lunes, 3 de abril de 2017

Big Little Lies


Creador: David E. Kelley
Director: Jean-Marc Vallée

Hoy desperté y casi lo primero que vi fue que en un pasquín de segunda había un "reportaje" sobre el "ultranacionalista" profesor de filosofía que enseña en el Liceo Lastarria, en donde tuve la molestia de estudiar tres años y medio, si bien afortunadamente fui alumno del acusado tanto en la asignatura de filosofía como en el electivo "Problema del conocimiento" (o algo similar), y no sólo puedo desmentir la mayoría de estupideces que ahí se escupen sin ningún tipo de profesionalismo, sino que además puedo afirmar que aprendí muchas cosas en sus desafiantes y estimulantes clases y que, por supuesto, parece que no todos son capaces de comprender su sinuoso, críptico, agudo, mordaz y a veces insondable sentido del humor, razón por la cual sacan absolutamente de contexto ciertas declaraciones suyas o fotografías en que forma parte (como la que encabeza el citado "reportaje", en donde el profesor sonríe en medio de un grupo de alumnos que, en su mayoría, levantan el brazo así como saludo nazi, lo que, claro, como humorada es de un gusto cuanto menos dudoso y cuestionable, pero vamos... ¿nadie puede ver que es una maldita broma?) y hacen parecer al profesor poco menos que como un escalofriante líder de secta, cuando en realidad es una persona sumamente crítica, de grandes conocimientos y abierta al debate. Y esto lo dice un alumno displicente y desinteresado; seguramente aquellos que pasaban más tiempo con él podrán defenderlo con mejores argumentos, como corresponde. Ojalá el otro lunes sea mejor, pero hoy no estuvo mal, para nada: vi el final de temporada de "The Walking Dead" y el episodio final de la que ahora nos ocupa, la miniserie "Big Little Lies", creada y escrita por el tal David E. Kelley y dirigida por Jean-Marc Vallée. Pensé en comentar primero la de los zombis porque es más fácil, pero "Big Little Lies" me ha llegado con más fuerza y merece un post escrito impulsiva y desordenadamente, como suele ser acá, en todo su esplendor.


"'Big Little Lies': Esposas desesperadas" o "'Big Little Lies': Mujeres al borde de un ataque de nervios". Oye, ya imagino esos ingeniosos encabezados con que los expertos de las "grandes" páginas de espectáculos y televisión coronan sus siempre anodinas y pagadas de sí mismas divagaciones sobre otra de las grandes series de HBO, que sigue firme en tener como principal objetivo la calidad y no el ruido mediático (la excepción sería "Game of Thrones", que ahora parece más de Netflix que de HBO). De todos modos...
..."Big Little Lies" es mucho más que chismes y enredos de índole amorosa y profesional (si bien su título juega con dicha connotación). Tampoco quiero definir lo que es "Big Little Lies" con exactitud, pues considero que sería injusto. Sin embargo, esta historia liderada por Reese Whiterspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley (secundadas por Laura Dern), contiene duras y desgarradoras problemáticas como la violencia doméstica, la violencia sexual, la violencia escolar, la violencia de género, las relaciones física y psicológicamnete abusivas, etc., todo retratado con una crudeza diáfana, cotidiana, que lo hace aún más realista y doloroso, en especial las angustiosas y aterradoras escenas en que Nicole Kidman es golpeada y maltratada por Alexander Skarsgard o aquellas en donde apenas se atreve a decirle a otra persona el calvario que está sufriendo. Y claro, no todo es tan, tan escabroso, pero sigue siendo igual de incómodo y desalentador, agridulce, como con el personaje de Woodley llegando a una nueva ciudad buscando reconstruir su vida, para encontrarse con que acusan a su hijo de matón, hecho que no le reportará las simpatías de las más fieras señoras madres que pululan por ahí como víboras (francamente, los no-personajes principales son asquerosamente insoportables). Y bueno, la trama de Whiterspoon es la más normalita (infidelidades por parte de ella, una hija rebelde, un ex marido que es un imbécil integral), pero el suyo es un buen personaje y funciona bastante bien como, no lo sé, una preposición narrativa, un catalizador de tensiones, el motor dramático que entrelaza los conflictos de unas y otras. Para más claridad, el gran arco argumental dentro del cual se desarrollan estos múltiples y variados conflictos es la resolución de un crimen, pero no en forma de relato policial: "Big Little Lies" utiliza el siempre efectivo mecanismo narrativo y dramático de comenzar casi por el final, en un hecho clave y crucial para los personajes, en este caso el presumible asesinato de alguien importante dentro de la historia, después de lo cual damos un salto hacia el principio, momento a partir del que iremos reconstruyendo la linea de tiempo o poniendo las distintas piezas del rompecabezas en su lugar; entre medio habrán testimonios de "testigos" (lo único que diré es que ninguno de esos ridículos se dio cuenta de lo que pasaba hasta que todo pasó y ¡zas!, de repente son imponentes autoridades para opinar al respecto), nada más que patéticos pobres diablos entrometidos que tienen la desvergüenza y el descaro de juzgar la vida y las costumbres de los personajes principales, criticando como se visten o como hablan o qué sé yo, como si fueran moralmente superiores... En fin, ¿en qué iba? ...Ah, sí: en que, teniendo como referencia ese crimen que a todas luces no se revelará hasta casi el final de todo (incógnita que pone de manifiesto el peligro y la gravedad de las situaciones que vemos, pues de no haber mediación o milagros, hacia allá se dirigen), iremos presenciando unos conflictos entre mujeres que paulatinamente dejan de lado las rencillas anecdóticas para adentrarse en un potente tratamiento psicológico y moral, ajeno a todo afán de pontificar o aleccionar (insisto: no es necesario que se nos diga que el maltrato doméstico es malo, ¡lo sabemos y es fácil señalarlo!, lo complicado es adentrarse en un hogar roto y capturar los matices, los claroscuros, los elementos que tristemente normalizan esta clase de conductas, como la fe ciega en pensar que "él cambiará, que no es malo después de todo" o "hay que aguantar por los hijos" o la pantomima del padre perfecto que Skarsgard le vende a los demás), que explora las dificultades de este grupo de mujeres que enfrentan la vida como pueden: día a día, obstáculo a obstáculo.
Y qué final, viejo, un gran final. Un final emocionante y conmovedor. Un final de esos que alegran el alma, digo yo. Un final que debería ser el final de todas las historias como éstas, en donde los inocentes puedan correr y sonreír sin miedos ni restricciones, sin la amenazante sombra de los que golpean, de los que insultan, de los que matan...

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