domingo, 10 de abril de 2016

5 against the house - 1955


Director: Phil Karlson

  Para evitar largas noches me apresuro en escribir esta entrada antes de las 22 horas, momento en que planeo ver otra película antes de irme a dormir y soñar con los angelitos del señor. Pero, claro, no es que éste les sea un dato de mucha utilidad. "5 against the house" es otra película de Phil Karlson que venimos a comentar, y no es de extrañar dada su interesante aunque poco conocida filmografía. No es que fuera un genio, pero no se puede dudar de que como director tenía una habilidad notable. "5 against..." es una película extraña, por decirlo de alguna forma, pues no es en lo absoluto mala, aunque sí es problemática considerando sus pro y sus contra. Al menos, si la ven, se encontrarán con una entretenida película de ochenta minutos. No es para quedar loco, pero yo la he disfrutado lo suficiente.


  Cuatro amigos universitarios, no me pregunten cómo y por qué (interrogantes para más adelante, si es que llegamos a ello...), se ven envueltos en el asalto a un prominente casino de Reno, "la pequeña ciudad más grande del mundo".


  No me siento engañado ni estafado, de hecho, la propuesta de este film me parece de lo más interesante. Sin embargo, debo decir que llegué al visionado con la idea de que vería un heist de tomo y lomo; ya saben, partiendo con la concepción de la idea, la detallada planificación y consecución de objetos y colegas, y la ejecución del plan, con la positiva o negativa consecuencia que salga de ello. Y aunque la película se estructure de tal manera, como si fuera un heist, en realidad no es un heist. Yo diría que "5 against..." es, esencialmente, un drama generacional o algo así, aunque tal aspecto tampoco parece primordial en el relato; por lo demás, los protagonistas van a la universidad, tienen distintos trasfondos y no se pueden catalogar como parte de alguna etiqueta social, así que llamarla coming of age corresponde tanto como llamarla heist. Entonces, ¿qué diantres es "5 against the house"? Digamos que es un atípico heist, aunque la esencia de su relato se halle en las relaciones de los personajes principales en vez del asalto como tal, que es más bien una prueba para la amistad de los involucrados y los valores que tienen inculcados dentro de sí. Pero sigo sin responder exactamente, pues el relato continúa dejado de lado. ¿Qué puedo decir de una película cuyo motor narrativo no sea ni el asalto ni lo generacional? Tendrán que descubrirlo solos, mi veta explicativa se encuentra aturdida ante lo raro del presente film (que tampoco es la cosa más rara del universo, por favor, si el que se complica solito soy yo). Lo cierto es que mientras algunos personajes piensan en su futuro y en los problemas que tienen en el presente (ataques de ira, amores que parecen no llegar a puerto, novatos "insubordinados"), la idea de robar un casino toma forma de sopetón y de repente todos se encuentran disfrazados de vaqueros y paseando entre mesas de blackjack y ruletas. Lo que hace curioso a todo esto son los distintos grados de implicación o desinterés de cada personaje, y es que Kim Novak no tiene nada que ver y aún así es la conductora oficial. Pero, ojo, puede que acá hayamos dado con el quid del asunto: uno lo hace por codicia, otro por ego, otro porque sí, otro para proteger al amigo loco... que cada uno saque conclusiones parece ser la consigna (la cual me parece bien, no me quejo). De todos modos, sigo pensando que esta película trata fundamentalmente sobre los dramas existenciales de las vidas de los personajes, incluso cuando no sea particularmente compleja y profunda al respecto. Pongamos fin a esto diciendo que lo visto es un equilibrado cóctel que ni disgusta ni encanta, pero que cumple lo suyo. Fin.
  Sobre el resto, siendo una película de Karlson es imposible no encontrar aspectos tan propios de su cine, como por ejemplo esa inevitable atmósfera de sensualidad y depravación (aunque acá esté más moderado, miren que tampoco nos encontramos en ciudades podridas y antros malolientes), o la punzante ironía que acá se deja ver en unos diálogos siempre brillantes, agudos e intensos. Escuchar hablar a los personajes era una auténtica delicia. Por último, al parecer sólo basta señalar que Karlson filma esta historia con su particular energía y set de habilidades, y de la forma en que sólo él sabe. No partirá del guión más brillante (si nos ponemos quisquillosos podemos denunciar un par de incongruencias o "dos o tres cosas que no hacen sentido alguno", como la concepción del heist), pero pienso que Karlson se encontraba cómodo y eso lo deja ver, porque a pesar de cualquier cosa el visionado se disfruta igual.

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