Director: Park Chan-wook
Ahora nos vamos a Corea del Sur de la mano del director de la trilogía de la venganza, quizás la obra por la que será conocido el resto de su vida -y Stoker, que hizo en Estados Unidos-. Esperaba algo bueno de la incursión vampírica de Chan-wook, y en parte logra interesar, pero como conjunto "Thirst" no logra sostenerse, y pierde toda lógica y sentido, pierde lo que la hacía una buena película. Es de esos terribles casos, que siempre me molestan tremendamente, en los que una película comienza bien -en ocasiones muy bien- para luego caer en un precipicio de calidad del que no logran salir. El resultado final siempre es una decepción, aunque al menos en este caso el final resta indignación y otorga algo de decencia a lo que se había vuelto una tomadura de pelo. Cero conformidad, así es, damas y caballeros.


