viernes, 27 de agosto de 2021

55

 

Ya sabemos que en la vida hay cosas inevitables. Y yo no pensé que iba a escribir este post.

Pensaba que no iba a escribir este post no porque fuera un ingenuo, no porque pensara que nunca fuera a ocurrir, pues ya sabemos que eso ocurre y de hecho ya lo estábamos esperando, así que no es por eso. ¿Por qué entonces? Porque no quería escribir simplemente un post lacrimógeno ni conmovedor; no quiero con este post recibir condolencias ni concitar lástima; tampoco quiero exponer su vida ante un montón de amigos blogueros (a los que quiero y respeto mucho), visitantes silencioso y meros extraños de paso, a todos los cuales es un hecho que no les importa; mucho menos quiero aprovecharme de las circunstancias de otro ser vivo en pos de cierto exhibicionismo emocional que nunca he buscado (aunque en ciertas ocasiones me aflore casi sin querer, pero siempre a costa mía).

Pero escribo este post por respeto y amor a su existencia, como un humilde y sincero homenaje a quince años de vida entre nosotros, pues no puedo hacer como que no ocurrió y escribir posts sobre otras cosas así como así, al fin y al cabo este blog es mío y sobre mi vida, la cual está conformada por cine y mi día a día. Sin embargo, este post no es sobre mí, y, aunque a ustedes en general no les afecte en nada, este post tampoco es para ustedes. Este post es sobre y para Burbuja, que hoy viernes 27 de agosto del 2021, a las 2:30 a.m., murió.

Murió luego de dos días sin comer. Aunque en las últimas semanas sus hábitos alimenticios se volvieron irregulares, su vitalidad seguía tan resplandeciente como siempre. Ya no comía su comida sólida, debíamos hacerle una pasta, un paté, y no comía todas las veces que correspondía en el día, pero comía a veces, cuando lo necesitaba. Seguía sonriendo, seguía buscando nuestros ojos con los suyos, seguía moviendo la cola y queriendo jugar como la loquita que era. Días mejores que otros, pero tras casi quince años era esperable, nosotros sabíamos que sólo podíamos darle la mejor calidad posible a su edad tan avanzada, cuyo deterioro (sordera, una cojera solucionada con pastillas, pequeños problemas respiratorios solucionados con un inhalador) no le restaba energía. Sin embargo, a pesar de ese deterioro natural, envejeció digna, fuerte, sana. Su rostro y su cuerpo evidenciaban sus años, sus vivencias, pero con orgullo y seguridad; uno la miraba y no veía decrepitud, sino lo contrario, no sé cómo decirlo: una vejez cabal, rotunda, que sin embargo afirmaba, sin duda alguna: "puedo, y quiero, seguir viviendo". Por eso es que digo que vivió sana hasta sus últimos días, que es cuando ya comenzó a despedirse. Después de tres días buenísimos, en los cuales se comió todo y andaba incansablemente animosa, el martes comió menos y prefería descansar más que los días anteriores; el miércoles ya no comió nada, sólo su pastilla, aunque alternaba sus descansos con las interacciones de siempre hacia nosotros; el jueves, sin embargo, no comió y ya en la mañana se notaba rara: caminaba con dificultad, se quedaba en el mismo lugar sin moverse, debí tomarla en brazos regreso a su habitación. El jueves fue un día soleado, ella estuvo todo el día afuera, descansando al sol. Yo la acompañaba, le hacía cariño, bajé al Renato, nuestro perro chico, para que la animara, y de hecho la Burbuja se alegró de ver al Renato, movió la cola cada vez que él se acercaba a ella, aunque levantarse para jugar con él ya no podía. Y cuando comenzaba a llegar el frío e irse el sol (estamos en invierno) caminó de vuelta a su habitación, y ahí se quedó. De vez en cuando salía a hacer pipí, caca, caminar un poco, pero a las 22 ya estaba instalada en su manta, quizás preparada para dormir. Nosotros, luego de hablar con el veterinario, le sacamos hora para el sábado. Pero a la medianoche la sentí toser, y ya no pude dejarla: la acompañé, junto a su hermana Bellota, en su agonía.

