miércoles, 5 de noviembre de 2014

Black Mirror: Be right back


Creador: Charlie Brooker
Director S02E01: Owen Harris

   Y completamos la segunda temporada de "Black mirror" con su primer episodio, de los mejores de la serie completa cuya sobresaliente calidad harían pensar a cualquiera que los dos posteriores seguirían la misma estela, aunque lamentablemente no haya sido así -para mí, que encontré que "White bear" y "The Waldo moment" son verdaderas basuras-. En cualquier caso, volvamos a lo positivo: "Be right back" es, en primer lugar, realmente una historia que logra narrar acertadamente esa deshumanización producto de la tecnología, premisa en la que tanto descansa la serie como concepto y que pocas veces se ha logrado desarrollar y profundizar de verdad -"The entire history of you" es el otro caso en el que se logra notablemente el mismo propósito; por lo demás, episodio que no fue escrito por Brooker, jojo-; en segundo lugar, logra trascender dicha premisa y relatar una historia humana sin ínfulas ni delirios de grandeza; y en tercer lugar, prosigamos.


  Martha y Ash son una feliz pareja que, sorprendentemente, no parece sucumbir a la adicción de Ash por las redes sociales. No es que esto dure mucho pues Ash se muere y Martha queda sola y devastada, lidiando con el duelo. Pero ojo, porque acá entra la tecnología y su cualidad terapéutica, que puede que ayude o no a la desconsolada Martha, trayendo a colación interesantes cuestiones sobre la esencia de la humanidad y su autenticidad en relación a la tecnología moderna.


  Decía Antón Chéjov que el papel del artista era realizar preguntas y no responderlas, rechazando la finalidad moralizante de cualquier relato, esa que insiste en apuntar con el dedo qué es bueno y qué es malo y, por si fuera poco, a cuál de ambas posibilidades suscribir -adivinen-. No es que compare a Brooker, el creador de la serie, con Chéjov, ni tampoco señalo que el británico sea un gran artista rodeado de un aura de genialidad -como lo ven muchos-, yo entendiendo artista como alguien que logra transmitir reflexiones y sentimientos honestos a través de un arte -algo mucho más complejo que simplemente hacer una pintura, escribir un libro o filmar una película; que así cualquiera podría dárselas de artista, o si no miren a James Franco-. A pesar de que no tenga en gran estima a Brooker, debo serles honesto: en este episodio Brooker logra instalar una reflexión con su guión, aunque tampoco dejaría de darle méritos al director y su importante rol -junto a los actores, claro- al darle fisicidad a dicha reflexión.
  En fin, traigo a colación al cuentista ruso porque lo que señala me parece de suma ayuda a la hora de ilustrar el porqué los episodios dos y tres de la segunda temporada, en contraposición con éste, son unas basuras sin ningún tipo de valor sustancial ni reflexivo -en cuanto a lo narrativo y estético, espero haberme hecho entender al respecto en sus entradas-: porque Brooker se autocomplacía entregando respuestas, simplonas y obvias, en vez de dar lugar a reflexiones con historias complejas y de fuerte carga humana. Dichas historias no eran más que vagas premisas -"el morbo es malo", "todo es un circo vacío", "la tecnología fomenta los dos males descritos"- llevadas al extremo de tal manera que el único propósito, más que transmitir el mensaje, que por ningún momento cuestiono su validez y certeza -aunque tampoco sea de una insondable complejidad-, era impactar y causar cierto revuelo e incluso provocación -si es que la gente se ofende así de fácil-: epatar al público, ser parte del circo y hacerse el irónico con ello. Y en dichas premisas, algo que empeora la situación, (ni tan) tácitamente hay juicios de valor que bloquean cualquier tipo de reflexión, convirtiendo a cada episodio en una lección moral sin reales argumentos a favor y sin permitir cierta contraargumentación -es más, se expone burdamente lo que se quiere criticar-. En dichos episodios no hay respeto ni por el espectador ni por nada, pues Brooker asume que su visión es una verdad absoluta en cuanto a dichos problemas socio-culturales-tecnológicos se refiere. Pero todo lo anteriormente descrito no se puede aplicar a "Be right back", pues es un episodio que destaca por estar bien trabajado y desarrollado en todos los elementos en que los dos episodios que le suceden fallan estrepitosamente, elementos que se conjugan en uno solo: la reflexión.


