miércoles, 8 de febrero de 2017

Maryland - 2015


Directora: Alice Winocour

También y más conocida como "Disorder", "Maryland" está protagonizada por Matthias Schoenaerts y Diane Kruger y dirigida por Alice Winocour, que además escribe el guión con ayuda de otro sujeto. Qué quieren que les diga, me encantó "Maryland", que es mucho más que el home invasion que por ahí señalan tan reduccionistamente; yo creo que van a quedar con la piel de gallina, y no es para menos.


Pues sí, más que un home invasion al uso, "Maryland" es un magnético y vibrante (y ulteriormente perturbador) thriller psicológico en el cual el peso de la inquietud y de la tensión, manejados con exquisito e implacable dominio narrativo por parte de la directora, radica no tanto en el exterior como en el incierto y difuso interior del protagonista, un soldado con, supongo, estrés post-traumático (quién soy yo para dar diagnósticos, podría tener incluso algo peor), que llega a trabajar de guardia a la mansión de un prominente político con una bella esposa. "Maryland" es una película sensual y misteriosa, con un permanente y sofocante clima de extrañeza e incertidumbre, que destaca como tremebundo ejercicio de contención, amén de su anticlimática narración y su excelente uso del suspenso, por no mencionar la alucinante y estimulante banda sonora a cargo de Gesaffelstein. En cualquier caso lo mejor de la película, aparte de la potente y también contenida interpretación de Schoennaerts (un sujeto que, sin hacer ruido pero con paso firme y seguro -y excelente gusto-, se ha labrado una carrera la mar de atractiva), es el fascinante tratamiento psicológico que la directora hace del protagonista, de sinuosa y ambigua personalidad, tan frágil como letal: una presa lista para atacar, a quien sumerge en este peligroso laberinto con complejo pero bien delimitado entramado de fondo (de alguna forma debe explicarse la escueta invasión hogareña). A propósito, esto del home invasion no es más que el certero McGuffin que la directora utiliza en pos de escarbar en la personalidad y psicología de su protagonista, tan marcado por la violencia que cae rendido ante la inocente belleza o bella inocencia de algunos.
Oh, creo que no he sido del todo claro en esta entrada, pero supongo que la gracia, mejor, es que lleguen con ciertas sensaciones en vez de datos concretos (siempre es mejor así, ¿o no?). Lo que les digo es que "Maryland" es una sugerente y compleja película de suspenso, magnética e hipnótica, que se mueve en terrenos mucho más subyacentes y latentes que solo la superficie de su argumento (lo importante no es la acción en sí como su trasfondo, sus motivos: el motor del relato no es la causalidad de los hechos sino la sobrecogedora percepción de todo cuanto rodea -y altera- al protagonista), con todo un mar de abrumadoras pulsiones (eróticas, violentas, etc.) a punto de explotar que desembocan en el brillante, surreal y magnífico final, que además tiene esta canción de fondo, así que los reto a que la escuchen y se imaginen qué clase de escena final es, y luego los invito a sorprenderse no sólo con el final sino que con la película entera.
Ya les digo, "Maryland" es tan delicada como contundente, deslumbrantemente ejecutada y magníficamente escrita. Un thriller psicológico de los buenos, véanlo.

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