domingo, 1 de enero de 2017

Stranger Things - Temporada 1


Creadores: Matt & Ross Duffer

Año nuevo, vida nueva... O eso dicen. Como sea, quería comenzar este 2017 (aunque mi 2016 acaba a fines de Enero) comentando una película más o menos acorde a la ocasión, pero esto de transcribir audios larguísimos consume bastante tiempo del día, en especial si no te puedes concentrar y, entremedio, te enganchas a Balas Perdidas, los magníficos cómics de David Lapham que giran en torno a un puñado de fascinantes personajes, usualmente rodeados de violencia y decepción. Como sea, me quedaba por ver el último episodio de "Stranger Things" (la serie sensación del año pasado), y como no duraba mucho, pues decidí finiquitarla  de una buena vez. Me mostraba reticente a ver esta serie, en especial por la sospechosa campaña publicitaria/mediática que los payasos de los medios de comunicación armaron a su alrededor, pero para tener argumentos hay que saber de lo que se habla. Lo importante es que "Stranger Things" me ha gustado, y eso es bueno porque nunca es agradable perder el tiempo en bodrios, pero vamos, no estamos hablando de la octava puta maravilla. No deja de sorprender lo fácil que es meterse la gente al bolsillo...


Y hablando de cosas sorprendentes, parece que es verdad que allá en Estados Unidos te puedes encontrar con una gran y siniestra instalación del gobierno (o privada que trabaja para el gobierno) justo en mitad del bosque, a un par de cientos de metros de tu patio trasero. Sorprende más el aparente poder que tienen estos laboratorios/instituciones/lo-que-sean, que mientras no sean pillados in fraganti y con tal de pasar desapercibidos en sus actividades de dudosa moral, virtualmente pueden hacer cualquiera atrocidad para poder salirse con la suya. Total, si después los descubren y se ven expuestos a la gente, las autoridades pertinentes pueden hacerse las sorprendidas y fingir indignación, preocupación y esmero, aunque por lo general la cosa acaba con unos cuantos incautos tildados de locos y mandados al manicomio o condenados a la ignominia. En cualquier caso la paranoia no es un elemento capital en "Stranger Things", que homenajea al cine estadounidense comercial de los ochenta y muy, muy finales de los setenta (la paranoia es del cine estadounidense de todo los setenta, y ahí tenemos "The Conversation", las películas de Alan J. Pakula -que vi antes de comenzar el blog, por eso no han aparecido aún- y varias otras que no recuerdo), así que dudo que entre las referencias se encuentre "Repo Man" (que es bastante paranoica, a decir verdad). Más allá de todo esto, "Stranger Things" es una serie bien escrita y dirigida, con personajes bien trazados y desarrollados cuya tramas se van entremezclando con fluidez y naturalidad, sin repetirse (es decir, el sheriff va descubriendo el entuerto sobrenatural por un lado completamente diferente al de los niños o el personaje de Winona Ryder, por lo que todo se complementa sin inconvenientes) y logrando sostener el pilar central de cada trama hasta que todas confluyen y concluyen. Digo que ninguna de las tramas se volverá cansina y soporífera; al contrario, mantienen el interés en todo momento y, de vez en cuando, hay secuencias realmente fantásticas.
"Stranger Things" es una serie bien hecha que cumple lo que promete, ni más ni menos. Su gracia vendría siendo esto de la "nostalgia", la cantinela preferida de los medios y de las masas en las redes sociales, que por "nostalgia" deben entender, a la luz de la reacción generalizada, rememorar las características más simpáticas (de las cintas más famosas) de los ochenta y sentirse felices de ello. Si una película de ahora se ambienta en los ochenta pero tiene una atmósfera nihilista y melancólica (algo que va muy de la mano con la nostalgia, ¿o no?) y no tiene nada estético que la evoque, entonces no tiene esa encantadora "nostalgia". Desde luego, si una película se ambienta en los cincuenta, por más que evoque escenarios y modas y estilos propios de la época, tampoco tendrá esa encantadora "nostalgia", porque claro, la "nostalgia" le pertenece sólo a los ochenta, que es la década en que nació el segmento etario que más usa las redes sociales como pasatiempo o profesión. ¿Cuál será la década de moda del futuro, cuál tendrá la nostalgia favorita? Oh, en fin, dejando de lado la amargura, vale la pena señalar que, aunque "Stranger Things" se propone aunar el argumento con montones de referencias (algunas muy rebuscadas, pero referencias para los que hacen esas listas, así que hay que creerles), aún así mantiene intactos tanto la coherencia interna como su propia personalidad: el relato no se muestra forzoso o forzado, y discurre de acuerdo a sus propios términos. No es novedosa y tampoco te sorprenderá, pero está ejecutada con seguridad y manejo, después de todo no se necesitan grandes giros para mantener el interés, ¿no? A fin de cuentas, es muy simpática de ver, sin duda alguna. Por lo demás, la temporada consta de ocho episodios no particularmente largos y, mejor aún, no alargados ni rellenados, típico y alevoso mal que sufren montones de series mediocres. Se nota que los Duffer tenían una historia en mente y la llevaron a cabo tal como se la imaginaban, o al menos que no se traicionaron en el camino.
Por último, ¿no les parece que la canción del opening se parece mucho a cierta banda sonora que Cliff Martinez compuso para Nicolas Winding Refn? Ya me dirán. Hasta la próxima, habitantes de esta moldeable dimensión.

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