En sus largos minutos finales parecía más despierta, más consciente de su entorno y con los ojos más abiertos, y en determinado momento levantó su cabeza y alzó la mirada hacia el cielo, mirando un punto fijo. Luego se giró, cambió de posición, se recostó, pero al rato volvió a levantar la cabeza y alzar la mirada hacia el cielo. Se quedó mirando unos cuantos segundos un punto fijo hasta que luego de un último brillo su cabeza delicadamente volvió a recostarse, esta vez para siempre, ya sin dolor alguno.

Fueron quince años de alegrías, sustos, penas, de todo, y los vivió plenamente, admirablemente. Fue amada y ella también dio mucho amor. Así fue su vida, la vida de la Burbuja, nuestra Burbu.

Este post es una despedida, un adiós. Para ella.

Te extrañamos un montón y no te olvidaremos nunca jamás.

BURBUJA

(2006-27/08/2021)

viernes, 20 de agosto de 2021

54

 

Se nota que he estado mirando mucho GTA RP o NoPixel 3.0. Anoche tuve un sueño loquísimo y que me provocaba mucha angustia, aunque visto (recordado) ahora, y más aún de la forma en que lo voy a contar, de manera concisa y sin seriedad alguna, más que angustia puede que provoque risa, porque es una absurdidad tremenda. El contexto ya no lo recuerdo, como suele ocurrir con mis sueños, pero esta vez soñaba que yo era yo (lo cual no es tan obvio, pues a veces sueño que soy otras personas u cosas, a veces no soy nada, un mero ente insustancial y espectador de entuertos ajenos, ya ni hablar de que a veces sueño con películas y argumentos originales) y que andaba en compañía de mi madre, mi abuelo y mi perro chico, el Renato. Mi madre manejaba por una carretera muy resbaladiza y más encima manejaba rápido y despreocupadamente, cambiándose de pista a cada rato y más encima yendo en sentido contrario. Yo, desde luego, pensaba que me iba a morir y, peor, que se iba a morir nuestro perrito. El colmo de la angustia y los nervios y el pánico llega cuando mi madre pierde el control del vehículo mientras va en en la pista de sentido contrario, con autos viniendo en dirección contraria  a la nuestra (obviamente), pero no nos pasa nada porque el mismo descontrol del auto, gracias al suelo resbaladizo, hace que pasemos por entre los espacios que hay entre los autos que vienen en dirección opuesta a la nuestra. Es decir, tuvimos suerte. Luego de ese mini infarto, el auto descontrolado por fin se detiene, justo a la salida de un túnel cuyo extremo en el que nos encontramos es una curva, es decir los autos que vengan por ese túnel hacia nosotros no nos verían hasta último momento, pues la curva provoca esa especie de punto ciego. En esa posición tan desfavorable, mi madre, con toda la calma del mundo (yo le decía que acelerara, se cambiara de pista y condujera con cuidado, por favor), se quita el cinturón, intenta tomar a nuestro perrito y dice que va a salir a caminar, que tiene que ir a un cumpleaños o algo así, mientras yo ya doy por hecho que del túnel saldrá un maldito camión que nos convertirá en papilla. Por suerte no estaba dormido para ver semejante catástrofe, pues me tuve que despertar para iniciar mi día, primero en el Bar Academy y luego en un lugar donde te limpian el sarro de los dientes (idea de mi padre); la tipa que me atendió me dijo que tengo muy buena higiene bucal. Y como decidí darme un día de descanso del estudio y la práctica del bartending, pensé que por qué no hablar de algo por acá.

