregger


Bueno bueno, mi historia en Rapaz Burgers ha terminado. Fueron tres meses exactos, desde el 1 de febrero hasta hoy, 30 de abril. El contrato terminaba, no me renovaron a indefinido. Adieu. La verdad no me lo esperaba, tampoco me toma taaaaaaaan de sorpresa, pero no me lo esperaba. Claramente no es por falta de calidad y profesionalismo, pero admito que se siente raro esto de que te desvinculen, hasta ahora no me había pasado. Renuncié voluntariamente del Tío Tomate, luego renuncié voluntariamente del Kali & Dipsy's para trabajar en Rapaz, y ahora los de Rapaz me dieron calabazas. Una experiencia nueva que sumar a mi excelsa lista de rechazos y derrotas, supongo. No deja de ser una lata; como dije una vez, la barra en sí y el trabajo en sí me encantaba; la administradora no tanto, de hecho nada de nada (nadie la quiere), pero uno se acostumbra, la tolera, y el trabajo en sí era lo entretenido, hacía llevadero esto de ser un maldito asalariado. Al menos no tendré que volver a verla ni escucharla nunca más en la vida, aunque recién podré bloquearla cuando reciba todos mis pagos correspondientes. Tampoco deja de ser curioso. A mí no me hace feliz esto de ser un asalariado, pero soy honesto al decir que, en un buen lugar, el trabajo de bartender sí me gusta, si me puede gustar; quizás qué imagen proyecto, quiero decir: la otra vez un cliente me dijo "me caíste bien oye, tenís cara de felicidad", poco antes dos señoras me alabaron un montón y me decían cosas como "tú amas tu trabajo", "siempre trabajando con una sonrisa a pesar de lo ocupado que estás", "que Dios no te quite esa sonrisa". Agradecido de todas esas palabras, por supuesto. Me pregunto, quién tiene razón, la gente que me observa o yo, que como digo, me entretengo pero no es que ame mi trabajo, no es que me haga feliz. O quizás lo sea y no me he dado cuenta porque la felicidad es animal, no analítica. Como sea, me voy con hartos aprendizajes, como eso de atender en barra directamente al público, hablar con la gente, la cantidad de gente con la que hablé, reí, intercambié opiniones, etc. Me llevé buenas palabras y buenos deseos de todos los equipos, tanto los de cocina como los de front y por supuesto de mi compañero en la barra. Si me lee aún gente de acá de este país, vayan a Rapaz Burgers y pidan con confianza; yo no como carne, pero puedo dar fe de la calidad del producto y la calidad de cocineros. Y de la barra para qué decir, aunque ya no me tengan. Despedida conmovedora, no estoy acostumbrado a las muestras de afecto, pero uno aprende con los años y soy un gran compañero, un gran trabajador de equipo, cada día mejoro más y creo que se notó en estos tres meses: pura buena onda en el adiós, al menos entre nosotros los trabajadores que estamos ahí en la primera línea (la administradora, a ella ni agua). Echaré de menos también a los trabajadores del MUT. En nuestro piso, el -2, hay personal de planta que pasa recogiendo vasos, platos, basuras, etc., y claro estamos casi todos los días, se hacen buenas migas, una lástima que no pueda despedirme de con quienes más buenas migas hice. Entre ellos hay un compadre de Valencia, me preguntó sobre cómo podía ser bartender, que es un buen trabajo para ejercer en cualquier lugar del mundo, que si se vuelve a Valencia lo haría como bartender. Y claro yo le di consejos. Ojalá le vaya bien. Lo que es yo, a buscar trabajo de nuevo. Tengo mucha comida acopiada, dinero ahorrado, y la experiencia de mi anterior cesantía. Ahora espero administrarme mejor. Es raro cambiar de rutina, cambiar la estabilidad, cambiar los rostros conocidos y agradables (casi todos) por una nebulosa, pero hay que verlo como una oportunidad. Una oportunidad de escribir ahora con más esfuerzo y disciplina, que tengo más tiempo libre hasta mi próximo empleo. Una oportunidad para poder llevar a cabo mi plan original, que era tener un trabajo part time y no matarme de llenos con uno full. Pero claro, uno propone y el Universo dispone. La realidad hablará y dictará sus designios, yo habré de adaptarme y dar lo mejor de mí, hacer lo mejor posible. Es lo que he hecho siempre, ¿no? Hacer planes y ver cómo fallan. Luego vivir sin planes y ver qué tal sale todo, que tampoco es que salga muy bien. Pero eso. Mi compañera, de la que les he hablado, al final la llamaron del reconocido restaurante vegano pero con una oferta part time que a ella no le sirve mucho que digamos, tampoco la llamaron para el nuevo restaurante del dueño de ese restaurante vegano. Nunca llegamos a ser vecinos en el MUT. Ahora está trabajando un reemplazo por vacaciones, luego de eso, quién sabe. Y yo, a tirar CV. Y a escribir. A terminar lo que estoy haciendo, maldita sea. Y esperar lo mejor, ja, ja. Como sea, perdí un trabajo, no la vida. Ahora tendré mucho tiempo libre. Deséenme suerte.

