viernes, 14 de octubre de 2016

Swiss Army Man - 2016


Directores: Dan Kwan & Daniel Scheinert

Y aquí estoy, de nuevo, comentando películas que en realidad no tenía muchas ganas de ver. "The Darkness" la vi porque era de Greg McLean, pero ¿por qué me pongo a ver algo como "Swiss Army Man"? No es que la premisa me haya parecido atractiva, el trailer me había dejado indiferente, y no es que los directores, que por lo demás dirigen su opera prima, me den una muy buena impresión (véanlo acá y acá). Supongo que el poder de la curiosidad pudo más. De ahora en adelante tengo que esforzarme en fortalecer mi resistencia hacia esta clase de productos. Espero que en los próximos días pueda ver películas que de verdad me gusten, de lo contrario puede que me dé una depresión o algo así, después de todo las malas rachas afectan lo suyo, ¿no?



Pedo. "Swiss Army Man" hace gala de un humor "negrísimo". Negrísimo para la galería, para los tuiteros, es decir, negrísimo en tanto la única "gracia" es mostrar pedos, erecciones camufladas, tipos gritando como niñas y desgracias físicas (que le salían bien a Harpo Marx, porque él sabía hacerlo bien, no como estos papanatas), entre medio de un par de referencias pop (que aluden al aquí y ahora nada más), momentos surreales y un par de frasecillas de autoayuda, que son los ingredientes que hacen de Murakami un eterno candidato al Nobel, aunque acá no aparecen gatos. Más pedos. "Swiss Army Man" no tiene gracia porque su así llamado humor negro en realidad es de lo más trillado y manoseado (la escatología por la escatología); ninguno de los gags utilizados son originales, todos se han visto y recontravisto antes: estamos ante un reciclaje sin personalidad ni intención. Lo único "original" es que el personaje de Daniel Radcliffe es un muerto multiusos que bien puede ser un grifo, una escopeta o una lancha, todo lo cual se utiliza con el sólo fin de hacer reír (yo no me reí nunca; de hecho casi me quedo dormido) y no con un sentido de relato, que por lo demás queda la mar de forzado, antinatural. Pedos y pedos. Daniel Radcliffe es un salvavidas en todo sentido: si la película pierde la gracia, entonces que el muerto haga algo gracioso así de la nada y porque sí; si la película se atasca, entonces que el milagroso hombre multiusos haga algo que le permita a Paul Dano avanzar al siguiente nivel sin importar mucho cuán arbitrario luzca, a fin de cuentas la gracia es que no haya ninguna maldita lógica. Así estamos durante noventa minutos hasta que llegamos al incómodo y lastimoso (por no decir penoso) final, algo así como un absurdo intento de hacer metáforas sobre la soledad o alguna enfermedad mental. Pedos por doquier. "Swiss Army Man" no es más que la enésima cinta indie que abusa de tópicos narrativos y formales, como por ejemplo Paul Dano, que hace del típico personaje de Paul Dano en estas películas, es decir, un sujeto algo tontorrón pero de buenas intenciones e igualmente patético y perdedor. Pedos, pedos, pedos... El resto es música indie que de seguro no vende ni mierda, alardes de autoconsciencia narrativa (¡qué ingenioso!), pueriles reflexiones sobre las relaciones humanas y el estado de las cosas, y finalmente un artificioso y mecánico bromance entre el muerto y el loco, que comenzó con las esperables distancias hasta ser amigos inseparables. Pedos. Después andan ridiculizando a Tommy Wiseau... Yo creo que los Daniels querían meternos el pico en el ojo, y vaya que lo hicieron. En Sundance le llaman arte, no me pregunten por qué... Como sea, "Swiss Army Man" es un fallido despropósito que hace agua tanto si se le toma en serio como si no se le toma en serio: ¡un completo desperdicio!
Por último, lo más importante: ¡¡¡PEDOS!!! Qué gracioso, ¿cierto?

2 comentarios :

  1. No os aflijáis por vuestra curiosidad cinéfila, que no es deplorable dejarse seducir de vez en cuando por un productillo malón (que hasta mayor licencia para ello da el saber de buen cine, supongo). Acabo de ver la película en las mismas condiciones: no muy convencido, pero animado por la mera posibilidad. Estoy de acuerdo en que los directores se dan ínfulas, que su destreza como cineastas no va más allá de la de un videoclipero cumplidor y que el supuesto humor del filme es de lo más chocante y grotesco, pero, por otro lado, ha logrado convencerme un poco de que los pedos no van tanto para hacer reír, sino para ejemplificar las inhibiciones y restricciones de la sociedad. Suena mal, huele mal, pero es lo natural, es lo que somos, y aun así es de lo peor que puedes hacer en público. O he sido manipulado para pensar eso, pero es que, vaya, admito que algunas de sus escenas han logrado conmoverme pese a su exceso pueril y/o chabacano. ¿Qué le vamos a hacer?

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    Respuestas
    1. ¡Hey, gracias por comentar!
      A fin de cuentas la curiosidad es necesaria para encontrar joyas, para seguir descubriendo y escarbando, que no todo puede venir en bandeja de plata y no todo tiene que ser de nuestro gusto: hay que sufrir, no queda otra.
      No hay nada que hacer, a mí igual me ha pasado a veces con otros productos cuestionables (o no tanto: a mí me encanta "Suicide Squad", con errores e imperfecciones y todo): los sentimientos son entes independientes y caprichosos, imprevisibles. La mente dice una cosa, el corazón otra. Lo importante es que a pesar de ello sigamos teniendo argumentos y capacidad crítica, y que sigamos compartiendo.
      Saludos y gracias nuevamente, siempre es un agrado hablar de pelis, o de lo que sea.

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Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

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