martes, 19 de abril de 2016

The men who made the movies: Raoul Walsh - 1973


Director: Raoul Walsh

  A propósito de esa obra maestra que es "Vinyl", me puse a ver el instagram de Bobby Cannavale (el protagonista) y me encontré con una foto que anunciaba una película, de título "Youth", protagonizada por su hijo Jake y dirigida por Bruce Weber. Me pregunto quién es Bruce Weber y qué ha dirigido, así que me pongo a buscar su obra en IMDB, y para mi sorpresa, Weber es el director de "Let's get lost", documental sobre Chet Baker que ya tengo en mi poder hace bastante tiempo, y como siempre he querido darme una semanita documental, pensé que enlazar "Vinyl" con "Let's get lost" sería la ideal aunque un poco rebuscada manera de comenzar con esta interesante semanita a la que ahora le damos el puntapié inicial. El problema fue que el documental de Weber dura dos horas que no tenía hoy, así que decidí que era mejor hacerlo con el episodio dedicado a Raoul Walsh de "The men who made the movies", serie documental que trata, como podrán entrever, sobre la vida y obra de varios grandes directores del viejo y dorado Hollywood. De hecho, que sea Raoul Walsh me ayuda a reformular y potenciar esta semanita documental, pues estoy casi seguro que todos los que veré y comentaré están centrados/dirigidos en/por personas que no se dejaban amilanar por normas, convenciones, censuras y esa clase de cosas; personas que, a su modo y dependiendo de sus diferentes contextos, se caracterizaban por una cierta confrontación y la búsqueda de algo, ya sea una gran historia, una gran verdad que debe ser inmortalizada en el celuloide o, tal como el Richie Finestra de Cannavale buscando su música, ese gran arte que enriquece el alma. Y ustedes saben, nosotros sabemos, que a Walsh no había nadie que lo domara... ni a él ni a sus tremendas películas.


  Yo vi primero algunas películas de Scorsese, por ejemplo "Goodfellas" y "Casino". Luego vi algunas películas de Raoul Walsh, digamos "The roaring twenties", "High Sierra", "They drive by night" y "White heat", y no podía dejar de pensar, excusando el absurdo cronológico al que aduzco, "vaya, ¡Raoul Walsh es el Scorsese de entonces!", para luego rectificar: "ahora sé de dónde bebe Scorsese -entre otras cosas- para sus filmes de gangsters y criminales, y para su cine mismo ya que estamos". Y es que las películas de Walsh son tan rápidas, contundentes, desenfadadas y directas que realmente me sorprendí al verlas por primera vez (posteriormente la sorpresa deviene en ilimitado goce), haciéndome la idea de que el hombre detrás de tamañas genialidades es un puto maestro que hace lo que quiere y al diablo el resto (naturalmente, todo ajustado al contexto); y aunque puede que suene exagerado, el hecho de que Walsh tuviera plena libertad (Jack Warner confiaba en él a ojos cerrados al parecer) demuestra que la manera en que este maestro del cine hacía películas era también, en cierta forma, su forma de ser y ver/afrontar la vida: nada de conformarse, amilanarse y esconderse; al contrario, hay que salir al frente y hacerlo lo mejor que se pueda sin importar qué. Ahí tenemos los elocuentes resultados.
  Tal como muestra el breve documental de casi una hora, Walsh era un director atrevido y arriesgado, siempre haciendo trucos para sortear la censura de la época y burlarse de ella, rodando igual las cosas que quería y dejando con cara de tontos a los mojigatos. Como debe ser, maldita sea. El documental consiste básicamente en un rápido y superficial (sin intención negativa, pero sí como honesto reproche que luego será refutado... creo) repaso a la obra del maestro Walsh, que mediante sus palabras (ya sea una entrevista propiamente tal o un encuentro con jóvenes grabado) nos cuenta anécdotas que enriquecen la narración en off de Sidney Pollack. No es un análisis ni nada similar, sólo un ameno, necesario e imprescindible ejercicio que nos adentra un poco en las experiencias vividas por el director. Que conste que no critico el carácter modesto del documental; de hecho, es entendible que sea así dado que fue hecho para la televisión, es decir, para entretener en determinada cantidad de tiempo al público que decida oír la voz de un genio. La carrera de Richard Schickel está dedicada al documental sobre cineastas; a Woody Allen le hizo uno de dos horas o más, así que tengan por seguro que de no haber sido para la televisión, el presente habría sido un complejo y aún mejor ejercicio cinematográfico. No obstante, así como está es de lo más fascinante, y cómo no disfrutar con las anécdotas de Walsh y Humphrey Bogart, George Raft y John Wayne, que en parte debe su nombre al director (quien sugirió el apellido). Oh, y la anécdota final con John Barrymora es para morir a carcajadas. Así, desde sus inicios como extra y luego colaborador de Griffith (Walsh fue el que mató a Lincoln en "El nacimiento de una nación", aunque se haya torcido el tobillo) hasta cuando ya era uno de esos grandes directores, "The men...: Raoul Walsh" es un notable homenaje a un director que creció y maduró mediante el oficio, algo de lo más auténtico en esto del cine (ser educado por el cine mismo... qué mejor). Un verdadero maestro, qué duda cabe. Y de los maestros hay que aprender, de los de verdad, no de aquellos patéticos remedos que por haber hecho un par de peliculitas se juran autoridades del tema, y ya ni hablar de sus aún más patéticos escuchas que reciben tamaña masa de mierda obedientemente como los inútiles que son... Muchos de ellos campan a lo largo y ancho del endogámico panorama cinematográfico actual (sobre todo de este puto país), y vaya que se creen gran cosa, pero lo cierto es que cualquiera, sobre todo hoy en día, puede, digamos, hacer una "película" (pocos pueden hacer cine). Pero bueno... como siempre, el tiempo se encargará de impartir justicia, aunque sea un poco. Al menos maestros como Walsh, que inspiran humildad y verdadero amor por la narración y el cine, legaron su obra a nosotros. Si pueden encontrarlo, vean este documental.

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