martes, 26 de agosto de 2014

True Blood - Temporada 7


Creador: Alan Ball

  Siete años han pasado desde que esta serie comenzó. Para serles sincero, al inicio no quería acercarme ni por asomo a lo que proponía "True Blood", pues con tanto Crepúsculo y aquella moda de vampiros para adolescentes dando vuelta, pensé que iba a estar ante una estupidez. Desde luego que me equivoqué, pues naturalmente, siendo de HBO, la sangre y el sexo abundaban: vampiros para adultos, nada menos -debo haber tenido 13 o 14 años al momento del estreno: soy un pollito nada más-. Una interesante estética, personajes variopintos y tramas alocadas pero verosímiles dentro de este particular mundo creado, "True Blood" era una gozada con todas sus letras. Pero algo cambió ya por la cuarta temporada -cuando decidieron meter el cuento de las hadas/brujas, y más encima feministas, dios santo; es como un hombre lobo machista, ¡qué original, maldita sea! Probablemente los vampiros sean las criaturas más tolerantes y abiertas a la diversidad que existan-, durante la cual ese toque oscuro y adulto se perdió definitivamente, algo que no se recuperó nunca más. Las temporadas me seguían gustando, pero la calidad ya no era la misma. Sabía que la séptima temporada no iba a ser la oportunidad para la reivindicación, pero nunca pensé que iba a terminar tan mal: el último episodio es horroroso, una pérfida manera de terminar una serie que empezó tan bien. Me siento decepcionado, muy decepcionado, especialmente porque tenía esperanzas.


  Sin pretender gritar a los cuatro vientos spoilers de la temporada pasada, me quedo con lo más inofensivo de decir: los habitantes de Bon Temps, felices de que las cosas hayan salido bien dentro de toda la locura que suele rodear ese pueblo, celebran en Merlotte's otro par de meses de vida. Lamentablemente, una horda de vampiros infectados con Hep-V se acercan para disfrutar su buen par de humanos y de paso prolongar un poco más la agonía que viven -pues la infección es una enfermedad terminal-. Dicho ataque será el inicio de vueltas de tuerca, sorpresas incomprensibles, soluciones veloces, todos los cambios que puede pasar una persona, y el desenlace definitivo: la muerte verdadera de "True Blood", de su dignidad -de lo que le quedaba-.


  No sé realmente por dónde empezar. Ok, tengo una idea: en sus primeras tres temporadas "True Blood" era buenísima; uno decía que le gustaba la serie y nadie podía cuestionarte diciendo que todo era una estupidez, porque no lo era. De la cuarta temporada en adelante se volvió un placer culpable: te gusta y la defiendes dentro de los límites aceptables, digo, nunca hay que perder la mirada crítica: "Sí, lo sé, la serie ha comenzado a perder el rumbo y volverse un sinsentido, pero qué le puedo hacer ¡me encanta!". Es más, soy defensor de la quinta temporada -muy vilipendiada-, pues todo el entuerto con The Authority y su verdadera cara, además del regreso de Russell Edginton, me parecieron deliciosamente demenciales. Incluso la sexta temporada me pareció una muy decente y correcta, pues el enfrentamiento con el gobernador de Louisiana y su propósito de exterminar a todos los vampiros daba para mucho, especialmente con Bill versión dios (vampiro). Desde luego, el toque de sinsentido venía por parte de Sookie: entre tanta realeza de hadas y brujas y la magia y la luz, la cosa de verdad parecía un cuento de hadas para niños -quitando el sexo y la sangre-.
  Pero, ¿qué se puede decir de esta séptima temporada? ¿Hay un gran villano? ¿Hay un gran peligro? No, no hay villano y el gran peligro podría ser la enfermedad esa, pero a grandes rasgos no hay nada verdaderamente amenazador. La temporada completa es un compendio de situaciones varias y apresuradas, hiladas con cierta habilidad pero que por sí mismas son un completo despropósito. Lo peor es que las tramas, debido a su debilidad y poco sustento, soportaban un par de episodios nada más, pues de repente, así como así, mandaban todo al diablo; no les mentiré, la pelea en Fangtasia me pareció genial -mucha sangre, mucho fuego, mucho de todo, incluso de lo malo: visiones cursis y luminosas, "sigue con vida"-, pero luego surge la pregunta: ¿ahora qué? Naturalmente, no les diré el "ahora qué" que se sacaron de la manga, y aunque claramente la situación está bien justificada por los acontecimientos previos -siempre en términos narrativos, pues está claro que todo es un chiste insípido y sin gracia-, son muy rebuscados, tanto, que el montaje se encarga de ponernos un insert que nos recuerde el momento exacto en que tal cosa sucedió, sintomático recurso que pone en evidencia lo forzado de los elementos argumentales. Y mientras ese "ahora qué" sucede, uno inevitablemente piensa que se nos está tomando el pelo: tanta trama barata y básica para alargar inútilmente algo que podría ser mucho más rápido y directo. Esta temporada la recuerdo como la más rellenada (con basura).