Uno de las cosas que se me habían quedado en el tintero en el post número 52, o mejor dicho uno de los temas, fue, por supuesto, el gran Rainer Werner Fassbinder, quien encabeza este blog, lo ha encabezado a lo largo de sus casi siete años y lo seguirá encabezando por el resto de la existencia. Fassbinder, un director que me ha volado la cabeza y en cierta forma me cambió la vida. Un hombre de fascinante e intensa carrera cinematográfica, y más bien artística, pues también se dedicó al teatro. Una persona de aguda, filosa, rabiosa, incontestable, rotunda, coherente y sobre todo insobornable mirada humana y cinematográfica. No miento cuando digo que me siento tremendamente identificado con él y que me encantaría ser como él, al menos si hablamos de cine. Me hubiese encantado hacer tres o cuatro o cinco películas cada año todos los años (hablamos de un tipo que en unos trece años escribió y dirigió, entre cortos, largometrajes y miniseries, poco más de cuarenta títulos, sin mencionar sus obras de teatro, ya sean ideas originales o argumentos basados en el trabajo de otros autores, algunos grandes y esenciales). Fassbinder es un cineasta que hizo del cine su vida, que vivía cine, que respiraba y comía cine, que llevaba cine en la sangre y que hacía cine con pasión, vísceras e inteligencia, tanto que sus películas, por más simples que parezcan, son sumamente complejas y pueden abarcar multitud de temas e interpretaciones sin jamás sentirse forzadas o pesadas, siempre fluidas y orgánicas, con la maestría y naturalidad de quien domina el arte narrativo y cinematográfico en su máxima expresión. En sus películas siempre veremos y sentiremos defensas a la libertad del individuo, a la necesidad de quitarse las cadenas y estigmas que te impone la sociedad y los modelos socio-económicos para encontrarte a ti mismo, tu verdadero ser, algo infernalmente difícil, es decir son películas profunda y furiosamente humanistas, también son películas de crítica social, filosóficas, que reflexionan sobre cómo la sociedad altera y modela la forma en que las personas, los individuos, se comportan y aman y odian, lo cual nos lleva a que sus películas de igual forma sean altamente sentimentales y pasionales, sobre amores y desamores, sobre odios y rencores, sobre historias de amantes y familias y amistades, argumentos que son estudios de personajes a la vez que estudios sociales o antropológicos, porque el modelo económico y político impone modelos de ciudadanos y ciudadanas. Fassbinder nos habla sobre las dinámicas y mecánicas del poder, del que tiene el poder, del que lo ejerce, y de quien lo sufre y recibe, sea amor, sea empleo, sea sexo, todo se interrelaciona porque, como les digo, como Fassbinder nos dice, la manera en que nos trata el Estado, las instituciones, las corporaciones, el Capital, es la forma en que nos acostumbraremos a tratar y a ver y a cosificar a nuestras personas alrededor: de manera fría, impersonal, amoral, utilitarista, valorando a las personas según su capacidad de producir dinero u otros bienes, enseñando que ante todo se privilegia el dinero y no los principios. Fassbinder es capaz de desplegar su visión en historias costumbristas sobre una familia de clase trabajadora o de ciencia ficción, contemporáneas e históricas, de manera realista a la vez que simbólica y alegórica, logrando que una historia, por ejemplo "Lili Marleen" o "Veronika Voss", sea la historia de una mujer decadente y venida a menos al mismo tiempo que es la historia de un país, la Alemania en la que Fassbinder nació y creció, que consigo trae tratamientos feministas. Por lo demás, hablamos de un director de exquisito gusto cinematográfico, innovador, rupturista pero también estudioso y cinéfilo, alguien que podía ver cuatro películas al día todos los días, ya sea en los distintos cines de su ciudad como en las salas de edición de una universidad a la que iba a meterse aunque no estudiara ahí (postuló pero no fue aceptado), como quien toma un computador y ve una película sentado en su escritorio. Y aunque Fassbinder, sobre todo con el paso de los años y el irrefrenable consumo de alcohol y drogas (que sólo suspendió para escribir, producir y filmar "Berlin Alexanderplatz", una obra tan personal y apasionante para él que se dijo que debía realizarla en su totalidad sobrio), era una persona que podía considerarse mala persona, cabrón abusivo con hombres y mujeres, que golpeaba y maltrataba psicológicamente a su equipo, a sus parejas, a sus actrices (al inicio de su carrera hizo que Hannah Schygulla y otras se prostituyeran para poder ganarse el sustento diario y financiar las obras de teatro que hacían), como digo, aunque como persona Fassbinder sea alguien sumamente cuestionable (hoy en día estaría cancelado), sigue siendo un modelo de inspiración, un cineasta admirable de extrema valentía y arrojo, un cineasta que de seguro me escupiría y se sentiría decepcionado de mí. Fassbinder, el joven que soñaba con hacer películas, que no fue aceptado en la universidad pero que de todas formas, casi por las malas, se unió a una compañía teatral de la que, a pura base de personalidad y plena confianza en su visión autoral, se convirtió en el líder para luego hacer películas y, con los años, labrar una filmografía plagada de grandes películas, obras maestras, películas notables, en definitiva de un talento innegable y de una calidad arrolladora. Alguien que murió demasiado pronto, demasiado abruptamente.

