sábado, 21 de diciembre de 2013

The Broken Circle Breakdown - 2012


Director: Felix Van Groeningen

  Este filme belga ha dado que hablar. Ha ganado el premio de mejor película en un par de festivales bastante prestigiosos -aunque no tan famosos-, y ha conseguido representar a su país de origen para intentar ser una nominada al Oscar a mejor película extranjera -e intentar ganar el premio, de seguro-, en los premios que se vienen el próximo y cercano año. Un filme que se ha hecho su camino, y del que ahora escribo que me pareció.


  Los dos protagonistas son los dos que están en la foto inicial de este post. La mujer es Elise, un tatuadora que se vuelve cantante de country al conocer a Didier, un hombre que ama el country -tanto como la cultura de Estados Unidos- o, para ser más exactos, el bluegrass -una corriente dentro del country cuyas características el mismo Didier las explica en determinado momento-. Se conocen, se aman, y luego viven un montón de cosas a lo largo de los 7 años que este filme abarca.


  Una de las características de este filme es su montaje no cronológico. La primera escena que vemos nos muestra a Didier tocando con su grupo en una fecha indeterminada. La segunda nos sitúa en un hospital, el año 2006. En el hospital vemos a Didier y Elise junto a su pequeña hija de 6 o 7 años -deben ser 6-, que tiene, desgraciadamente, cáncer a tan temprana edad. La tercera escena nos lleva 7 años antes, cuando Didier y Elise se estaban recién conociendo. En estos 10 minutos -quizás un poco más o un poco menos- no nos muestran ni el final ni el inicio, sino dos tiempos opuestos pero no en los extremos de la linea de tiempo de esta pareja. Luego va saltando de los inicios al "presente de la historia", luego al pasado, y así hasta que termina. Me parece que este tipo de montaje es acertado, ya que la hace bien a la historia, cuya construcción fortalece lo que se nos está contando. Este filme adquiere más sentido con este desorden cronológico que si hubiese sido lineal.

Sergio Leone con su filme "Erase una vez en América" sufrió algo relacionado con esto. Su extenso corte estaba ordenado de una manera no cronológica que a los productores no les agradó nada. Debido a ello, decidieron, contra los deseos de Leone, ordenar toda su historia de forma cronológica -y de una duración considerablemente menor-. El resultado fue absolutamente claro. A nadie le gustó ese corte de los productores, por inentendible, ya que dicho orden no hacía ningún sentido. Con el tiempo, el corte de Leone pasó a ser el único que valía la pena. ¿Cuál es la moraleja? El sentido de una historia no está necesariamente en su linealidad cronológica. Y que no se le falta el respeto a directores de la talla de Leone -y a cualquier otro que tenga una visión propia-.

Retomando lo mucho que gana este filme con su montaje, si bien presenta un desorden temporal, en cuanto a la historia de fondo lo hace de manera ordenada. Si se nos parte diciendo lo que esta pareja tiene -una vida juntos, tocan juntos, tienen una hija- es, primero, para ver como lo logran; y luego, para ver como sobreviven y mantienen a flote lo que tienen.
También es preciso mencionar que cuando se salta de una escena a otra -o de un tiempo a otro-, esos cortes tienen inmediato sentido. Si en un tiempo alguien dice algo, en el segundo vemos algo relacionado a ello. Otra cosa que me gustó del montaje es que a veces no se nota el salto temporal. Puede ser confuso en determinado momento, pero la verdad es que no es molesto.


  De todas formas, el acertado montaje no quita el hecho de que a este filme le deba reprochar dos grandes problemas.
El primero tiene que ver con la intensidad y el interés que el filme me genera. Los primeros 40-50 minutos son lo mejor de todo el metraje. Se nos cuenta con pulso y sobriedad la historia de estos dos amantes. Entre los buenos momentos y los difíciles se logra un equilibrio que mantiene a flote la historia. El problema llega luego de esos 40-50 intensos y emocionantes minutos. A partir de ahí, se pierde el interés -al menos de mi parte-. Ya no existe ese equilibrio y lo que vemos es la decadencia de la historia, desde dentro y de afuera. Lo peor de esto es que los 40 minutos que siguen después son una repetición de la misma situación, alargada hasta el hartazgo con sus saltos temporales que tanto bien le hacían en los primeros minutos mencionados. Antes todo el desorden construía un sentido, ahora es más bien una forma de... como decirlo sin decir la palabra rellenar, que para este caso no es tan apropiada... intentar mantener la aparente conmoción de la situación que ocurre, y todo muy a pesar del montaje, que sigue intentando construir un sentido que ya perdió su rumbo.
Por suerte, los últimos diez minutos salvan el visionado. Y no lo salva porque lo que pasa sea muy memorable, ya que sigue siendo la cruel extensión de lo mismo, sino porque está bien montado y toda esa secuencia es un viaje alucinante lleno de dolor. Digamos que esa cruel extensión encuentra, al fin, una buena forma de ser puesta en imágenes y luego de ser ordenada. El final-final también es un acierto y me ha gustado mucho. Sabemos como va a terminar, pero al menos se termina de un enfoque diferente, que logra darle frescura al filme y casi logra olvidar los segundos 40 minutos que casi destruyen lo que los primeros 50 lograron construir.
Que conste, el debilitamiento de la parte central no es culpa del montaje, sino de un guión que pierde fuerza, y de la dirección que por momentos quería mantener la calidad del inicio por inercia, y no por propia voluntad. Desde luego, todo lo que sigue por inercia termina cayendo; aunque, permítanme anotar de nuevo, tiene un repunte final efectivo.
Lo bueno es que su final no deja un mal sabor de boca, pero cuando pienso en el filme completo sí me queda un sabor agridulce.

El segundo problema tiene que ver con la actuación de Didier. De Elise no diré nada, ya que logra mantener una sufrida actuación a lo largo del filme entero, y lo hace mejor en la segunda mitad. El problema de Didier es que deja esa actuación calmada -pero no débil- por una llena de muecas, gritos y golpes a lo primero que esté frente a él. Antes decía todo sólo con su mirada y luego lo reemplaza por una exagerada pantomima. Entiendo que tenga relación con el cambio de animo de Didier, pero aun así no me ha gustado nada su desempeño después de los primeros 50 minutos -al final, y sólo al final, logra redimir su actuación. Más o menos como lo hace el filme-. La niña está perfecta -hay un travelling temporal bastante conmovedor, en el cual ella no hace mucho, a decir verdad-.


  De todas formas, este filme se recuerda con cariño, porque a pesar de la debilidad que sufre ya en buena parte de su metraje, no deja de ser, desde el inicio hasta el final, una profunda historia de amor. Del amor que se tienen dos extraños en este mundo, o del amor que un padre y madre sienten por su hija. Una historia de amor puro. Merecía mejor película, pero igual vale la pena verla.

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