  Es lamentable que ahora ya no se tenga la calidad y complejidad de las tramas de antes; ahora tenemos que soportar estupideces simplonas y facilonas: los problemas maritales de Sam Merlotte, cuya mujer, que en la temporada previa era una tipa adicta al peligro y a lo desconocido, ahora es el bastión de la responsabilidad; los problemas familiares y hogareños de Andy Bellefleur, cuya hija arde en deseos de copular con su medio hermano, algo completamente recíproco -¡bienvenidos al sur profundo!-, cosa que no le gusta al buen jefe familiar, aunque su esposa, una feminista integral, defiende lo que la niña quiere hacer con su hijo... enredos familiares que a nadie le interesan; los paletos idiotas que creen pueden vencer vampiros; la redención de Lettie Mae; o la novia vampiro psiconinfómana de Jason Stackhouse. Seis tramas que encontraron su hueco en la temporada, cada cual más ridícula que la anterior, un templo de la vergüenza ajena y de la simplicidad absoluta.
  Para peor, todo lo anterior estaba completamente edulcorado, tratado con una comicidad que traiciona lo que "True Blood" fue en un inicio: una serie arriesgada, violenta y demencial, que aunque trataba con delicadeza lo romántico -"el amor esto, el amor aquello"-, se mantenía fiel a sus principios: ser una especie de cuento de hadas oscuro y sangriento; ahora es más bien un cursi relato infantil para niños precoces.
  Por si fuera poco, la dirección de cada episodio parece haber sido llevada a cabo con inercia, lo cual explica lo irrisorio que resultan varias muertes de personajes supuestamente importantes. Si debíamos sentir lástima por lo sucedido, se logra lo contrario: aberración absoluta. Sólo la labor detrás de las cámaras ejercida por Stephen Moyer -el vampiro Bill- me resultó interesante y más atrevida que las demás, que no tienen ni un gramo de personalidad. Lo único que destaco es el slow-motion aplicado a las peleas entre vampiros, recurso que dio un toque de frescura a los ya usados antes -como la música de fondo que suena cuando Sookie lee la mente de otra persona, o la que suena cuando un vampiro intenta "encantar" a alguien-. Pero a grandes rasgos, visualmente "True Blood" dejó de ser una delicia hace bastante tiempo.


  Pero, a pesar de todo aquello, seguía pensando que era un placer culpable: mi cariño indemne me permitía disfrutar esta historia, especialmente porque a pesar de la ridiculez y simpleza de las tramas descritas, éstas estaban bien hiladas la una con la otra, armando como conjunto una temporada decente desde lo narrativo. Digo decente, no ejemplar ni alucinante ni magistral. Me explico: aunque el amor endogámico adolescente de Adilyn y el otro sujeto fuera completamente insoportable y pareciera ser un estorbo, en realidad aportaba su grano de arena con miras al desarrollo posterior de los hechos. Debido a esto, con el correr de los episodios las estupideces disminuían cada vez más, y mis esperanzas aumentaban al ver que las tramas restantes eran las que realmente valían la pena: la de Bill, la de Erick Northman, la de Sookie, e incluso la de Jessica. Además siempre estaban los momentos gore... para chuparse los dedos.
  Siguiendo lo anterior, pensaba "ahora sí que se concentrarán en lo bueno", y de hecho lo hicieron: me sentí bastante nervioso al final del octavo episodio, y el final del noveno me dejó con una extraña sensación de despedida. Tenía ilusiones de que el décimo episodio fuera un soberbio y elegante adiós, pero el resultado no podía estar más lejos de la verdad: fue una oda al ridículo y la insensatez. En serio, cuando lo vean probablemente se sientan como yo: sin entender nada. Digo, sabemos qué pasó, no somos idiotas, pero uno se cuestiona tanto la manera en que se resolvió todo, que inevitablemente llega la idea de que los guionistas debieron haber perdido la razón por completo:


  [Párrafo con spoilers]
  ¿Por qué Sookie mató a Bill si este se estaba convirtiendo en humano? ¡La tipa ni siquiera se lo dijo! Pudo haber lanzado la bola esa a cualquier lugar y ambos se quedaban humanos con tal de estar juntos ¿Por qué Erick y Pam no mataron al japonés tres episodios atrás? Tan fácil que fue y uno piensa que tanto enredo fue para nada... de verdad fue inservible, me asombra la inoperancia de esa trama y su resolución.
  Y eso en el terreno de las interrogantes sin explicación alguna. En el de la cursilería tenemos la boda de Jessica y Hoyt, edulcorada hasta la náusea; la escena final donde todos están felices, embarazados y con muchos hijos; y ver a Erick Northam como vendedor, rey de los infomerciales fue, no sé, terrible cuanto menos; indignante, penoso, inimaginable. No era lo que se esperaba de un macho vikingo de mil años.
  De todas formas, admito que la muerte de Bill me dolió, ver la estaca adentrándose cada vez más hondo en su pecho me heló el alma, sin exagerar. Bill era mi personaje favorito. Al menos siento que su muerte tuvo un poco de dignidad.
[Fin de spoilers, pueden respirar tranquilos]


  Ya no hay respeto, hace rato que "True Blood" se volvió una parodia de sí misma, supongo que en cierta forma todo esto era esperable. No sé por qué me ilusioné tanto con un final apropiado y memorable.

  De verdad que ya no quiero escribir más al respecto: estoy indignado con este maldito final. La temporada estaba siendo decente y disfrutable dentro de su calidad decreciente, ¡pero es que ese final es tan malditamente malo que arruina todo por completo! ¡Era el maldito final de la serie completa, se merecía algo mucho mejor!
  En fin, probablemente el final de "True Blood" sea un de los peores finales de serie de toda la historia de la humanidad. Terminó siendo un alevoso insulto en contra de los espectadores en general -independiente de si a alguien le gustó-, especialmente a aquellos que seguíamos la serie desde sus inicios.
  Si no han visto nada de nada de True Blood, les recomiendo que sólo vean las tres primeras temporadas. De todas formas, ustedes eligen, ¿no? Yo mejor me voy a patear piedras y jugar con tierra, es lo único que siento que puedo hacer luego de haber visto esta asquerosidad. Mentalmente quedé aturdido, lesionado. Espero recuperarme pronto. Gracias, gracias.

  Por cierto, luego vi el noveno episodio de "The Leftovers", y cuando terminó, tal como siempre pasa, salió el adelanto del próximo episodio, que resulta ser el final de temporada -otro más. Veremos si HBO nos tira dos finales malos de una; terrible racha sería, qué duda cabe-.
  El narrador del adelanto decía: "La próxima semana no vas a saber lo que pasó...", claro, de seguro será tan enredado e inexplicable como muchas cosas de Lindelof, y la narración seguía: "..., porque no transmitiremos el último episodio; lo haremos en dos semanas más". Buena jugada, HBO, yo de verdad pensé que se venía algo inentendible, y resulta que todo era un juego. Será, hay que esperar dos semanas por el otro fin de temporada, que me imagino vendrá acompañado del estreno de la quinta y última de "Boardwalk Empire", excelente serie que espero sea un cocktail de sangre, balas, sexo y mucha, mucha violencia.
  Ahora sí, fin del comunicado.

AL MENOS TENEMOS ESE GENIAL OPENING Y SU "I WANNA DO BAD THINGS WITH YOU"

Capturas

2 comentarios :

  1. La verdad es que nunca he visto esta serie y no porque no me llame (que me llama) si no porque no tengo tiempo humano que me permita engancharme a una serie más. Supongo que por el momento no podrá ser.
    Un saludo :)

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    Respuestas
    1. Es una lástima cuando la falta de tiempo se interpone entre uno y lo que quiere hacer, especialmente -particularmente en mi caso- cuando no puedo ver pelis o nadar, y si la falta de tiempo la provoca la universidad... Basta verme a mi, que estuve alejado de la actividad bloguera 3-4 días, algo que no me gusta hacer para nada. Supongo que una probable solución sería la que se muestra en "Primer", peli cuyo post se acerca a pasos agigantados.
      Y en cuanto a series, la única que por el momento me engancha sería The Knick, aunque admito que espero con ansias el final de The Leftovers, a ver si vale la pena.

      Ojalá el tiempo no te impida ver muchas, muchas pelis.
      Saludos.

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Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

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