A propósito de principios y dinero, y con esto iré terminando por hoy, una deportista dedicada al kickboxing inició una campaña online de donaciones para poder financiarse el viaje y la estadía en Egipto, en donde competirá en una importante competencia de su disciplina (creo que es un mundial). Llega Luksic, uno de los hombres más millonarios y poderosos de Chile S.A. (dueño de varios medios de comunicación, se imaginan cómo se informa en ellos), un filántropo de cuarta, que le ofrece dinero para su viaje. La deportista lo rechaza porque no puede aceptar una miserable donación (miserable aunque le financie dos o tres viajes) de un millonario corrupto que ha destruido ecosistemas, que ha destruido la vida de las personas que viven alrededor de sus empresas extractivistas, que evade impuestos como loco, que ha sobornado y burlado la ley en innumerables ocasiones, que ha contribuido a crear mentiras y criminalizar la protesta social, en fin, un delincuente de cuello y corbata del que es mejor mantenerse alejado. Mucha gente la felicita, y con razón. Otra gente la critica y hasta se burla de ella, que jajaja, que te quedas sin viaje "por comunista" (ejem, como ven la ignorancia es tremenda en ciertas personas), que debes aceptarlo porque esto y lo otro. Y es increíble que muchos no entiendan ni comprendan lo que es tener principios, tener principios aunque duela y sea tremendamente difícil. Porque es fácil acepar dinero y hacerse el loco, hacer la vista gorda. Es difícil rechazar algo de vital importancia por razones más bien abstractas, pero reales para la persona que toma la decisión. Somos nuestros principios. Nuestros principios nos definen y la manera en que tratamos nuestros principios también nos define. Yo, por ejemplo, nunca dejaría el vegetarianismo, aunque vinieran a decirme que necesito carne para vivir o algo así. De Steve Jobs decían de todo por su dieta y alimentación, que eran poco menos que la causa de su muerte, aunque el hombre se murió de una enfermedad terminal, y con las enfermedades terminales hay poco que hacer. Pero esos son principios (y ojo, que no idealizo al hombre, que se sabe igual era un cabrón), aunque te traten de loco. Algunos vegetarianos se ponen a comer carne porque se muere alguien, porque la novia rompe con ellos, porque se emborrachan, etc., y supongo que el mundo se les viene abajo y ciertas cosas dejan de tener sentido, y puedo entenderlo: el mundo de por sí es un lugar terrible, caótico y violento, y si nos ponemos a pensar en todas las injusticias y barbaridades que ocurren a diario (todos nos conmocionamos ahora con lo de los talibanes en Afganistán y la desesperación de su población, pero el infierno en la tierra es cosa de todos los días, el infierno es más omnipresente que Dios) de verdad da para pegarse un tiro y adiós mundo cruel, pero si además le sumas a ello alguna tristeza personal, entonces las cosas se sienten aún más frágiles, pero es en esos momentos en donde yo, por ejemplo, me fortalezco en mis principios, mis principios me dan fuerza para resistir las decepciones, los fracasos, la violencia y crueldad que hay en este mundo. Eso, mis principios, y, claro, un poco de desinterés y abulia producto de los sueños rotos, digo, mucho me entusiasma mi posible carrera como bartender y todo lo que podré hacer con mi posible sueldo y demás regalías, pero si mañana me muero por mí bien, total, qué importa, qué importa todo. De todas formas tampoco puedo abstraerme de los sucesos del mundo... Como sea, ¿ustedes aceptarían la donación de un millonario corrupto que representa todo lo contrario de lo que creen? Porque con los impuestos que estos corruptos evaden se podría financiar una férrea estructura de seguridad social, educacional, de salud, cultural y deportiva, pero eso es otro tema...

Por cierto, y ahora sí termino, ¿no les da risa esas personas que se hacen llamar izquierdistas o que creen en valores supuestamente izquierdistas, pero que ante algún escándalo o equivocación de algún político de izquierda parecen renegar de sus supuestos principios y van y votan por alguien de derecha? No lo entiendo. Sí, mira, yo voto por X porque tiene sólidos principios de izquierda y... espera, ¿dijo o hizo algo digno de cancelación? Qué se pudra, voy a votar por su opositor de derecha... Acá en Chile está lleno de esos especímenes. Mira, yo creo en un Estado más fortalecido y robusto y este candidato me representa y... qué, ¿salió a la luz algo feo que dijo en su adolescencia? Listo, eso es todo, mejor voto por su contendor de derecha que quiere potenciar el modelo neoliberal, empobrecer aún más a su población y enriquecer más a los empresarios que saquean y destruyen los recursos naturales y públicos del país. Ridículo, ¿cierto?

