domingo, 29 de enero de 2017

Mi último round - 2010


Director: Julio Jorquera

"Mi último round" es el meloso título que lleva la opera prima de Julio Jorquera, que desde entonces no ha vuelto a hacer otra película (desconozco si en estos días está preparando su segundo largometraje), si bien un par de años después participó en la versión local de "Pulseras rojas", una serie sobre niños con cáncer. Meloso el título y todo, "Mi último round" es una película que me ha gustado bastante y, supongo, ahora les voy a explicar el porqué de ello.


Sí, el título es meloso y cursi, pero la película es una notable amalgama entre dureza y sensibilidad. Lo mejor es que Julio Jorquera evita soporíferos tópicos y centra su narración y atención en algo sencillo pero potente: la emoción en su máximo estado de crudeza. "Mi último round" parte en Osorno, al sur de Chile, con un boxeador y un asistente de cocina que se enamoran. A partir de este punto no quiero desvelar mucho más, y no es que pase nada muy sorprendente u "original", pero es que verdaderamente es digno de elogio que Julio Jorquera surque derroteros narrativos diferentes considerando los elementos de los que parte y el camino que muchos suelen tomar a partir de ahí. Yo llegué con la idea de que "Mi último round" trataba primordialmente sobre la intolerancia, la homofobia y la ignorancia en un pueblo marcada y violentamente machista (leí una sinopsis que básicamente decía eso), con esta pareja dando clases de igualdad y respeto o moral, pero no, en vez de pontificar sobre lo obvio (es como hacer una película sobre la esclavitud cuyo mensaje sea "la esclavitud es mala"... ¡eso lo sabemos, por favor!), Julio Jorquera nos cuenta una historia diferente: la de personas solitarias que luchan por mantenerse de pie y acompañadas, en un mundo cruel que no para de golpearte una y otra vez; que luchan por encontrar algo que les dé sentido a sus vidas cuando la mayor parte de ésta la han pasado entre la miseria y el despojo, la derrota, la decepción. Vidas al borde del abismo, vidas empujadas a medidas extremas con tal de encontrar una salida, un respiro, una ilusión. Claro, los protagonistas deben afrontar muestras de intolerancia, pero también deben enfrentar la pobreza, la exclusión y, desde luego, las rencillas internas y las propias confusiones. La vida es dura, ésa es la gran premisa de "Mi último round", y a través de una puesta en escena contenida (y sin ponerse sensiblero, que no es lo mismo que tener sensibilidad) logra transmitir la desolación de estos personajes, dejados a su suerte, que parecen no poder encontrar su lugar en el mundo o en sus propias vidas. No señor, "Mi último round" no es una lastimoso drama romántico, más bien es una rotunda y contundente muestra de cine social genuino, profundo y complejo, capaz de tomar una realidad entre muchas y hacer algo que poco se hace: darle visibilidad, con un tratamiento digno y cinematográficamente coherente. Por lo demás, el director demuestra dominio y mano firme para las secuencias de boxeo, las secuencias cotidianas y también las secuencias "especiales". Una película muy bien hecha: muy bien escrita, dirigida, montada, interpretada... Grandes labores las de Roberto Farías (que aparece en "El Club" como la incómoda víctima de los abusos cometidos por uno de los padres recluidos) y Héctor Morales, y el resto del reparto también da vida de manera convincente a personajes igualmente rodeados de problemas y desaliento. "Mi último round" tiene una narración directa al grano, sin aspavientos, que cumple con creces sus intenciones: mostrar las dificultades del que lo ha perdido todo.
Excelente película. Si pueden verla no se la pierdan.

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