miércoles, 25 de enero de 2017

El hombre que se llevaron - 1946


Director: Jorge Délano

En los cuarenta la industria del cine chileno creció exponencialmente y se hicieron un montón de películas de factura casi estadounidense en el sentido de que se quería alcanzar las dimensiones de aquélla, pero por desgracia el esplendor no duró mucho y, debido a malas políticas de Estado que poco protegían la incipiente industria nacional (o, quizás, que poco la incentivaban y/o apoyaban), sumado a otros factores que no recuerdo pero que de seguro tienen que ver con la inversión de privados, la cantidad de películas rodadas disminuyó notoriamente hasta que prácticamente volvió a morir (ya había habido otra época de bonanza cinematográfica). Luego, por mediados de los sesenta surgió otro esplendor, de corte más experimental y autoral eso sí, que se acabaría con, bueno, ya saben qué... En cualquier caso hay gente más documentada que yo al respecto y todo lo que acabo de decir son vagos recuerdos de alguna que otra lectura impuesta por la puta universidad (que la impone no por razones nobles precisamente, no es que quieran que veamos aquel cine chileno de bien antaño). En fin, "El hombre que se llevaron" es de esa época y me decepcionó bastante, considerando lo ilusionado que me encontraba ante su visionado. Así es la vida: no nos podemos mentir.


Nunca queda muy claro qué película es "El hombre que se llevaron", probablemente por la notoria indecisión del guión al momento de establecer un relato y de la dirección al momento de convertirlo en imágenes, al momento de darle vida. Por una parte parece que estamos ante un policial sobre dos policías que deben transportar a dos peligrosos criminales cuyo delito permanece incógnito, tratando de hacer frente a los obstáculos de la naturaleza, el destino y las ganas de los propios criminales por huir. Por otra parte parece que estamos ante una película de suspenso sobre una escritora argentina que quiere ir a Santiago para escribir sobre Gabriela Mistral pero que, al perder el tren a la capital, se sube a un auto en donde hay cuatro misteriosos personajes llenos de tensión interna e interpersonal, con un aparente secreto oculto amenazando con estallar en cualquier momento, ¡¿ay, pero cuándo?! Por un tercer lado, ¿qué, estamos ante una historia de amor imposible? Y para completar este inefable cuadro estilístico, parece que también estamos ante una injustamente trágica historia noir sobre un sujeto al que la vida no ha hecho más que darle la espalda y empujarlo al abismo.
A grandes rasgos, el guión no logra hacer que estas cuatro vertientes confluyan en una sola gran y coherente entidad narrativa, y mucho menos lo hace la dirección de Jorge Délano, de una ejecución cansina y tediosamente correcta que, además, ofrece un superfluo y somero retrato de personajes y tratamiento de conflictos. A un nivel más micro, cada tipo de historia carece de intensidad o contundencia tanto en su pertenencia al género en cuestión como al argumento en sí mismo, trillado y meloso, muy contraproducente, sobre todo porque, si tienes personajes planos y mal construidos, ¿es posible que una lectura social e incluso política tenga algo de credibilidad o aporte dramático? ¿Es una película de género con crítica social o una crítica social que pretende trascender a los géneros? Al respecto, la inclusión de la fallida redención personal/social del protagonista (¿cuál de todos los que hay, maldición?) y del drama familiar del mismo es un verdadero lastre pues apela a un conflicto moral tan repentino como fugaz e instrumental, el cual no era el pilar fundamental de... de la película, aunque no sé cual. Entonces yo no sé si Jorge Délano quería hacer un ejercicio de estilo y de géneros cinematográficos o contarnos una triste historia de tintes sociales sobre la ambigua y primaria naturaleza humana... Ni lo uno ni lo otro, la película se queda a menos de mitad de camino en ambas posibilidades. Como un relato negro y/o criminal es poco original y poco memorable (sin mala leche, sin entrañas, sin riesgos ni osadía), y como drama humano es débil y superficial. Lo único que me gustó es cuando una ¿femme fatale? le reprocha al protagonista la mala decisión que acaba de tomar (hacer un poco favorable trato con el mafioso local) y éste le responde "lo hecho, hecho está": una visión cínica y pesimista que poco se cultivó y utilizó en esta película, más encargada de imitar rasgos distintivos que de asimilar códigos y elementos fundamentales de sea cual sea el género que quería tomar prestado. Por último, francamente, el guión es desordenado en su discurrir argumental, los acontecimientos que desencadenan las distintas etapas del relato son poco creíbles y verosímiles, y los flash-backs están muy mal usados como elemento dramático y mal incluidos en tanto narración. Ya les digo que al final a uno no le queda claro qué película vio y cuál era el verdadero conflicto o propósito del film.
A fin de cuentas, "El hombre que se llevaron" es una película terriblemente desaprovechada; inocua y descafeinada, poco interesante, su propuesta de emular códigos de otros lares sin ofrecer una mirada propia acaban por hacer del visionado un ejercicio vacuo e innecesario. De verdad que esperaba más.

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