En fin, me voy a descansar.

martes, 17 de agosto de 2021

53

 

No sé si he estado tan ocupado pero ya llevo tres clases de bartending y me he dado cuenta que a esto deberé dedicarle mucho más de lo que pensaba, lo cual no tiene ninguna connotación negativa por supuesto. He estado leyendo las casi 200 páginas de los manuales de bartending que nos mandó el profesor, además de ir aprendiendo 38 recetas esenciales (que complemento con videos de sus preparaciones en YouTube). Sumado a ello tenemos acceso a una biblioteca gratuita con gran cantidad de libros de recetas, sobre coctelería en general y sobre alcoholes, destilados, saborizados, etc., en particular, como tres libros centrados exclusivamente en el gin. Me compré herramientas de coctelería para practicar en mi casa movimientos y similares, por ejemplo el uso de la cuchara de bar, que cuando uno le pilla el punto descubre asombrado que la cuchara se gira sola. Desde luego que he estado haciendo ejercicios para dedos o manos, además de comenzar a otorgarle más tareas a mis manos, nada fuera de lo común en todo caso, pero si antes hacía cosas con dos manos en dos o tres etapas, ahora trato de hacer esas tres etapas con una mano. Han sido tres clases pero he aprendido harto. Antes de comenzar el curso me metí a ver unas cuantas cosas, como los utensilios, y no se me quedó casi ninguno más allá de los obvios, como la coctelera, y para mi era un enredo todos los malditos coladores. Ahora, pff, es fácil navegar en tu estación de trabajo entre tus herramientas, qué colador sirve para qué cosa, etc. Las recetas que mejor recuerdo son aquellas que ya he preparado o he visto ser preparadas por mis compañeros y compañeras, además de otras realmente fáciles, como el Godfather (partes iguales de whisky con amaretto en un vaso old fashioned, preparación directa) o la Mimosa (partes iguales de prosecco y jugo de naranja en una copa flauta, preparación directa con garnish de twist de naranja). Tras la clase de hoy me doy cuenta que no sólo debo aprenderme las recetas de manera unitaria, como entes separados, sino que debo saber asociar recetas para lograr preparaciones más rápidas (respetando el tiempo de preperación de cada cóctel obviamente, me refiero a no perder tiempo innecesariamente), por ejemplo el Daiquiri y el Mojito llevan prácticamente los mismos ingredientes (ron blanco, jarabe simple y jugo de limón) en la misma medida (2 - 1 - 1), sólo que el Daiquiri se prepara en la coctelera mientras que el Mojito se prepara directo al vaso y lleva hojas de menta machacadas, con garnish de menta también. En temas más teóricos por fin he aprendido muchas, muchas cosas: los fermentados, los destilados, el proceso de fermentación, el proceso de destilación, qué caracteriza a cada destilado o fermentado (ya sea por sus técnicas afirmadas de manera más bien tradicional, ya sea por un proceso regulado legalmente por los gobiernos), ahora sé que el tequila es un mezcal pero no todo mezcal es un tequila, pues el tequila se hace exclusivamente con la piña del agave azul, mientras que los mezcales permiten otras variedades de mezcal, sin mencionar que la manera en que se prepara el mezcal es distinta para el tequila (la piña se cuece) que para los mezcales (se muelen); también sé diferenciar entre el coñac, un brandi cualquiera y el pisco, que en el fondo es un brandi pero se llama pisco por ser denominación de origen (como el coñac), todo brandi es un destilado de fruta, principalmente de uva, aunque existen de otras frutas como la manzana, la naranja. El vodka es lo más amplio (se puede hacer vodka de cualquier materia prima, aunque mayormente se sepa que se hacen de papa o de granos), lo cual al inicio puede ser confuso, pero también uno sabe que para ser vodka debe tener una determinada graduación alcohólica y tener, mínimo, dos destilaciones, si bien el vodka se caracteriza por ser un alcohol puro y neutro, de varias destilaciones. El gin aún me sigue enredando, pero ya llegaremos a esa clase en donde el profesor, con su estilo preciso (realmente preciso, como profesor es impecable) lo aclarará. Somos nueve estudiantes, tres mujeres y seis hombres, de los cuales tres tenemos el pelo largo. Creo que podría contar más, pero ya me he extendido bastante sobre este tema y además no era lo principal. Si escribo esta entrada es porque por fin he terminado los tomos, los que volveré a leer y volveré a leer, complementando con todo lo que encuentre en internet, mientras práctico con las herramientas y me memorizo las recetas que nos dieron más otras que vaya encontrando en la web (claramente hay mucho, mucho más que 38 recetas).