  "Be right back" no responde la gran premisa de la serie -"¿la tecnología es causante de la deshumanización de quienes la consumen?"-; de hecho ni siquiera lo intenta, pues su gran valor es que en base a esa gran pregunta, sigue haciendo preguntas sin la desesperante manía de obligarnos en qué pensar y qué opinar. Incluso podría ser el perfecto material de partida para miles de sociólogos que quieran divagar al respecto, y estoy seguro que ya habrán salido un par con libros que discutan en torno al siguiente tema, visto mil veces antes pero al cual siempre es bueno darle una nueva mirada: "la humanidad, lo que nos hace humanos, personas, ¿se puede reproducir y replicar tecnológicamente?". Mejor aún, tampoco se hacen juicios de valor ni se establecen posiciones morales absolutas e irrefutables, pues simplemente se nos presenta la situación y cómo reacciona la protagonista a la misma, pasando por los pros y por los contras. Eso es lo que hace que "Be right back" sea una historia humana de verdad: su ambigüedad emocional. Por lo mismo, queda mucho más convincente la discusión sobre la deshumanización propiciada por los aparatos tecnológicos, que en este caso no aparecen demonizados, aunque se sigue mostrando, al fin y al cabo, que no es realmente útil en términos de unión social, seguridad emocional y aporte humano; en el fondo, la  tecnología no es ni un complemento ni un suplemento... simplemente es un accesorio que no es más poderoso que la vida misma.
  Es también interesante que Brooker deja entrever que no somos realmente como nos mostramos en las redes sociales... o dicho de mejor forma: la cara que ponemos en facebook, twitter, etc., es simplemente una versión somera y superficial de nuestro verdadero ser -una máscara-; por consiguiente, al estar la tecnología tan presente en la vida diaria de muchos, se procede a una perpetuación de esa máscara que termina suplantando la verdadera cara de uno... es decir, terminamos deshumanizados, o al menos perdiendo nuestra verdadera identidad.
  Todo lo anterior es, como ya he señalado favorablemente, pura reflexión y debate, aunque pienso que es verdad que muchos en internet son pura pose. De acá surge otro elemento que hace que "Be right back" no se vuelva irritantemente pretencioso: la reflexión a escala, la aceptación de la individualidad, la no generalización de las teorías.


  Y al no generalizar, Brooker no descuida a sus personajes, otro gran pecado de los dos episodios posteriores de la temporada. No se va a lo grande -demasiado grande para él- y se queda en lo medular, lo esencial de la sociedad: la persona. Es un relato intimista que no pierde el norte ni su centro, su núcleo; mejor aún: a partir de lo sucedido con Martha se puede ir reflexionando a mayor escala, siempre con variables y todo, pero no perdiendo de vista que cada uno reacciona y vive de manera particular la revolución tecnológica. "Be right back" tiene más de humano que de tecnológico, al igual que "The entire history of you", lo que explica cabalmente por qué son los mejores episodios de la serie completa.
  En fin, quizás Brooker se haya visto inspirado/obligado por el éxito del único episodio que no escribió a la hora de abrir la segunda temporada, pero eso no quita que haya escrito un muy buen episodio, mejor dirigido por un sujeto que parece que está preparando su opera prima luego de años en la televisión británica. Excelente episodio, qué más puedo decir... que sigo sin elevar al señor Charlie Brooker a los altares de la televisión: un buen episodio no borra dos malísimos y dos correctos, aunque admito que se impone.

2 comentarios :

  1. La primera temporada me dejó buenos momentos en la retina, así que esta segunda no habrá que dejarla pasar.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Así es: la primera es una muy buena temporada, mejor que la segunda en mi opinión. Aún así, la experiencia "Black mirror" es interesante; y ojo, que la tercera temporada -previo especial navideño- ya no se hacen esperar.
      Saludos.

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