Bueno en fin, pasemos del fracasado y hablemos de un ganador. Hablemos de Zach Cregger, o mejor dicho hablemos de su primera película, "Barbarian", que sorprendiera a propios y extraños cuando se estrenó. Una película hecha con un presupuesto modesto dentro de la industria. Ahora, a Cregger le pagan veinte millones de dólares por escribir y dirigir la nueva "Resident Evil", que sacó un trailer que no se ve nada mal, pero acaso no es ese el trabajo de los trailers, pregunto. Según dicen, Cregger optó por un enfoque puramente de survival horror fílmico, es decir terror y acción, y en esos pases previos a la gente le ha gustado lo visto. Yo no sé nada, seguramente no la vaya a ver así como no he ido a ver ninguna maldita cosa, incluso las que más me interesaban. Pero oigan, un buen día vi "Barbarian" porque tenía que ver de qué trataba, tenía que ver qué había hecho uno de los integrantes de los divertidos "The Whitest Kids U Know", que por acá dieron en el tristemente difunto I-Sat.





La verdad no recordaba mucho de esta película pero nada que sacar capturas no ayude a refrescar. Primero que todo, veo más cosas buenas y prometedoras que lo contrario en este debut, que en realidad no es del todo debut porque Cregger co-dirigió una película o puede que dos con su compañero del WKUK, tristemente difunto también, Trevor Moore, pero supongo que son comedias olvidables, aunque de seguro muy divertidas porque vaya que me reía con sus sketchs. ¿En qué iba? Claro: más cosas positivas que negativas. ¿Lo negativo? Diría que el final, que no sólo es muy abrupto sino que es disparejo, torpe, bruto, parece más una mala broma, un mal sketch, que la conclusión coherente (en tanto puesta en escena) de una película muy bien dirigida. Cero tensión, para empezar. Un clímax torpe. En fin, prosigamos. Lo otro negativo: típicos elementos narrativos forzados. Por ejemplo hay un vagabundo muy sucio (tan sucio que parece negro, pero nadie acusó a esta película de blackface... y no seré yo el que lo haga, por dios) que se sabe toda la historia y se la sabe tan bien que la explica con peras y manzanas para que todos lo entendamos. ¿Y para qué? Contradice groseramente todo lo que Cregger había hecho hasta entonces, pero eso es lo bueno, lo positivo, y de eso hablaremos luego. Ya ni hablar del pequeño segmento explicativo, el del pasado, que también, para qué, para qué redundar en lo que ya intuíamos y sabíamos.
¿Lo bueno? Para empezar, Cregger se muestra como un escritor y director bien desprejuiciado, bien libre en cierto modo. Ok, primero a premisa: Georgina "not Zoey Kravitz" Campbell llega a una casa, de noche en medio de la lluvia, que arrendó por una de esas apps online. No todo sale bien porque resulta que hay otro huésped en la casa, y se supone que sólo puede arrendarse de a una persona por vez. Dos extraños, un hombre (que es Bill Skarsgard) y una mujer. A partir de acá Cregger juega y hasta subvierte con los tópicos y atmósferas del terror. Hay incertidumbre, incomodidad, extrañeza, todo muy bien manejado. Suspenso, todo bien provocado a través de la puesta en escena. Es una situación extraña, es tragicómica, como que te ríes pero como que estás medio perturbado. Y de a poco llega el terror, el terror como género, como tema, como efecto incluso. Y acá otra cosa notable: Cregger demuestra que el terror es más un efecto, un tratamiento audiovisual, que un género en sí. Cualquier género puede transformarse en terror. O viceversa: lo que para un personaje puede ser terrorífico, para otro puede ser, ejem, una cómica oportunidad pecuniaria. Si la han visto me entenderán. Y me gustó eso, lo de desmontar socarronamente los clichés del terror. Sigamos: la falta de explicaciones. Para caer presa de las explicaciones al final, Cregger demuestra una saludable falta de interés por explicar otras tantas cosas: ¿al final fue un simple error logarítmico de la app lo de los dos extraños en una misma casa? ¿Fue una cosa sobrenatural? ¿Fue una conspiración de alguna mente enferma? Nunca lo sabremos y no importa. Y claro, lo del título. No hay que ser genios para ver por dónde van los tiros: el ciclo de abusos, violencia e hipocresía, y que hay muchos tipos de bárbaros, algunos más obvios, otros no tanto, pero a fin de cuentas todos cortados por la misma tijera. No es la gran novedad, pero su significado está articulado ingeniosamente, sobre todo cuando un bárbaro no asumido se enfrenta a un bárbaro asumido y orgulloso de su calaña.
Entonces, ¿que tenemos? Una película que durante dos tercios está muy bien, tanto escrita como dirigida y actuada, con su mezcla de atmósferas y clichés tanto desmontados como bien utilizados, pero que se pierde en su tercio final, en donde Cregger tropieza  con todo lo malo mencionado: elementos forzados, explicaciones innecesarias y un terror simplón y mal hecho que contraviene la notoria construcción previa. Si hemos de sacar conclusiones, de acá o puede salir un realizador muy bueno, o puede salir otro más que pierda su innegable talento entre tanta burocracia hollywoodense. Yo que él usaría un par de esos veinte millones que sacó por "Resident Evil" (y de seguro se quedará con parte de la recaudación, ¿no?) y me haría una película pequeña pero con alma que lo fuerce a recuperar lo mostrado en los dos primeros tercios de esta película. Tienes que ser más como Nacho Vigalondo, Zach.
Y perdonen cualquier falta de ortografía o redacción, que yo escribo esto y lo subo y no me preocupo más hasta la próxima vez. Y quizás tengamos mejores noticias. Abrazos a todos.

Y una grandiosa cancioncita pa'l ánimo:


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