A propósito de todo esto pensaba que es interesante y curioso el cómo se dan las cosas. Antes me la pasaba viendo streamers, deben saberlo, desde el año pasado que les contaba de cuánto disfrutaba de Rae, TinaKitten, entre otras, y en los últimos meses me quedaba hasta tarde, tipo 2 de la mañana, mirando al maldito Sykkuno jugando GTA RP en NoPixel 3.0, y justo cuando mis vacunas me permiten sentirme algo más seguro para salir al exterior a tomar un curso presencial (además de tener que utilizar el sistema de transporte público), Sykkuno se aburre de jugar GTA y yo, por supuesto, dejo de seguirlo y ver sus transmisiones (el tipo no me cae muy bien pero verlo jugar GTA era una gozada), lo cual me permite dormirme más temprano y, en general, llevar una rutina más decente, despertándome a horas decentes y todo eso. En cuanto a streamers, ya dejé de verlos/as activamente, aunque igual los dejo corriendo mientras hago otras cosas, como ejercicio. Pero ahora estoy concentrado estudiando recetas y coctelería en general. Es increíble la cantidad de Historia que se puede aprender a través de los orígenes y desarrollos de ciertos alcoholes, destilados y cócteles. 

Estaba pensando si hablar un poco de cosas que se me quedaron en el tintero, porque de que se me quedaron, se me quedaron. Cosas más bien anecdóticas, superficiales, ya nada serio, nada de fondo. Por ejemplo pensaba en cuando tenga tablet, ¿qué libros leeré mediante dicho aparato? La respuesta fácil es que en la tablet leeré todo libro que no pueda encontrar y/o adquirir de manera física, aunque debo agregar que prefiero leer libros clásicos, canónicos, importantes, lo que se, de manera física, aunque me cueste un montón hacerme de un ejemplar físico. No pienso leer a Dostoievski o a Tolstoy o a Joyce o a Victor Hugo o Hesse o a Faulkner o a Vargas Llosa o a Kafka en libros electrónicos. En general preferiría no leer en libros electrónicos, pero a veces habrá que ceder y ya he comprobado que ciertas tablets logran una lectura bastante similar al formato papel. ¿Qué leería, entonces, en la tablet? No es que los desprecie, pero por ser menos "elevados", menos conocidos, es obvio que será mucho más difícil encontrar libros pulp, sobre detectives, de ciencia ficción clase B... No he encontrado libros de Spillane por acá. Hay un tal Rex Stout al que le echaría una mirada. De Elmore Leonard o Chester Himes o David Goodis hay contados títulos por ahí. Me encantaría comprar las obras completas de Georges Simenon que editó Aguilar, pero si no puedo encontrar todos los tomos... De Vonnegut solamente se encuentran sus títulos más conocidos, ya ni hablar de Fredrick Brown o los hermanos Strugatsky. Me consta que en europa no debe ser difícil encontrar traducciones de gran variedad de autores, pero acá la cosa es distinta. En todo caso tampoco podré tenerlo todo de inmediato, debo hacerme a esa idea. Cuando pienso en mis objetivos con mi futuro sueldo, por alguna razón todo lo que quiero se agolpa y me imagino disfrutando de esas cosas de inmediato, cuando es natural que tendré que ir ahorrando y separando los ítems, tener paciencia, lo que sea.

Sé que se me quedaban más cosas en el tintero, pero no las recuerdo, así que todavía se me quedan más cosas en el tintero. Como sea, antes de comenzar el curso de bartender me leí un cómic y pienso que es justo y necesario venir a comentarlo, para entregarles algo más que un diario de vida. Después del salto, ya saben.


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