viernes, 20 de mayo de 2016

Red Rock West - 1993


Director: John Dahl

Y bueno, aparentemente, la historia se vuelve a repetir: han abucheado "The Neon Demon", de Nicolas Winding Refn, incluso más que su vilipendiada "Only God Forgives". Ésta última me parece una absoluta genialidad, así que tengo toda la fe del mundo que la protagonizada por Elle Fanning será tanto o incluso mejor. Ciertamente la conferencia de prensa de Cannes es un indescriptible placer, sobre todo por las magistrales respuestas de Winding Refn, a quien al final dan ganas de abrazar y besar por la pasión que transmite y las verdades que suelta como puñetazos; les digo, el tipo sabe qué es el cine de verdad y, con personalidad y actitud y fuerza, lleva el arte, su arte, a otro nivel. El cine necesita gente como él, cineastas que de verdad busquen generar una experiencia, hacer despertar y sentir al espectador y convertir el visionado de un filme en algo único, cinematográfico a fin de cuentas... Supongo que mejor lo ven ustedes, son valiosos cuarenta minutos, y no exagero al decir que se aprende más en/de estas conferencias (las de Jim Jarmusch también merecen un párrafo entero) que en cinco años de puta universidad. Por cierto, a propósito de la presencia de Elle Fanning (no confundir con una periodista australiana que se llama Ellen Fanning), que siempre me ha parecido una buena actriz desaprovechada en películas y roles discretos (como "Trumbo", "Young Ones" o "Super 8"), creo que me he enamorado completamente de ella; cómo no, si está radiante y preciosa y angelical, respondiendo esas preguntas tan sosas que le hacen (aunque al menos nos permiten verla hablar y reír). Digo todo esto porque en sus películas siempre la veía con un rostro muy severo y una personalidad tan seria, como casi enojada por todo, que bien poco me atraía... Ahora una sonrisa suya y siento que el día ha valido la pena... Ay, el amor, el amor...


Nicolas Cage es un hombre que no tiene nada salvo cinco dólares en la billetera y un viejo auto con el estanque casi vacío. Buscando empleo llega a Red Rock, lugar en donde encontrará un trabajillo, aunque no uno muy honesto que digamos, y ahí comienzan los problemas...


Hace tiempo comentamos "Kill me again", opera prima de John Dahl, el director de esta "Red Rock West", película que tuvo una tortuosa distribución (no la querían en festivales y no creían en su desempeño en taquilla, así que no tuvo un gran estreno en salas sino en transmisiones televisivas de HBO), aunque finalmente no le fue tan mal (poco antes de ser lanzada en el mercado hogareño, un sujeto la puso en un cine de L.A., creo, y agotó las entradas varias semanas consecutivas). John Dahl es un guionista de buenas ideas e intenciones y un habilidoso director de estimables resultados, aunque tampoco memorables. Es ya un estigma. "Red Rock West" es un western-noir, si debemos etiquetarla, etiqueta que me atrae bastante. Está ambientado en un aislado e inhóspito pueblo de Wyoming, lugar a donde llega nuestro Nicolas Cage, un texano honrado que quiere trabajo y que se encuentra con una oferta demasiado buena como para no estar podrida por dentro: como lo toman por asesino a sueldo, el dueño de un bar le encarga que mate a su esposa. Cage, que es honrado, sigue el juego pero decide ahorrarse la parte violenta, decisión que definitivamente complicará la existencia de todos los involucrados. La trama no es nada del otro mundo, tampoco su desarrollo y su conclusión, ergo, lo más destacable de la película es la certera y natural atmósfera, ese particular tono noir que, finalmente, es lo que le inyecta interés al relato, a las imágenes. No es tanto lo que sucede sino el cómo sucede, la forma en que se desenvuelve la trama de asesinos y dinero y autos polvorientos y bares sucios y eternas carreteras y hoteles de mala muerte. Claramente hay una pulsión, una energía que le da identidad a este relato. La gracia de la película es la naturalidad y fluidez con que John Dahl construye y da vida a este ambiente, la manera con que hace que sus elementos se relacionen entre sí, de manera tan sugerente como explícita. Puede que no sea original, pero de fondo hay algo y ese algo funciona. La trama, ya les digo, no impresiona a nadie, y en última instancia nos queda la labor del reparto, en donde Nicolas Cage lo hace bastante bien (menos cuando se pone a gritar y a romper la fría e inexpresiva coraza de su personaje) y Dennis Hopper nuevamente hace de viejo loco y excéntrico (aunque bien también, aceptable); aparece Donna de "Twin Peaks" y me cae igual de mal que en la serie de Lynch, aunque igual tiene algo sexy en su mirada, pero su actuación es irregular y, por momentos, deficiente; el último ser en discordia, el dueño del bar que le pide a Cage que mate a su esposa, también nos deja una interpretación poco destacable. Como sea, todos parecen estar comprometidos y ser parte de la situación, del ambiente.
Supongo que me ha gustado un poco esta "Red Rock West", y mis dudas surgen de su tramo final, una conclusión dramática muy poco satisfactoria, quizás por poco original (además parece que John Dahl tampoco se esfuerza mucho por darle algo más de intensidad al momento), cuyo mayor lastre es reducir el tono/atmósfera/ambiente a un mero instrumento, despojándolo de su calidad de entidad o personaje, pues Red Rock es tan importante como Cage, por ejemplo. Además, tantas armas apuntadas y traiciones no lucen naturales ni coherentes con el film en sí, más bien como caprichos de un guionista que escribe tales sucesos porque piensa que "así son todas estas tramas noir". Pasa lo mismo con "Kill me again". Por último, nunca me ha gustado que películas de tramas cocinadas a fuego lento se apresuren en su desenlace, que hagan que en una sola escena ocurran cinco cosas/acciones distintas que pongan rápida y tajantemente fin a todo (siendo que antes cada escena era una acción cuidadosamente tratada y enlazada con la siguiente).
Con todo, vale la pena el visionado de "Red Rock West", película que vi de madrugada en la tele hace una gran cantidad de años atrás. Me ha gustado más que en aquella lejana ocasión (era un adolescente y todo lo que quería era ver disparos a lo loco, por lo que no acepté el relativamente pausado ritmo que proponía y que ahora tanto aprecio como agente constructor de tono/atmósfera), pero sigue siendo una de esas películas que, con justicia, quedan sin pena ni gloria en la historia del cine. No pierden nada rescatándola, en todo caso...

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